El comercio en Asia atraviesa una reconfiguración profunda. La diversificación de cadenas de suministro, las presiones arancelarias y la reorientación geopolítica están redibujando los flujos comerciales en toda la región, y los bancos se ven obligados a adaptar estructuras, ampliar coberturas y revisar modelos de riesgo para acompañar a sus clientes en este nuevo escenario.
El comercio mundial creció un 7,5% en 2025 hasta alcanzar un récord de 35 billones de dólares, según la UNCTAD, y el impulso continúa en 2026. Sin embargo, los corredores tradicionales ya no son los mismos. China diversificó destinos hacia América del Sur, Medio Oriente y África. India fortaleció exportaciones en electrónica, química y manufactura. Malasia consolida su posición como hub de transbordo regional.
Ante este escenario, los bancos están siguiendo a sus clientes hacia mercados antes poco familiares. «En el pasado quizás no conocíamos países como Brasil o Argentina, pero hoy nuestros clientes operan allí y debemos familiarizarnos», señaló Bernard Leung, de China CITIC Bank International. Junto con ello, crece la demanda de estructuras de financiamiento fuera de balance y modelos de financiamiento liderados por compradores para cadenas de suministro de segundo nivel.
Digitalización a dos velocidades
A pesar de años de inversión tecnológica, gran parte del sector sigue operando con documentación en papel: se estima que el mundo del transporte marítimo genera unos 4.000 millones de documentos físicos por día. La brecha digital entre grandes corporaciones y empresas medianas o pequeñas es uno de los principales obstáculos.
«Algunos clientes están listos para procesos completamente digitales, mientras otros aún dependen del papel», advirtió Sohfern Boey, de Hong Leong Bank. Cerrar esa brecha, agregó, implica tanto un cambio tecnológico como cultural.
IA como prioridad inmediata
En materia de innovación, los participantes coincidieron en que la inteligencia artificial es la apuesta más concreta en el corto plazo. Su aplicación en la revisión de documentos, detección de discrepancias y procesamiento directo de operaciones ofrece ganancias de eficiencia tangibles y rápidas.
«Los bancos están invirtiendo fuertemente en IA porque conducirá a procesos más integrados y fluidos. La clave es que el cliente sienta el valor de esas inversiones», afirmó Khoshbakht. Aaditya Bhave, de Kotak Mahindra, coincidió en que la IA debe sentar las bases antes de avanzar hacia tecnologías más complejas como la tokenización, que aún enfrenta incertidumbre regulatoria e interoperabilidad limitada entre plataformas.
De cara a los próximos doce meses, la flexibilidad será determinante: los bancos deberán monitorear el movimiento de los flujos comerciales, acompañar los ajustes estratégicos de sus clientes y avanzar en digitalización de manera gradual, guiados por la demanda real del mercado.

