La operadora ferroviaria MRS Logística, la naviera china Cosco Shipping y el Grupo Tora pusieron en marcha un modelo de exportación que integra en una sola cadena el tren, los terminales interiores y el transporte marítimo entre Minas Gerais y el Puerto de Río de Janeiro. El exportador deja la carga en una terminal cercana a su planta y la recupera en el puerto de destino, sin tener que coordinar por separado camiones, depósitos, trámites aduaneros y reservas de bodega.
Cada socio aporta un tramo. MRS pone la red ferroviaria, Tora sus terminales de Contagem, en el área metropolitana de Belo Horizonte, y de Arará, en la zona portuaria de Río, donde se consolida, almacena y mueve la mercadería. Cosco completa el circuito con sus servicios regulares desde Río y con soluciones de logística terrestre para los embarcadores, un negocio que la naviera viene sumando a su actividad marítima tradicional.
El arrabio abre el corredor
La primera carga es arrabio (ferro-gusa), el hierro primario que producen los altos hornos de Minas Gerais, principal polo del país para este insumo siderúrgico. El circuito empieza en sentido inverso: los contenedores vacíos viajan en tren desde Río hasta la terminal de Contagem, donde se llenan con el producto. Desde allí regresan por ferrocarril al Puerto de Río de Janeiro y se embarcan en buques de Cosco.
La elección no es casual. El arrabio es una carga pesada, de bajo valor por tonelada y muy sensible al costo del flete interno, justamente el perfil en el que el tren le saca ventaja al camión. Además, la logística de contenedores suele cargar con el problema del equipo vacío: aprovechar los viajes de retorno hacia el interior ayuda a equilibrar los flujos y a abaratar el reposicionamiento.
El esquema no se limita al arrabio. Las empresas lo diseñaron para productos industrializados, mercadería paletizada, carga en big bags y graneles que puedan contenedorizarse en las terminales asociadas.
Aduana antes de llegar al puerto
Una pieza clave es el Redex de Tora en Contagem, un recinto especial para despacho aduanero de exportación habilitado por la Receita Federal. Allí pueden completarse etapas del trámite, incluidas las inspecciones cuando corresponden, antes de que el contenedor llegue al puerto. La carga arriba a Río con buena parte de la documentación resuelta, lo que reduce el tiempo de permanencia en la terminal portuaria y el riesgo de perder la ventana de embarque.
Para el exportador del interior el cambio es sustancial. En lugar de esperar que la mercadería esté en el puerto para iniciar controles, puede ordenar el flujo desde el origen y llegar al costado del buque con mayor previsibilidad, un factor que pesa tanto como la tarifa en la competitividad de las exportaciones industriales.
Tren contra camión
Las compañías presentan el corredor como alternativa al transporte directo por carretera, con beneficios en costo, seguridad de la carga, previsibilidad y confiabilidad. MRS tiene experiencia en ese terreno: hace años que mueve contenedores entre Belo Horizonte y la costa fluminense, con la terminal de Tora en Contagem como punto de carga, y en su momento estimó que el flete ferroviario resultaba entre 15% y 25% más barato que el vial en ese trayecto, con trenes de más de un centenar de contenedores y tiempos de tránsito de alrededor de dos días.
La escala de la operadora respalda la apuesta. MRS administra 1.643 kilómetros de vías entre Minas Gerais, Río de Janeiro y San Pablo, el triángulo que concentra buena parte del PBI industrial brasileño. En el primer trimestre de 2026 transportó 46,3 millones de toneladas, 2,5% más que un año antes, e invirtió 753,6 millones de reales en modernización, mantenimiento y material rodante, un 19,6% más interanual. Aunque el mineral de hierro domina sus volúmenes, la diversificación hacia la carga general y los contenedores es una de sus líneas estratégicas.
La siderurgia detrás de la logística
La alianza también refleja la reconfiguración del sector. Desde 2025, el Grupo Tora es controlado en un 70% por la Companhia Siderúrgica Nacional (CSN), que pagó 742,5 millones de reales por esa participación y es a la vez accionista de MRS. Tora, con más de cinco décadas en el mercado y una flota de unas 2.600 carretas y 600 camiones pesados, se especializa en integrar camión y tren y en operar terminales: en los hechos, la puerta de entrada y salida de la red ferroviaria para los cargadores que no tienen desvío propio.
Para Cosco, el acuerdo amplía su alcance tierra adentro en un mercado donde compite con las grandes navieras europeas por captar carga de exportación de origen industrial. Para Brasil, el esquema es una muestra más de una tendencia que gana fuerza en la región: el diferencial de los corredores de exportación ya no depende solo del puerto o de la tarifa marítima, sino de cuán integrada esté la cadena que lleva la carga desde la fábrica hasta el muelle.


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