El primer ministro chino Li Qiang tomó la palabra ante más de 1.700 participantes de 90 países en la sesión inaugural del Foro Económico Mundial en Dalian —conocido como el «Summer Davos»— para desarticular una de las críticas más persistentes que Occidente dirige a Pekín: que la competitividad de la industria china es, en el fondo, un efecto artificial de los subsidios estatales.
«Hay quienes sostienen que los productos chinos son competitivos principalmente gracias a los subsidios del Gobierno. Eso no es cierto. El Gobierno chino no es tan rico», afirmó Li ante el auditorio. La frase, directa y deliberadamente irónica, sintetizó el tono del discurso: una defensa frontal del modelo chino presentada como argumento técnico, no como retórica diplomática.
El concepto en disputa: de «China Shock 2.0» a «China Opportunity 2.0»
La expresión «China Shock 2.0» venía ganando terreno en los foros occidentales para describir el impacto de la expansión exportadora china en los sectores industriales de las economías avanzadas: vehículos eléctricos, inteligencia artificial, energías renovables, robótica. Li la tomó para invertirla. «Lo que China trae al mundo con sus tecnologías y productos en los sectores emergentes no es un shock, sino una oportunidad; no es una amenaza, sino un empoderamiento», declaró.
El premier argumentó que la ventaja competitiva china descansa en dos pilares que ningún subsidio puede replicar: años de inversión genuina en investigación y desarrollo, y un mercado interno de 1.400 millones de consumidores que permite el despliegue masivo y acelerado de nuevas tecnologías. «La innovación china nace del esfuerzo propio. Somos plenamente conscientes de que no hay atajos en la investigación científica y tecnológica», señaló.
Los casos Huawei y Unitree: innovación como argumento
Para sostener su argumento con ejemplos concretos, Li mencionó dos compañías de perfil muy distinto pero igualmente significativas para el debate. Huawei, el gigante tecnológico que enfrenta desde hace años restricciones impuestas por Washington, y Unitree Robotics, una empresa de robótica cuya valuación escaló de 10 millones de yuanes en sus orígenes a unos 42.000 millones de yuanes —aproximadamente 6.200 millones de dólares— en apenas una década. Ambas figuran en la lista del Pentágono de compañías con vinculaciones militares, lo que Pekín rechazó públicamente en las semanas previas al foro.
El dato de Unitree no es menor: encarna exactamente el tipo de trayectoria que el Gobierno chino quiere proyectar como modelo. No una empresa subsidiada, sino una que creció desde una valuación marginal hasta convertirse en referencia global en robótica de consumo e industrial, en un sector en el que China compite directamente con fabricantes japoneses, surcoreanos y estadounidenses.
La OCDE y las presiones de EE.UU. y Europa
El discurso de Li no se produjo en el vacío. En las semanas previas al Summer Davos, un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) —que agrupa a 38 países— alertó sobre el riesgo de que los subsidios estatales de gran escala, incluyendo los chinos, distorsionen los mercados globales y generen ventajas competitivas injustas. El documento alimentó las posiciones de funcionarios de Estados Unidos y la Unión Europea, que hace tiempo plantean que el apoyo estatal chino a sectores como la inteligencia artificial y los vehículos eléctricos constituye una competencia desleal.
La respuesta de Li fue implícita pero inequívoca: el problema de la competitividad china no se resuelve con aranceles ni con narrativas sobre el dumping, sino reconociendo que el país invirtió décadas en construir un ecosistema tecnológico propio. Los datos lo respaldan parcialmente: en 2025, catorce mil nuevas empresas de inversión extranjera se establecieron en China en el sector de servicios técnicos y de investigación, un incremento del 27,2% interanual.
IA, gobernanza global y el Quinto Plan Quinquenal
Li también reservó espacio para la inteligencia artificial, un tema que atraviesa todas las conversaciones del foro. «China seguirá participando de manera responsable y constructiva en la gobernanza global de la IA y otros sectores, trabajará con todas las partes para mejorar las normas institucionales, fortalecer la supervisión y gestionar eficazmente los riesgos potenciales», afirmó.
El discurso de Dalian se enmarca en la lógica del 15° Plan Quinquenal (2026-2030), aprobado a comienzos de año, que pone el acento no solo en el desarrollo de tecnologías de frontera sino también en la construcción del ecosistema industrial que les permita escalar. Más de la mitad de las 16 nuevas incorporaciones a la Red Global de Faros del WEF —que reconoce a los fabricantes líderes en despliegue de tecnologías avanzadas— son empresas chinas, activas en sectores que van desde la construcción naval hasta la logística inteligente.

