El boom de la IA dispara el negocio inmobiliario: el caso de Ashburn, Virginia

Mital Gandhi lidera un plan para convencer a las 143 familias de su comunidad en Ashburn, Virginia, de vender sus propiedades a cuatro veces el valor de mercado. El motor del acuerdo: el avance imparable de los centros de datos.
23/06/2026
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El boom de la IA dispara el negocio inmobiliario
El boom de la IA dispara el negocio inmobiliario

El Sr. Gandhi, de 47 años, vive en The Regency, una urbanización de 143 casas en el condado de Loudoun, en el corazón de la llamada ‘Data Center Alley’: la mayor concentración de centros de datos del mundo, con cerca de 200 instalaciones en la zona. Cuando se mudó desde Washington D.C. en 2013 buscaba exactamente lo opuesto: silencio, espacio y vegetación. Lo que encontró, años después, fue cemento.

La propuesta: vender todo o no vender nada

Frente a ese escenario, Gandhi —expresidente de la asociación de propietarios y desarrollador inmobiliario— ideó una salida colectiva: lograr que las 143 familias vendieran sus propiedades en bloque a un desarrollador de centros de datos por 4,4 millones de dólares por acre, aproximadamente cuatro veces el valor de mercado. El acuerdo total superaría los 500 millones de dólares.

El precio no es arbitrario. En el condado vecino de Prince William, Microsoft pagó 3,75 millones de dólares por acre para construir centros de datos. En 2025, un empresario de Leesburg vendió 97 parcelas por 615 millones de dólares con el mismo destino. Gandhi cree que puede conseguir más para sus vecinos: ‘Me aseguré de que fuera un número justificado, no sacado de la nada’.

Cuando consultó a los residentes, 138 de 143 dijeron que aceptarían si el precio era el correcto. Pero al ver los detalles, el apoyo comenzó a fracturarse. El principal obstáculo es el plazo: los cambios de zonificación y la infraestructura eléctrica necesarios podrían extender la transacción hasta siete años. Para familias con hijos en el sistema escolar o activos concentrados en sus viviendas, ese horizonte complica el cálculo.

Impacto ambiental: lo que los centros de datos le hacen a Virginia

El avance de los centros de datos en el norte de Virginia no es solo un problema estético. Su expansión genera impactos concretos sobre el territorio que se acumulan desde hace más de una década.

En materia de consumo energético, los centros de datos de Dominion Energy en Virginia ya representan una fracción creciente de la demanda eléctrica del estado, presionando la red y acelerando la construcción de nuevas plantas generadoras. El condado de Loudoun es el epicentro: concentra más capacidad instalada que muchos países enteros.

El impacto hídrico es igualmente significativo. Los sistemas de enfriamiento de los centros de datos consumen millones de galones de agua por día. En una región donde los acuíferos ya enfrentan tensión por el crecimiento poblacional, esa demanda adicional genera conflictos con el uso residencial y agrícola del recurso.

La pérdida de cobertura vegetal es visible a simple vista. Rick Myers, residente del vecindario desde 1998, recuerda que en los años 90 la zona estaba boscosa y sin desarrollar. Hoy, en invierno, los árboles desnudos revelan edificios sin ventanas de cuatro, cinco y seis pisos que se ciernen sobre los patios traseros. ‘La tendencia ahora es hacerlos más altos, para que los veas sin importar la altura de los árboles’, dijo Myers. Karen Nilsen Brown, agente inmobiliaria local, lo resume así: ‘Estamos perdiendo árboles y vegetación. El paisaje está siendo reemplazado por paneles de cemento’.

A los impactos visuales y ambientales se suma el ruido: generadores de emergencia que funcionan de madrugada, equipos de aire acondicionado mal aislados, tráfico pesado de construcción. ‘Todo el mundo se quejaba’, dijo Walt Purnell, vecino de Gandhi desde 1999.

Un acuerdo sobre la mesa, un barrio en suspenso

Los funcionarios del condado observan con cautela. Sylvia Glass, supervisora del distrito donde se ubica The Regency, declaró que el condado preferiría que la tierra se destine a vivienda, usos comerciales o cívicos. Hasta ahora no se ha presentado ninguna solicitud de rezonificación.

Gandhi, en tanto, sigue convencido. Cree que la IA es inevitable y que es mejor ser parte del auge que quedarse atrás. Pero también reconoce que la decisión es agridulce: ‘Amamos Ashburn. Desafortunadamente, no sabíamos que iba a ser Data Center Alley’.

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