La industria mundial del factoring cerró 2025 con una facturación total de 4,04 billones de euros, superando por primera vez en su historia la barrera de los cuatro billones. El dato, publicado por FCI —asociación con sede en Ámsterdam que nuclea a la red global de financiamiento de cuentas por cobrar—, representa un incremento del 3,7% respecto de los 3,89 billones de euros registrados en 2024, un año marcado por la consolidación tras el fuerte repunte pospandemia.
La asociación calificó el resultado como un «nuevo hito» para el sector y subrayó que, a pesar de la incertidumbre geopolítica, los cambios en los patrones del comercio global y la presión persistente sobre la liquidez empresarial, el factoring continúa siendo una fuente esencial de capital de trabajo. «El financiamiento de cuentas por cobrar ya no es un instrumento cíclico, sino un componente integral del comercio moderno», señaló FCI en su informe.
América, el motor del crecimiento
La región que concentró el mayor dinamismo fue América, con un crecimiento total del 20% respecto al año anterior, hasta alcanzar aproximadamente 326.000 millones de euros. Dentro de ese bloque, América del Norte fue la gran protagonista: su facturación creció un 35,1% para totalizar unos 160.000 millones de euros. El principal impulsor fue Estados Unidos, cuyo mercado de factoring se expandió un 35,5%, mientras que Canadá registró un avance del 20%.
América del Sur y Central también contribuyó de manera significativa, con un volumen de aproximadamente 165.000 millones de euros, lo que representa una suba del 8,2%. Brasil anotó el crecimiento más destacado de la subregión con un avance del 22,2%, seguido por Perú con el 13,1%. México, por su parte, creció un 6,1%, mientras que Chile se mantuvo estable como uno de los mercados más relevantes del bloque.
Europa sigue al frente, aunque con menor impulso
Europa conservó su posición como el mayor mercado regional del mundo, con una facturación de aproximadamente 2,658 billones de euros que representa el 65,8% del volumen global. Sin embargo, su crecimiento fue más moderado: apenas un 2,2% respecto de 2024. Dentro del continente, Alemania registró una expansión del 6,3%, y mercados como Bélgica, los Países Bajos, Polonia y Portugal también aportaron positivamente. Las contracciones registradas en algunos países europeos fueron compensadas por el buen desempeño de Francia, Italia, España y el Reino Unido.
Asia-Pacífico y mercados emergentes
Asia-Pacífico se mantuvo como el segundo mercado regional más grande, con una facturación de aproximadamente 995.000 millones de euros —equivalente al 24,6% del total global—, y un crecimiento del 3,2%. China conservó su lugar como el mayor mercado individual del mundo con 713.000 millones de euros, un avance del 5%. Singapur, India y Taiwán se destacaron con crecimientos de dos dígitos dentro de la región.
En Oriente Medio, la facturación creció cerca del 9% hasta los 8.800 millones de euros, impulsada por Israel y el sólido desempeño de los Emiratos Árabes Unidos. En África, el mercado alcanzó los 51.400 millones de euros, con un incremento del 2,2%. Sudáfrica continúa siendo el mercado dominante del continente, Marruecos mantiene una presencia relevante, y Egipto registró un crecimiento notable hasta los 2.400 millones de euros.
Un instrumento ante la brecha financiera de las pymes
Betül Kurtuluş, secretaria general adjunta de FCI, destacó que el resultado de 2025 «refleja la resiliencia, adaptabilidad y relevancia continua del factoring para apoyar a las empresas en condiciones de mercado cambiantes». En un contexto en que muchas pequeñas y medianas empresas siguen enfrentando dificultades para acceder al financiamiento tradicional, el factoring se posiciona como una herramienta práctica para liberar capital de trabajo a partir de cuentas por cobrar, mitigar el riesgo de pago y sostener el comercio en cuenta abierta.
«La colaboración entre todos los actores del ecosistema será clave para reducir la brecha de financiamiento comercial de las pymes», subrayó Kurtuluş. Con una tasa de crecimiento anual compuesta del 7,8% en las últimas dos décadas, el factoring ha demostrado ser un mecanismo resiliente frente a distintos ciclos económicos.

