Vaca Muerta redibuja el mapa portuario del sur argentino

La descarga de miles de caños llegados desde India para el gasoducto San Matías Pipeline muestra cómo San Antonio Este se transforma en un nodo energético, mientras Puerto Madryn se consolida como alternativa complementaria.
Vaca Muerta y el nuevo mapa logístico portuario
Vaca Muerta y el nuevo mapa logístico portuario

El desarrollo de Vaca Muerta dejó de ser un fenómeno exclusivamente neuquino. El tránsito de buques, caños, módulos y equipamiento por los puertos patagónicos muestra que la expansión de la producción de hidrocarburos ya tiene una segunda escala: la infraestructura necesaria para llevar ese volumen a los mercados internacionales.

San Antonio Este, en Río Negro, es hoy el lugar donde ese cambio se ve con más nitidez. En septiembre la terminal completó la descarga de 3.340 caños para el San Matías Pipeline, el gasoducto que unirá Vaca Muerta con la costa rionegrina para abastecer los proyectos de licuefacción del Golfo San Matías. La operación estuvo a cargo del buque Turbo S, proveniente de India, y se resolvió en apenas 53 horas. Fue el segundo embarque de una campaña que prevé 12 buques en total.

Un puerto que cambia de escala

La recepción de carga es apenas una parte del proceso. Para responder a la nueva demanda, San Antonio Este amplió sus superficies de almacenamiento y acondicionó sectores específicos para la recepción, el traslado y el acopio de tubos. Hoy dispone de unas 18 hectáreas destinadas a caños, materiales e insumos de los proyectos energéticos.

También se adaptó la infraestructura para buques de mayor porte. En agosto, el Vigor OL, de 183 metros de eslora, inauguró una nueva habilitación que permite amarrar en el Sitio 1 del Muelle de Ultramar embarcaciones de hasta 200 metros y 50.000 toneladas de desplazamiento. Ese primer arribo aportó 3.487 caños; con el segundo, el puerto ya acumula 6.827 tubos para la obra. El Gobierno de Río Negro prevé nuevos arribos para el 2 y el 10 de octubre.

Del yacimiento a la costa

El San Matías Pipeline es una pieza de una cadena mucho más amplia. Se trata de un ducto de unos 480 kilómetros y 36 pulgadas de diámetro entre Tratayén (Neuquén) y San Antonio Oeste (Río Negro), con una capacidad prevista de 27 millones de metros cúbicos diarios para alimentar las plantas de licuefacción orientadas a la exportación de GNL. En junio fue incorporado al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).

Con esta obra, el puerto deja de ser solo un punto de intercambio de mercaderías y pasa a integrar una cadena energética que involucra a fabricantes de tubos, empresas de revestimiento, operadores logísticos, navieras, depósitos y transporte terrestre.

El petróleo también mueve terminales

En paralelo, San Antonio Este participa de la logística del Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), el oleoducto de 437 kilómetros que conectará la cuenca neuquina con la terminal de exportación de Punta Colorada, equipada con monoboyas y tanques de almacenamiento. Su capacidad inicial será de hasta 550.000 barriles diarios, ampliable a 700.000.

En agosto partieron desde San Antonio Este los primeros 99 tubos para el ducto submarino del VMOS, parte de un cargamento de 721 unidades que había llegado desde Dock Sud a bordo del Athanasia, luego de pasar por distintas etapas industriales y de revestimiento. Desde allí se trasladan a Punta Colorada, donde integrarán el sistema que unirá la terminal terrestre con las monoboyas de carga.

Puerto Madryn alternativa de aguas profundas

La concentración de operaciones en San Antonio Este no agota el mapa. Más al sur, Puerto Madryn ya forma parte de la cadena del VMOS y busca ampliar su participación como puerto complementario de la región.

En octubre de 2025, el Athanasia descargó en el muelle Almirante Storni 750 caños de casi 15 toneladas por unidad, y en diciembre se completó la descarga de 1.500 toneladas de tuberías, que fueron trasladadas desde el muelle hasta la plazoleta fiscal para su organización antes del envío a Punta Colorada. A lo largo de ese año, la terminal registró un crecimiento sostenido de operaciones vinculadas al proyecto, que incluyeron caños, válvulas y equipos de gran porte.

En junio, el municipio y la Administración Portuaria presentaron la propuesta ante el sector naviero y logístico en Buenos Aires, planteando a Madryn como una alternativa complementaria a otros puertos de la región, con aguas profundas, tres sitios operativos, amplios espacios logísticos y facilidades para cargas especiales. A eso se suma un entramado de servicios que incluye un parque metalmecánico, infraestructura hotelera y aeropuerto propio.

En un escenario en el que el volumen de cargas energéticas tiende a crecer más rápido que la capacidad instalada, contar con más de una puerta de entrada reduce riesgos de congestión y ofrece flexibilidad a los proyectos.

Mas carga, mas infraestructura

Desde Patagonia Norte, concesionaria de San Antonio Este, señalan que la actividad ligada a Vaca Muerta ya abarca chapas, módulos, caños y equipamiento, y que entre las próximas demandas aparece la arena de fractura, insumo clave de la producción no convencional. La empresa anticipa que el aumento de volúmenes obligará a evaluar nuevas opciones de transporte y almacenamiento, incluso ferroviarias. El punto de fondo es que cada nueva capacidad de producción exige una red de abastecimiento, almacenamiento y exportación que acompañe el ritmo de los yacimientos. 

NOTICIAS RELACIONADAS

Follow

Instagram

Este mensaje de error solo es visible para los administradores de WordPress

Error: No se ha encontrado ningún feed con el ID 1.

Por favor, ve a la página de ajustes de Instagram Feed para crear un feed.

No te pierdas