El café peruano exporta por más de 1.800 millones de dólares, en su mayoría grano sin transformar

La caficultura peruana se concentra en una decena de operadores y en apenas dos destinos que absorben la mitad del negocio. El país exporta materia prima y deja en manos de tostadores extranjeros buena parte del valor agregado.
Exportación café peruano
Exportación café peruano

El sector cafetalero peruano cerró 2025 con envíos al exterior por un valor superior a los 1.800 millones de dólares FOB, en un contexto operativo exigente: la volatilidad de los precios en las bolsas internacionales de referencia presionó los márgenes de los exportadores, mientras que Europa —uno de los principales mercados de destino— elevó sus exigencias de trazabilidad socioambiental sobre el origen del grano. A esa presión de precios y de cumplimiento normativo se suma una estructura de envíos que continúa concentrada de manera abrumadora en el café sin transformar, con escaso desarrollo de la industria local de tostado y molienda.

Una oferta exportable con nula diversificación en valor agregado

El análisis de la estructura arancelaria confirma que la oferta exportable peruana no logró aún diversificarse hacia productos con mayor valor agregado. El café verde, sin tostar ni descafeinar, concentra el 99,76% del valor total exportado por el sector: unos 1.796,5 millones de dólares FOB sobre un volumen que superó los 242 millones de kilogramos. Esa concentración ubica al grano crudo entre los principales productos no tradicionales de la canasta exportadora peruana.

Las líneas de producto con algún grado de procesamiento industrial mantienen, en cambio, una participación marginal. Tanto la cáscara y cascarilla de café como el café tostado en grano sin descafeinar representan cada uno apenas el 0,10% del total exportado, con montos cercanos a los 1,8 millones de dólares respectivamente, mientras que el café tostado y molido no llega siquiera al 0,02% del valor total (poco más de 400.000 dólares FOB). El patrón replica el de otros commodities agrícolas de la región, donde la captura de valor en destino queda mayormente en manos de los tostadores y distribuidores establecidos en Europa y América del Norte.

Diez operadores concentran casi la mitad de los envíos

El negocio exportador combina a corporaciones transnacionales de comercialización de materias primas con consorcios locales consolidados en las principales cuencas cafetaleras del país, entre ellas Cajamarca, Junín, San Martín y Cusco. Los diez principales exportadores reúnen en conjunto más del 47% de los envíos totales del sector, una concentración relevante para un rubro que involucra a decenas de miles de productores de pequeña escala.

El liderazgo del ranking corresponde a Perales Huancaruna, con una facturación cercana a los 210 millones de dólares FOB y una participación del 11,65% del mercado nacional. En segundo lugar se ubica Olam Agro Perú, con algo más de 160 millones de dólares FOB (8,92% del total), apoyada en una infraestructura propia de acopio directo y de certificación. Dentro del segmento cooperativo se destaca la Cooperativa Agraria Norandino, que con cerca de 46,3 millones de dólares FOB (2,57% del total) se consolidó como referente en cafés especiales bajo esquemas de comercio justo y certificación orgánica orientados a mercados de alta gama, un segmento donde el precio por la calidad y la trazabilidad compensa parcialmente la escasa transformación industrial del producto.

Estados Unidos y Alemania, los compradores dominantes

La demanda internacional está fuertemente concentrada en dos bloques: América del Norte y la Unión Europea. Estados Unidos es, por lejos, el comprador más relevante: absorbió cerca de 596,5 millones de dólares FOB, equivalentes al 33,12% de las exportaciones totales del sector, un flujo que exige a los exportadores peruanos cumplir con los estándares de trazabilidad fitosanitaria de las autoridades sanitarias estadounidenses.

En el bloque europeo, Alemania es el principal receptor con unos 301,7 millones de dólares FOB (16,75% del total), y se consolida como el gran centro de almacenamiento y procesamiento del grano en el norte de Europa. Le sigue Bélgica, con 188,2 millones de dólares FOB (10,45%). Completan el podio de destinos relevantes Canadá, con cerca de 177,5 millones de dólares FOB (9,86%), y Colombia, quinto comprador con 79,2 millones de dólares FOB (4,40%): en este último caso se trata de un flujo particular, ya que el país vecino importa café arábica peruano tanto para consumo interno como para procesos de reexportación.

Reino Unido, Suecia, Francia, Países Bajos y Japón completan la lista de los diez principales destinos, cada uno con participaciones de entre el 1,7% y el 3,2% del total exportado. Esta dispersión geográfica hacia mercados de nicho, aunque todavía acotada frente al peso de Estados Unidos y Alemania, sugiere un margen de maniobra para que la caficultura peruana profundice su diversificación de destinos y, eventualmente, avance hacia productos con mayor grado de transformación industrial que le permitan capturar una porción mayor del valor que hoy queda en manos de los compradores del exterior.

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