Las exportaciones de China crecieron 23,9% interanual en julio, hasta 397.850 millones de dólares, según datos oficiales difundidos por la Administración General de Aduanas del país. El resultado superó las proyecciones de los analistas, que anticiparon un avance cercano al 22,2%, aunque marcó una moderación respecto del salto de 27% registrado en junio, el más pronunciado desde octubre de 2021. Las importaciones, por su parte, aumentaron 27,5% interanual, hasta 285.350 millones de dólares, también por encima de lo esperado pero por debajo del incremento de 36% del mes anterior.
El saldo comercial del gigante asiático se ubicó en 112.500 millones de dólares, por encima de los 97.700 millones de dólares de julio del año pasado y de las proyecciones de mercado, que rondaban los 107.000 millones de dólares. El número, sin embargo, resultó inferior a los 125.600 millones de dólares de junio, que había sido el segundo superávit mensual más alto de la serie histórica. En los primeros siete meses de 2026 el superávit acumulado llegó a 687.370 millones de dólares, levemente por encima de los 683.500 millones de dólares del mismo período de 2025, con exportaciones e importaciones creciendo 18,5% y 26,7% respectivamente.
El motor tecnológico
El componente de alta tecnología continúa siendo el principal impulsor del comercio exterior chino. Las exportaciones de productos de esa categoría se expandieron 40,7% interanual en julio, mientras que las de semiconductores prácticamente se duplicaron en términos de valor frente al año anterior. Según otras mediciones del sector, los envíos de chips llegaron a acelerarse hasta 117% interanual, superando el ritmo ya elevado del primer semestre y confirmando que la demanda estructural de hardware para inteligencia artificial se sostiene más allá del efecto de adelantamiento de pedidos ligado a la política arancelaria estadounidense. En los primeros siete meses del año, las exportaciones de computadoras y sus partes crecieron 45,2% interanual.
El contraste se observa en rubros más tradicionales: las exportaciones de cerámicas cayeron 28,3% en julio, un signo adicional del desarrollo desigual de la economía china, donde los fabricantes de alta gama surfean el auge de la inteligencia artificial mientras las industrias más convencionales enfrentan una demanda débil, tanto interna como externa.
Mapa de destinos
Por mercado de destino, las exportaciones chinas a Estados Unidos crecieron 17,05% interanual en julio, en un contexto en el que Washington aplicó a fines de mes un nuevo arancel de 12,5% sobre productos chinos, en reemplazo de un gravamen temporal de 10% que había caducado. Los envíos a la Unión Europea avanzaron alrededor de 16%, mientras que los dirigidos al bloque de naciones del sudeste asiático (ASEAN) se dispararon 38,36%, consolidando a esa región como uno de los destinos de mayor dinamismo. También sobresalieron los incrementos hacia Corea del Sur (46,6%), México (48,8%) y Rusia (34,9%), en tanto que las ventas a Japón crecieron a un ritmo más moderado, de 14%.
Del lado de las importaciones, los datos de julio mostraron que las compras de petróleo crudo se mantuvieron en terreno negativo, aunque con una contracción más leve que la de junio, en un contexto de precios internacionales de la energía relativamente contenidos. El comercio con Estados Unidos siguió arrojando un superávit favorable a China, aunque algo menor al de junio, en un escenario de fricciones comerciales todavía latentes entre ambas potencias.
Contexto y perspectivas
El desempeño de julio se da en un año en el que la economía china creció 4,7% en el primer semestre, dentro del rango objetivo oficial de 4,5% a 5% para 2026, aunque con una desaceleración a 4,3% en el segundo trimestre producto de una demanda interna todavía débil en consumo e inversión. El auge exportador, sostenido en gran medida por la construcción global de infraestructura de inteligencia artificial, continúa funcionando como uno de los principales soportes del crecimiento agregado, en momentos en que las autoridades buscan acelerar la transición desde motores de crecimiento tradicionales hacia sectores de mayor valor agregado tecnológico.
De cara a los próximos meses, se espera que el ritmo exportador chino se mantenga firme durante el tercer trimestre, en un calendario diplomático que incluye una cumbre bilateral entre Estados Unidos y China en septiembre y un encuentro económico entre Beijing y la Unión Europea en octubre. Un superávit comercial de esta magnitud —que en 2025 había superado el billón de dólares en el año completo— continúa siendo motivo de tensión con los principales socios comerciales del país, que presionan por una mayor apertura del mercado interno chino y un rebalanceo hacia el consumo doméstico.

