La principal organización empresarial de Italia desembarcó esta semana en Argentina y Brasil al frente de una misión con más de 90 empresas, en uno de los primeros movimientos empresariales europeos de gran escala en Sudamérica desde la aprobación del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur. La agenda arrancó en Buenos Aires, continuó en San Pablo y cerró en Brasilia, con reuniones empresariales, encuentros sectoriales y contactos institucionales.
La delegación estuvo encabezada por el presidente de Confindustria, Emanuele Orsini, y cuenta con la participación del vicepresidente del Consejo y canciller italiano, Antonio Tajani, junto al ministro de Educación y Mérito, Giuseppe Valditara. El mensaje central de la misión fue que Italia no busca limitar su vínculo con el Mercosur a vender más productos, sino participar directamente en la construcción de cadenas de valor, inversiones y asociaciones industriales dentro de la región, bajo la premisa de que diversificar mercados reducir dependencias y volver más resistente a la industria italiana frente a un escenario internacional cada vez más complejo.
La agenda concentró su actividad en cinco áreas estratégicas: agroalimentación, maquinaria e instalaciones industriales, sector farmacéutico y dispositivos médicos, tecnologías digitales, y transición energética e infraestructuras sostenibles. Esos sectores fueron elegidos por su potencial para generar cooperación industrial y oportunidades de negocio tanto en Argentina como en Brasil.
Un acuerdo que empieza a mover el comercio bilateral
La misión llegó en un momento particular: la aplicación provisional del acuerdo UE-Mercosur comenzó el 1° de mayo de 2026, con expectativas de reducción progresiva de barreras arancelarias y no arancelarias, mayor apertura en compras públicas y nuevas posibilidades de integración de empresas europeas en las cadenas productivas sudamericanas. Los primeros datos comerciales ya muestran una señal favorable para Italia: en mayo de 2026 sus exportaciones hacia el Mercosur alcanzaron 745 millones de euros, un 21,1% más que en el mismo mes de 2025, cifra que el sector empresarial italiano interpreta como un primer indicio del potencial de la relación una vez que el acuerdo se implemente de forma más amplia.
El interés no se agota en Argentina y Brasil. El acuerdo alcanza a las cuatro economías del bloque —también Paraguay y Uruguay—, por lo que el desembarco de las grandes empresas italianas puede tener efectos sobre todo el Mercosur, en particular cuando las nuevas cadenas de suministro empiecen a buscar proveedores, socios y mercados complementarios más allá de los dos socios mayores.
Argentina y Brasil, primeras plataformas regionales
La estrategia de Confindustria concentró inicialmente sus esfuerzos en Argentina y Brasil por el tamaño de sus economías y su capacidad de funcionar como plataformas regionales. En Buenos Aires, la delegación analizó oportunidades vinculadas con energía, industria y cadenas productivas; en San Pablo y Brasilia, los encuentros buscaron establecer contactos directos entre empresas, instituciones y autoridades, a través de reuniones B2B, mesas sectoriales, visitas técnicas y encuentros orientados a identificar proyectos concretos.
El sector energético concentró buena parte de las expectativas: el programa de la misión incluyó cooperación industrial en torno al desarrollo de Vaca Muerta y proyectos de integración entre empresas italianas y argentinas, lo que colocó a la energía y a las infraestructuras entre los ámbitos donde el vínculo Italia-Mercosur podría adquirir una dimensión más estratégica.
Un espacio también para Paraguay y Uruguay
Aunque Paraguay no forma parte de la agenda presencial de esta misión, el país no queda al margen de las oportunidades que puede generar el nuevo escenario. La integración productiva del Mercosur puede favorecer a empresas paraguayas que logren incorporarse como proveedoras de compañías italianas o de cadenas regionales vinculadas con maquinaria, agroindustria, tecnología, energía, logística, salud e infraestructura. El desafío, en ese caso, será pasar de ser únicamente un mercado de destino a convertirse también en un socio dentro de las cadenas de valor que conecten al bloque con Europa.
La diversificación que plantea Confindustria también puede convertirse en una oportunidad para el conjunto del Mercosur: cuantas más empresas europeas busquen producir, invertir, asociarse y desarrollar proyectos dentro del bloque, mayor será la posibilidad de que esos beneficios se distribuyan entre sus cuatro integrantes.
De la exportación a la integración industrial
La misión italiana reflejó un cambio en la forma en que parte del empresariado europeo observa al Mercosur: ya no se trata solamente de exportar más desde Europa hacia Sudamérica, sino de crear asociaciones industriales, integrar proveedores, transferir tecnología e invertir directamente en proyectos regionales. Para Italia, el bloque aparece como un espacio capaz de complementar su estrategia de internacionalización industrial; para Argentina y Brasil, la llegada de decenas de empresas representa una oportunidad concreta para captar inversión y tecnología; y para Paraguay y Uruguay, el desafío pasa por aprovechar el nuevo escenario para integrarse a las cadenas de valor que comienzan a tomar forma entre ambos bloques.

