El acuerdo con la Unión Europea abre la puerta a Brasil al negocio del café industrializado

El mayor productor mundial apuesta por el tostado y el soluble para captar una porción mayor del valor que hoy queda en manos de la industria europea, en un mercado que ya absorbe casi la mitad de sus embarques.
Brasil y el agregado de valor al café
Brasil y el agregado de valor al café

Brasil produce cerca del 40% del café que se consume en el mundo y es, por lejos, su principal exportador. Sin embargo, esa supremacía en el volumen no se traduce en una participación equivalente en el negocio: según la industria cafetera brasileña, el país apenas retiene alrededor del 2,7% de los ingresos globales que genera la bebida. La explicación es estructural. La mayor parte de lo que sale de sus puertos es grano verde, una materia prima que luego se tuesta, se muele, se envasa y se vende con marca propia en los países de destino, donde se concentra la mayor parte del valor agregado.

La entrada en vigencia provisional del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, el 1° de mayo de 2026, le ofrece a Brasil una herramienta concreta para empezar a revertir esa ecuación. El tratado conecta a dos bloques con unos 720 millones de habitantes y un producto conjunto superior a los 22 billones de dólares, y su aplicación definitiva sigue sujeta a los procesos de ratificación pendientes.

El fin del sesgo arancelario contra el producto terminado

El esquema arancelario europeo históricamente premió la exportación de materia prima. El café verde ingresa sin gravámenes, mientras que el tostado pagaba un 7,5% y el soluble un 9%, una diferencia que desalentaba la industrialización en origen. El acuerdo elimina ese sesgo: ambos productos quedarán con arancel cero mediante una desgravación escalonada de cuatro años, con un primer recorte del 20% al inicio y reducciones sucesivas hasta completar la eliminación total. El beneficio, de todos modos, está atado al cumplimiento de las reglas de origen y de los procedimientos aduaneros previstos en el tratado.

El sector también destaca otros dos puntos. El café no fue clasificado como producto sensible por Bruselas, por lo que queda fuera de los mecanismos de salvaguardia, y el acuerdo reconoce indicaciones geográficas brasileñas como Cerrado Mineiro, Caparaó y Matas de Rondônia, un activo clave para diferenciar calidades y construir marcas en un mercado exigente.

Europa, el cliente que más pesa

La Unión Europea ya es el principal socio comercial del café brasileño. Entre enero y abril de 2026 concentró el 47,1% de los embarques, frente al 42,4% de igual período del año anterior, aunque el volumen cayó un 6,6%, a 5,48 millones de bolsas de 60 kilos, por la escasa disponibilidad de stocks tras las últimas cosechas. Alemania se mantiene como el mayor comprador individual.

El segmento industrializado muestra un dinamismo todavía mayor. Las exportaciones de café soluble sumaron 65.300 toneladas entre enero y agosto, un 12,8% más que un año atrás, y las ventas al bloque europeo crecieron un 44,2%, hasta 13.100 toneladas, lo que lo convirtió en el principal destino del producto. La remoción del recargo que Estados Unidos aplicaba al soluble brasileño refuerza el panorama: en agosto, primer mes completo sin esa sobretasa, los envíos al mercado estadounidense subieron casi un 87% interanual. La industria proyecta un récord de exportaciones para 2026.

Los desafíos de pasar del grano a la marca

El acceso preferencial no garantiza, por sí solo, más ventas. Los productos brasileños deberán competir con grandes tostadores europeos que controlan las redes de distribución y las góndolas del continente, adaptarse a los hábitos de consumo locales y cumplir con exigencias sanitarias, de trazabilidad y ambientales cada vez más estrictas. A eso se suman factores internos: la industria advierte que el fin del crédito presunto de PIS/Cofins sobre la compra de grano verde, previsto para el 1° de enero de 2027, encarecerá los costos de producción del soluble.

La industrialización, además, tiene efectos que exceden al comercio exterior. El tostado, la producción de soluble, el desarrollo de envases, la creación de marcas y la logística de distribución amplían el empleo calificado, incorporan tecnología a la cadena agroindustrial y reducen la dependencia de los vaivenes del precio internacional del grano.

Una señal para todo el Mercosur

La estrategia brasileña anticipa una discusión que atraviesa al conjunto del bloque: cómo usar el acceso preferencial al mercado europeo para vender más productos terminados y retener en la región una porción mayor del valor que genera su producción primaria. En el café, la disputa ya no pasa sólo por quién cosecha más, sino por quién tuesta, quién construye la marca y quién llega directamente a la taza del consumidor europeo.

NOTICIAS RELACIONADAS

Follow

Instagram

Este mensaje de error solo es visible para los administradores de WordPress

Error: No se ha encontrado ningún feed con el ID 1.

Por favor, ve a la página de ajustes de Instagram Feed para crear un feed.

No te pierdas