La electrificación portuaria es tendencia global, América Latina entre los casos más avanzados

La sustitución de equipos diésel por tecnología eléctrica avanza en las terminales de todo el mundo, y terminales de Brasil y México ya figuran entre los casos de referencia de la región.
La electrificación portuaria es tendencia global
La electrificación portuaria es tendencia global

Equipos, vehículos y hasta remolcadores eléctricos comienzan a reemplazar a sus equivalentes diésel en terminales de todo el mundo, en un proceso que avanzó con rapidez incluso en un contexto especialmente adverso para la industria naviera, marcado por las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y las interrupciones del tránsito por el estrecho de Ormuz y el mar Rojo, que encarecieron los combustibles.

El entorno operativo de los puertos favorece esa transición. El equipamiento que mueve contenedores —grúas, tractocamiones, grúas horquilla y reach stackers— demanda elevados niveles de potencia y trabaja de forma continua, pero recorre distancias relativamente cortas y predecibles, lo que facilita la planificación de las recargas. A eso se suma que los puertos, como negocio, tienen flujos de ingresos estables y en muchos casos operan bajo concesiones públicas, lo que incrementa la presión para reducir el impacto ambiental sobre las comunidades cercanas.

Las grúas, a la cabeza de la electrificación

Uno de los avances más significativos se observa en los equipos de manipulación de carga. Prácticamente todas las grandes grúas pórtico usadas para transferir contenedores entre buques y muelle ya disponen de conexión a la red eléctrica, y las grúas pórtico sobre neumáticos (RTG) —tradicionalmente diésel y responsables de buena parte de las emisiones y la contaminación por material particulado en los puertos— avanzan en la misma dirección. Durante 2024, el 28% de las ventas globales de grúas RTG correspondió a equipos completamente eléctricos y otro 17% a versiones híbridas; en el caso del fabricante finlandés Konecranes, el 62% de sus ventas del año pasado fueron unidades híbridas o a batería.

La electrificación también alcanza al suministro energético de los buques atracados. En lugar de mantener encendidos los motores auxiliares para generar energía, un número creciente de terminales de contenedores y cruceros en China y Europa ya cuenta con sistemas de conexión eléctrica desde tierra, lo que reduce tanto el consumo de combustible como las emisiones locales. Incluso los remolcadores empiezan a sumarse a la transición: gracias al elevado torque instantáneo de los motores eléctricos, estas embarcaciones ejecutan maniobras portuarias con alta eficiencia. Un remolcador eléctrico que opera en Auckland desde 2022 registra costos operativos equivalentes a la mitad de los de una unidad diésel, y Singapur incorporó sus primeros modelos este año.

Brasil, a la vanguardia regional

América Latina ya exhibe algunos de los casos más avanzados de esa transición. En Brasil, la terminal de APM Terminals en Suape se convirtió en la primera 100% electrificada de la región, mientras que DP World Santos logró reducir un 60% su consumo de diésel al convertir buena parte de su flota de equipos. En abril de este año, Konecranes eligió la feria Intermodal South America, en São Paulo, para presentar su línea de soluciones eléctricas portuarias, con el propio puerto de Santos como primer usuario sudamericano y la incorporación de los primeros manipuladores eléctricos de contenedores vacíos del continente.

En Santa Catarina, la terminal Portonave completó la recepción de 14 nuevas grúas pórtico eléctricas de patio (e-RTG), en el marco de una obra de adecuación de muelle iniciada en enero de 2024 y con conclusión prevista para el segundo semestre de 2026. Al cierre del proceso, la terminal contará con 8 grúas de muelle y 32 RTG, y su capacidad de movimiento pasará de 1,5 a 2 millones de TEU anuales, con una inversión conjunta en obras y equipos superior a los 357 millones de dólares. El consenso entre operadores, fabricantes y proveedores de tecnología reunidos en el panel sobre electrificación portuaria de TOC Américas 2025 fue que la transición energética ya no es opcional, sino una condición para sostener la competitividad y la eficiencia de los puertos de la región.

México multiplica las inversiones en grúas eléctricas

El sistema portuario mexicano corre en paralelo. En Manzanillo, el principal puerto de contenedores del país —que movilizó 3,89 millones de TEU en 2025 y superó el millón de TEU en el primer trimestre de 2026—, Hutchison Ports anunció una inversión de 3.470 millones de pesos para la segunda fase de ampliación de su terminal, orientada a modernizar la infraestructura con electrificación de grúas, además de otros 300 millones de pesos destinados específicamente a grúas de patio tipo RTG totalmente eléctricas y a la operación remota de grúas de muelle. En el mismo puerto, la terminal TIMSA incorporó en junio nuevas grúas eléctricas de 45 toneladas de capacidad para reforzar sus operaciones de patio.

La modernización eléctrica se replica en otras terminales del país: en Veracruz, Hutchison Ports ICAVE prevé sumar 11 grúas RTG eléctricas, reach stackers y tracto-planas electrificadas como parte de una segunda fase de expansión formalizada a fines de 2025; en el puerto de Progreso, en Yucatán, APM Terminals incorporará dos grúas portuarias móviles eléctricas Konecranes Gottwald con entrega prevista para septiembre de 2026. El común denominador es que la electrificación dejó de ser un gesto ambiental aislado para convertirse en un requisito de competitividad frente a navieras y cargadores globales cada vez más exigentes en materia de emisiones.

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