Estados Unidos acelera una nueva era de propulsión nuclear para la industria marítima

Washington multiplica acuerdos, inversiones e iniciativas regulatorias para llevar la energía atómica al transporte comercial marítimo.
EEUU propulsión nuclear para el sector marítimo
EEUU propulsión nuclear para el sector marítimo

La startup estadounidense Bluecore Energy cerró una ronda semilla sobresuscripta de 50 millones de dólares liderada por el fondo Silverton Partners, con la que buscará acelerar el desarrollo de sus sistemas nucleares flotantes. El financiamiento se suma a los 10 millones de dólares de capital semilla previo que la compañía, con sede en el puerto de Long Beach, California, había captado en julio, cuando salió del sigilo, y eleva su capital total divulgado a 60 millones de dólares en apenas dos rondas.

La ronda contó con la participación de inversores previos como Slauson & Co., Harlem Capital y el cofundador de Ripple, Chris Larsen, además de nuevos aportantes como Collab Capital, Hartbeat Ventures —del actor Kevin Hart— y ángeles inversores vinculados a SpaceX, Tesla, Toyota, Rivian, Uber, Amazon y Google. Fundada este año por Kofi Asante, la empresa desarrolla reactores compactos refrigerados por agua montados sobre plataformas flotantes; su primer sistema está diseñado para generar cerca de 10 MW de electricidad continua, suficientes para abastecer al equivalente de unas 15.000 viviendas o escalar hacia las necesidades energéticas de un puerto de gran porte.

De la barcaza al despliegue comercial

Bluecore ya aseguró su primera barcaza y avanza en conversaciones formales con la Comisión Reguladora Nuclear y la Guardia Costera de Estados Unidos para certificar su planta de energía flotante, en momentos en que ambas agencias firmaron un memorando de entendimiento para coordinar la supervisión nuclear marítima civil. El fundador de la compañía sostuvo que, a apenas seis meses de su lanzamiento, la empresa ya cuenta con el capital, el equipo y el hardware necesarios para avanzar hacia el despliegue, y destacó el respaldo de instituciones clave del sector nuclear y marítimo estadounidense.

El diseño incorpora múltiples capas de blindaje protector y refrigeración continua a base de agua de mar para garantizar una operación segura y resiliente en el entorno marino. Los reactores pueden ubicarse a distancia de los puertos y conectarse mediante cables submarinos, y las barcazas —móviles por diseño— también pueden fondearse o amarrarse de forma similar a una plataforma petrolera offshore.

Washington impulsa una flota mercante nuclear

El repunte de Bluecore se da en medio de un fuerte impulso oficial a la energía nuclear marítima en Estados Unidos. En mayo, la administración Trump lanzó una iniciativa formal para que la Administración Marítima (MARAD) investigara la viabilidad de incorporar pequeños reactores modulares a las flotas comerciales del país. Desde entonces, MARAD firmó acuerdos de cooperación con las autoridades portuarias de Long Beach y de Corpus Christi para explorar la propulsión nuclear, el suministro energético portuario y el desarrollo de microrredes resilientes.

El mes pasado, MARAD selló además un memorando de cooperación con la firma británico-estadounidense CORE POWER para desarrollar los marcos comercial, industrial y regulatorio necesarios para una futura flota de buques mercantes nucleares con bandera estadounidense, con la primera construcción prevista a partir de 2028. El acuerdo —no exclusivo y sin compromiso de fondos federales— plantea que CORE POWER desarrolle un astillero especializado para la integración y el ciclo de vida nuclear (instalación, primera carga de combustible, pruebas, puesta en marcha, recarga y desmantelamiento), mientras que los cascos y sistemas navales convencionales se construirían en astilleros comerciales, incluidos los de países aliados. La iniciativa se enmarca en la disputa de Washington con China por el liderazgo de la construcción naval mundial, terreno en el que Pekín también avanza en conceptos de propulsión nuclear comercial.

El sector privado multiplica las apuestas

El interés no se limita a las startups de base tecnológica. La naviera de tanqueros Scorpio Tankers invirtió 10 millones de dólares en la desarrolladora estadounidense de microrreactores Ampera, dentro de una colaboración estratégica orientada en un primer momento a barcazas nucleares flotantes para puertos e infraestructura offshore, y a mediano plazo a la propulsión de buques. Ampera desarrolla microrreactores subcríticos de torio, de tipo contenedorizado, con una potencia de entre 15 y 30 MW y capacidad de operar durante décadas sin recarga de combustible; la compañía, con sede en Florida, había sido respaldada previamente por Super Micro Computer.

En paralelo, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) lanzó en Washington su iniciativa ATLAS, orientada a desarrollar estándares comunes para el transporte nuclear civil y a reunir a reguladores nucleares y marítimos de distintos países. El lanzamiento coincidió con la actualización, por parte de la Organización Marítima Internacional, del código de seguridad de 1981 para buques mercantes nucleares, cuya adopción se proyecta hacia 2030. El conjunto de anuncios confirma que la propulsión nuclear marítima pasó de ser un proyecto de largo plazo a un frente de coordinación activa entre gobiernos, reguladores y desarrolladores privados.

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