Maersk inauguró un nuevo centro logístico en Panamá Pacífico, una zona de servicios económicos especiales ubicada a pocos kilómetros de la Ciudad de Panamá. Con 20.000 metros cuadrados de superficie operativa, la instalación fue concebida como un punto de distribución centralizado para tres regiones: América Latina, Norteamérica y Asia. La apertura representa la apuesta más ambiciosa de la naviera danesa en el istmo centroamericano y consolida a Panamá como el eje logístico del hemisferio occidental.
El centro no es un almacén convencional. Integrado a la red global de Maersk, ofrece un catálogo de servicios que abarca gestión de inventarios, consolidación de carga, cross-docking, etiquetado, reembalaje y control de calidad. A esto se suma la implementación del sistema de gestión de almacenes (WMS) propietario de la compañía, que proporciona visibilidad en tiempo real del inventario y sienta las bases para futuras automatizaciones. La infraestructura ha sido diseñada con flexibilidad y escalabilidad como principios rectores, de modo que pueda adaptarse al crecimiento de los clientes sin interrumpir las operaciones.
La conectividad multimodal es uno de los activos más destacados del proyecto. El centro cuenta con servicios oceánicos directos desde Asia y acceso directo a la autopista Panamericana, lo que facilita el transporte terrestre hacia toda Centroamérica. También se articula con los aeropuertos internacionales de la región y con el ferrocarril del Canal de Panamá, creando una red que permite mover mercancías entre el Pacífico y el Atlántico con una eficiencia difícil de replicar en otro punto del continente.
Para las empresas que operen dentro de la zona especial, el hub ofrece además un marco fiscal favorable: exenciones de impuestos y facilidades aduaneras que simplifican los procesos de importación y exportación. Esta combinación de infraestructura, servicios y beneficios regulatorios lo convierte en una plataforma atractiva tanto para cargas ya nacionalizadas como para mercancía en tránsito.
Efraín Osorio, director general de Maersk para Centroamérica, el Caribe y los Andes, describió el centro como una reconfiguración del modelo con el que las empresas mueven sus productos en la región. Según Osorio, la instalación no solo optimiza la distribución habitual sino que también equipa a los operadores con herramientas para responder con rapidez ante disrupciones en la cadena de suministro, un factor que se volvió crítico tras los cortocircuitos globales de los últimos años. John Carmichael, responsable de ventas para la misma región, puso el foco en la posición geográfica de Panamá como ventaja estructural: ningún otro punto del continente ofrece la misma convergencia de rutas marítimas, terrestres y aéreas.
El movimiento de Maersk se produce en un momento en que varios actores globales del sector logístico refuerzan su presencia en América Latina, atraídos por el crecimiento del comercio electrónico transfronterizo y la reconfiguración de cadenas de suministro que aceleró la pandemia. Panamá, con su canal y su infraestructura de zonas especiales, compite directamente con otros hubs regionales como Cartagena, Balboa y el puerto de Lázaro Cárdenas en México. La inauguración de este centro refuerza la ventaja comparativa del istmo y envía una señal clara al mercado: quien quiera distribuir eficientemente en el hemisferio tiene en Panamá un punto de partida difícil de ignorar.

