Un grupo de ocho compañías industriales y energéticas europeas presentó en la feria IAA Transportation un plan conjunto para acelerar la llegada de los camiones a hidrógeno al mercado del transporte de carga. La iniciativa, que reúne a Volvo Group, Daimler Truck, Toyota Motor Corporation, Bosch, Air Liquide, TotalEnergies, TEAL Mobility y MB Energy, se distingue de intentos anteriores porque no apunta a desarrollar vehículos de manera aislada, sino a construir de forma simultánea toda la cadena de valor: producción y licuefacción de hidrógeno, red de estaciones de carga y flota de camiones.
Los promotores del plan sostienen que el hidrógeno es un complemento necesario de los camiones eléctricos a batería si la Unión Europea quiere cumplir sus metas de descarbonización, en particular en las operaciones de larga distancia que exigen alta capacidad de carga, autonomía extendida, recarga rápida y flexibilidad operativa. El objetivo declarado de la alianza es destrabar los cuellos de botella regulatorios y de inversión que frenaron los intentos previos de despliegue a gran escala.
Alemania, primer banco de pruebas del modelo
El plan ubica a Alemania como el primer mercado europeo en el que ya estarían dadas las condiciones para un despliegue comercial de camiones a hidrógeno hacia 2030, gracias a la combinación de política pública nacional y coordinación entre los actores de toda la cadena industrial. Los participantes proponen tomar ese esquema alemán como plantilla replicable en el resto del continente, siempre que los gobiernos nacionales y la Comisión Europea alineen sus políticas de apoyo para garantizar la resiliencia energética y la competitividad industrial de largo plazo.
La demanda comercial ya muestra señales concretas: las postulaciones al programa de financiamiento alemán NOW resultaron sobresuscriptas, con pedidos de apoyo de empresas industriales para más de 70 estaciones de carga de alta capacidad y 800 camiones pesados, un dato que los impulsores de la iniciativa citan como evidencia de la demanda existente por parte del sector logístico.
Compromisos concretos de vehículos y componentes
Daimler Truck informó que sus clientes ya recorrieron casi 600.000 kilómetros con camiones de celda de combustible de la compañía, y anunció que a partir de fines de 2026 comenzará a entregar una primera serie de 100 unidades de nueva generación a clientes, mientras avanza en paralelo con el desarrollo de camiones con motores de combustión interna a hidrógeno, cuyo lanzamiento comercial prevé para el año próximo. La empresa estimó una inversión de varios cientos de millones de euros en camiones a hidrógeno hasta fines de la década.
Volvo Group avanza por un camino similar, con inversiones relevantes tanto en celdas de combustible como en motores de combustión a hidrógeno, con un despliegue comercial también apuntado a 2030. Toyota se sumó como socio tecnológico, con más de tres décadas de desarrollo y provisión de sistemas de celda de combustible. Bosch, por su parte, aporta componentes clave para hidrógeno gaseoso, entre ellos un sistema de celda de combustible que la compañía asegura haber validado en más de 30 millones de kilómetros de uso real, además de tecnología de carga para hidrógeno tanto líquido como gaseoso.
El desafío de la infraestructura y el costo frente al diésel
Del lado energético, Volvo Group y Daimler Truck trabajan junto a proveedores como Air Liquide, TotalEnergies y MB Energy, y con operadores minoristas como la propia MB Energy y TEAL Mobility —una sociedad conjunta entre TotalEnergies y Air Liquide que opera bajo la marca TotalEnergies—, con foco en escalar las cadenas de suministro de hidrógeno tanto líquido como gaseoso. Las inversiones en infraestructura apuntan a estaciones de carga de alta capacidad, capaces de abastecer hasta 100 camiones por día, y buscan aprovechar sinergias con la producción industrial de hidrógeno renovable, en expansión a partir de la implementación de las normas europeas RED III.
Los impulsores de la iniciativa remarcan que llevar el costo del hidrógeno a niveles competitivos frente al diésel es la condición central para que las flotas de transporte adopten la tecnología, y presentan la combinación de política alemana e integración industrial como el mecanismo que puede hacerlo posible. Con Alemania como plataforma operativa inicial, los ocho socios reclaman a los gobiernos nacionales y a la Comisión Europea medidas estratégicas para replicar el modelo a escala continental: convocatorias de financiamiento sincronizadas para estaciones de carga y vehículos que permitan cumplir los objetivos del Reglamento de Infraestructura para los Combustibles Alternativos, mecanismos armonizados de créditos por combustibles renovables e incentivos en peajes, y un trabajo conjunto para reducir el riesgo de toda la cadena de valor, desde la producción y licuefacción hasta la distribución final y la operación de los vehículos.
Según los ocho firmantes, combinar ejecución industrial con un marco de políticas de apoyo permitiría escalar el transporte de carga de cero emisiones y, al mismo tiempo, fortalecer la competitividad industrial europea, su resiliencia energética y el empleo del sector, además de reducir las emisiones del transporte pesado.

