India importará 5,6 millones de toneladas de aceite de soja y el Mercosur será su proveedor

India, primer importador mundial de aceites vegetales, profundiza su dependencia externa tras una mala cosecha y una rebaja de aranceles. Argentina ya es su principal abastecedor.
Aceite de soja: India - Mercosur
Aceite de soja: India - Mercosur

India importaría 5,6 millones de toneladas de aceite de soja en la campaña comercial 2026/27, según la oficina del Servicio Agrícola Exterior del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA-FAS) en Nueva Delhi. La proyección combina una cosecha local castigada por el clima con un consumo de aceites comestibles que no cede, y confirma a Argentina y Brasil como los proveedores dominantes de un mercado en el que el aceite de soja sudamericano llega con descuento frente a sus competidores.

Una cosecha castigada por el monzón

Las lluvias irregulares y por debajo de lo normal golpearon los rindes, al tiempo que parte de los productores migró hacia algodón y maíz. El USDA-FAS ubica la producción 2026/27 en 9,6 millones de toneladas, 8% menos que su estimación previa y por debajo de los 10,7 millones de 2025/26, con una superficie cosechada de 10,5 millones de hectáreas y rindes de apenas 0,91 toneladas por hectárea. La industria local es menos pesimista —la asociación de procesadores SOPA calcula unos 10,8 millones de toneladas, 2,1% menos que el año anterior, con la sequía de Maharashtra compensada en parte por Madhya Pradesh y Rajastán—, pero coincide en la caída.

Con menos materia prima, la molienda se recortaría de 9,3 a 8,7 millones de toneladas y la producción local de aceite de soja quedaría en torno a 1,6 millones. Del otro lado, el consumo se elevó 3%, a 7,5 millones de toneladas. La brecha se cubrirá con aceite importado y con más poroto: las compras de soja en grano subirían de 200.000 a 500.000 toneladas, principalmente desde Benín, Níger y Togo.

Aranceles más bajos y compras en niveles récord

La política comercial india empuja en la misma dirección. En septiembre, Nueva Delhi volvió a recortar los derechos de importación: el arancel efectivo sobre el aceite crudo de soja y de palma bajó de 16,5% a 11%, con el objetivo de contener los precios antes de la temporada festiva. Según la Asociación de Extractores de Solventes de India (SEA), las importaciones de aceite de soja marcaron un récord de casi 629.000 toneladas en agosto y se mantuvieron en 615.000 en septiembre; entre noviembre y agosto sumaron 4,56 millones de toneladas, dentro de compras totales de aceites comestibles por 13,6 millones (+4,6%).

El contexto externo también favorece a la soja: los ataques a puertos del mar Negro llevaron las importaciones indias de aceite de girasol a su nivel más bajo desde abril de 2022, y la palma, que hasta 2024/25 fue el principal aceite importado, se recuperaría sin volver a sus volúmenes históricos.

Argentina, el gran ganador

Argentina se convirtió en 2025/26 en el primer proveedor de aceites vegetales de India: en los primeros diez meses de la campaña despachó 3,06 millones de toneladas, por encima de los 2,62 millones de Malasia. Es el principal origen del aceite de soja y el segundo del de girasol, rubro en el que la siembra argentina crecería 14% en 2026/27, hasta 3,3 millones de hectáreas.

Las proyecciones acompañan. En su revisión de octubre, el USDA elevó las exportaciones argentinas de aceite de soja 2026/27 de 6,45 a 6,75 millones de toneladas, y su agregaduría en Buenos Aires las estima en 6,8 millones, con una cosecha récord de 52,5 millones de toneladas y una molienda de 44,8 millones. India absorbería más del 60% de los embarques. Aun así, la mayor demanda no se traduce automáticamente en ventas: con las retenciones nuevamente vigentes y una capacidad de molienda que opera cerca de su techo, los márgenes industriales, los fletes y la creciente demanda de aceite para biodiésel seguirán marcando el ritmo.

Brasil compite consigo mismo; China aparece como alternativa

Brasil cuenta con una base productiva y una industria de procesamiento en expansión, pero buena parte de su aceite queda en el mercado interno: el consumo doméstico alcanzaría 11,4 millones de toneladas, impulsado por el mandato de mezcla de biodiésel, y sus exportaciones rondarían 1,7 millones. La competencia se amplía además a orígenes no tradicionales: India importó un récord de 140.000 toneladas de aceite de soja desde China, aprovechando excedentes en ese mercado, una señal de la flexibilidad de las compras indias cuando los precios y fletes lo permiten.

Estados Unidos se vuelca a los biocombustibles

Washington recorre el camino inverso. El uso de aceite de soja para biocombustibles pasó de unos 8.900 millones de libras (4 millones de toneladas) en 2020 a cerca de 14.000 millones (6,4 millones de toneladas) en 2025, y el USDA proyecta 17.800 millones de libras (8,1 millones de toneladas) para 2026/27, más de la mitad del consumo total. Las exportaciones caerían de 975 a 400 millones de libras. Un estudio de la Asociación Americana de Soja de octubre concluye que, históricamente, la demanda de biocombustibles no alcanzó a compensar la pérdida de mercados externos, aunque en 2026/27 el efecto combinado con el regreso de las compras chinas de poroto sería levemente positivo para el precio.

La evolución del negocio dependerá del conjunto del complejo oleaginoso: la oferta de palma del Sudeste Asiático, los mandatos de biocombustibles, la política arancelaria india y los costos del transporte marítimo. Por ahora, la ecuación favorece a la molienda sudamericana.

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