Las tierras raras ponen en jaque la tregua entre Washington y Beijing

El Tesoro y la Representación Comercial estadounidense advierten que China entregó apenas dos tercios de los minerales críticos comprometidos y condicionan cualquier avance a resultados concretos.
La disputa sobre las tierras raras
La disputa sobre las tierras raras

La tregua comercial entre las dos mayores economías del mundo atraviesa su momento de mayor tensión desde que fue sellada hace un año. El viernes 6 de noviembre, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el representante comercial, Jamieson Greer, mantuvieron una videoconferencia con el viceprimer ministro chino He Lifeng en la que reclamaron que Beijing ponga en práctica, en forma plena e inmediata, los compromisos asumidos en Busan, Corea del Sur.

Según el comunicado del Tesoro, Bessent manifestó su preocupación por acciones recientes de China y dejó en claro que la continuidad del proceso dependerá de resultados tangibles, que Washington evaluará de cerca. Por su parte, la oficina de Greer puso el foco en tres frentes puntuales: las compras agrícolas, el suministro de tierras raras y la provisión de otros minerales críticos. La administración Trump, señaló la USTR, seguirá persiguiendo un comercio equilibrado con China a partir del monitoreo del cumplimiento de lo pactado.

Un acuerdo con fecha de vencimiento

El entendimiento se gestó en el encuentro que Donald Trump y Xi Jinping mantuvieron en Busan el 30 de octubre de 2025, el primero cara a cara entre ambos desde 2019. Allí, China aceptó suspender el paquete ampliado de controles a la exportación de tierras raras que había anunciado ese mismo mes y emitir licencias generales para tierras raras, galio, germanio, antimonio y grafito destinados a usuarios finales estadounidenses y a sus proveedores en todo el mundo. También se comprometió a endurecer los controles sobre los químicos precursores del fentanilo, a reanudar las compras de soja, sorgo y madera, y a suspender una serie de aranceles de represalia.

En contrapartida, Estados Unidos mantuvo en suspenso los aranceles recíprocos más elevados, recortó en diez puntos porcentuales los gravámenes vinculados al fentanilo y congeló determinadas medidas de control de exportaciones y sobre el transporte marítimo. El resultado fue un techo cercano al 20% para los aranceles aplicados a productos chinos durante el segundo mandato de Trump.

La tregua, prevista originalmente por un año, vencía el 10 de noviembre de 2026. Tras la cumbre que ambos mandatarios celebraron en Washington a fines de septiembre, las partes acordaron extenderla dos meses, hasta el 10 de enero de 2027. Sin embargo, Beijing todavía no publicó una norma que formalice esa prórroga para las tierras raras: el texto legal chino sigue fijando la suspensión de los controles hasta el 10 de noviembre. A esa misma fecha vencen además ciertas exenciones arancelarias estadounidenses para productos chinos, sin que Washington haya anticipado si las renovará.

Las tierras raras, el principal foco de fricción

Funcionarios estadounidenses estiman que China cumplió sólo alrededor de dos tercios de sus compromisos en materia de tierras raras y que no amplió el suministro en la medida esperada. Beijing rechaza esa evaluación. Las empresas norteamericanas, en tanto, reportan dificultades para recibir volúmenes suficientes de minerales críticos pese a que el acuerdo fue diseñado precisamente para levantar las restricciones impuestas en 2025.

El caso más ilustrativo es el del itrio, un elemento clave en los recubrimientos que protegen a turbinas y motores a reacción de las altas temperaturas, con aplicaciones en la industria aeroespacial, la defensa y los semiconductores. Las exportaciones chinas de productos de itrio hacia Estados Unidos se desplomaron de 333 toneladas a apenas 17 en ocho meses, mientras su precio llegó a multiplicarse por casi 70 respecto del año anterior. Algunos fabricantes norteamericanos de recubrimientos ya debieron frenar temporalmente su producción. El escandio atraviesa una situación similar.

La raíz del problema es que la tregua nunca alcanzó al régimen de licencias que China aplica desde abril de 2025 sobre siete tierras raras medianas y pesadas —samario, gadolinio, terbio, disprosio, lutecio, escandio e itrio—, que continúa vigente y exige autorización del Ministerio de Comercio para cada envío. A ello se sumó en junio de 2026 la inclusión de MP Materials y USA Rare Earth, los dos principales actores del incipiente circuito estadounidense de minería y procesamiento, en la lista china de control de exportaciones, algo inédito para compañías del sector.

Soja en regla, el resto de la canasta en deuda

En el plano agrícola, Washington reconoce que China viene cumpliendo con su compromiso de adquirir 25 millones de toneladas anuales de soja estadounidense, pero advierte retrasos en el resto de los productos, para los que Beijing se había comprometido a incrementar sus compras en 17.000 millones de dólares. La posición china es que está dispuesta a ampliar esas adquisiciones siempre que ambos países pongan en marcha el esquema de reducción arancelaria recíproca anunciado en septiembre.

Ese paquete, negociado en el marco de la Junta de Comercio bilateral, contempla rebajas sobre unos 60.000 millones de dólares de intercambio —30.000 millones de dólares propuestos por cada parte, tomando como base los datos de 2024—. La lista china incluye maíz, trigo, sorgo, carnes, lácteos, aceites vegetales, productos del mar, madera, cosméticos y dispositivos médicos, pero deja afuera a la soja, el principal producto agrícola que Estados Unidos le vende a China. La estadounidense, en cambio, abarca juguetes, pequeños electrodomésticos, vajilla y textiles para el hogar. Ninguna de las dos partes precisó todavía la magnitud ni el calendario de los recortes. Como parte del mismo entendimiento, China se comprometió a importar 10 millones de toneladas anuales de carbón estadounidense en 2027 y 2028.

Un calendario cargado y lecturas para la región

La presión de Washington llega en la antesala de dos encuentros en los que se espera que Trump y Xi vuelvan a reunirse: la cumbre de líderes del APEC, los días 18 y 19 de noviembre, y la del G20, el 14 y 15 de diciembre. Si el suministro de minerales críticos no mejora, las tierras raras podrían convertirse en el principal obstáculo para una nueva prórroga antes del 10 de enero.

Para América Latina, la evolución de la tregua tiene implicancias directas. Una normalización plena de las compras agrícolas chinas a Estados Unidos reforzaría la competencia que enfrentan Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay en el mercado de granos y proteínas más grande del mundo. Al mismo tiempo, la persistencia de los cuellos de botella en tierras raras sostiene el interés de Washington y de sus aliados por diversificar proveedores de minerales críticos, una agenda en la que la región busca posicionarse como alternativa al dominio chino en la extracción y, sobre todo, en el procesamiento.

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