El seguimiento del estado de un embarque internacional sigue siendo, en buena parte de las empresas importadoras y exportadoras de la región, una tarea manual: personal de comercio exterior que revisa uno por uno los portales de navieras y agentes de carga para actualizar la posición de cada contenedor. Ese modelo, sostenido durante años por la falta de estándares comunes entre operadores, empieza a mostrar sus límites frente al volumen y la volatilidad que asumió el tráfico marítimo en los últimos ejercicios, marcado por reprogramaciones de rutas, omisiones de escalas y demoras que se traducen en sobrecostos de almacenaje y demora (demurrage) para el importador.
De la consulta periódica al evento en tiempo real
La alternativa que gana terreno consiste en reemplazar la consulta periódica a los sistemas de las navieras —repetida cada pocos minutos para detectar cambios de estado— por una arquitectura orientada a eventos, en la que es el propio sistema de la naviera el que notifica automáticamente cualquier cambio relevante (por ejemplo, el paso de un contenedor de ‘descargado’ a ‘retirado de terminal’). Esa notificación puede integrarse de manera directa con los sistemas de gestión de depósito o con el ERP de la empresa, y de ahí derivarse hacia los equipos operativos a través de canales de mensajería corporativa, de forma que una desviación significativa en la fecha estimada de arribo quede visible para el área comercial y para el despachante de aduana antes de que el contenedor llegue a puerto.
Lo que muestra la experiencia internacional
La Organización Mundial del Comercio, que releva periódicamente estas experiencias entre sus miembros, documentó avances concretos allí donde se combinó digitalización con reformas de procedimiento. En una prueba piloto en Asia que integró certificación de operador económico autorizado con digitalización documental, el tiempo de despacho de mercadería cayó un 37% y la proporción de envíos sometidos a inspección documental se redujo un 92%. La Plataforma de Comercio en Red de Singapur, operativa desde 2018 y que conecta a más de 6.500 empresas, acumula más de 500.000 transacciones digitales y un ahorro declarado superior a los cuatro millones de dólares y las 800.000 horas de trabajo administrativo. En África, la puesta en marcha de puestos fronterizos de control único redujo los tiempos de espera en un 62% en el paso entre Kenia y Uganda y en un 87% entre Kenia y Tanzania, con el consiguiente impulso al comercio intrarregional.
Riesgos de una migración mal planificada
La literatura sobre facilitación del comercio digital coincide, sin embargo, en que la automatización no sustituye la calidad del dato de origen: si los distintos operadores de la cadena —navieras, terminales, agentes, aduanas— no comparten un formato común, la integración sólo traslada el problema de un sistema a otro. Por eso las implementaciones más sólidas dedican una etapa previa a estandarizar los campos que reciben de cada fuente antes de automatizar cualquier alerta, y prevén mecanismos de reintento cuando un servicio externo no responde, para no perder eventos críticos como una omisión de escala o un cambio de terminal de descarga. La confidencialidad de la información comercial —manifiestos de carga, facturas, datos de clientes— es otro punto sensible: cualquier esquema de integración con sistemas externos requiere resguardar esos datos con el mismo estándar que exige la normativa aduanera para la documentación en papel.
Un desafío de adopción más que de tecnología
Para las autoridades de comercio, el desafío de fondo no es tecnológico sino de adopción despareja: la OMC viene señalando que la brecha entre economías con distinta capacidad digital puede profundizar, en lugar de reducir, las asimetrías en los costos de comercio si la transición no se acompaña con programas de asistencia técnica. Mientras se define ese marco global —la propia organización trabaja en un eventual acuerdo sobre comercio electrónico proyectado para 2027—, el avance seguirá dándose empresa por empresa, en la medida en que cada operador logístico decida reemplazar sus planillas de seguimiento por integraciones que conversen directamente con las navieras y con la aduana.

