Canadá pide renovar el T-MEC por 16 años antes de la revisión de julio

El ministro Dominic LeBlanc envió una carta formal a Washington y Ciudad de México proponiendo la continuidad del acuerdo comercial tripartito.
04/06/2026
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Canadá pide renovar el T-MEC por 16 años
Canadá pide renovar el T-MEC por 16 años

Canadá llevó esta semana una propuesta concreta a la mesa del T-MEC: renovar el tratado comercial tripartito por otros 16 años, justo cuando el reloj de la revisión obligatoria corre hacia el 1º de julio. Dominic LeBlanc, ministro canadiense responsable del comercio con Estados Unidos, envió el martes una carta formal a Jamieson Greer, representante comercial de la Casa Blanca, y a Marcelo Ebrard, secretario de Economía de México, en la que expone la postura de Ottawa antes de su viaje a Washington.

“El acuerdo es sumamente beneficioso para cada uno de nuestros países y para la economía norteamericana integrada”, escribió LeBlanc en la misiva. La carta llega en un momento de alta tensión comercial: bajo el T-MEC vigente, los tres socios pueden acordar el 1º de julio extender el pacto 16 años más, o bien iniciar un ciclo de revisiones anuales durante una década, tras el cual el tratado caducaría. Cualquiera de las partes también puede retirarse con seis meses de aviso.

La iniciativa canadiense se produce en un contexto político cargado. Donald Trump ha vuelto a aludir públicamente a la idea de convertir a Canadá en el estado número 51, al tiempo que Washington mantiene aranceles sectoriales sobre productos canadienses y mexicanos. El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, ha señalado que su país no prevé cerrar las negociaciones del T-MEC para la fecha límite de julio, y ha indicado que prefiere mantener los “pilares” del acuerdo existente mientras añade “protocolos” bilaterales separados para atender las quejas específicas con cada socio, una fórmula que le permitiría eludir la aprobación del Congreso para un tratado reescrito.

El primer ministro Mark Carney admitió ante la prensa cierta debilidad en los indicadores económicos canadienses y encuadró las conversaciones en términos de una negociación bifurcada: según explicó, Washington tiene alrededor de 30 fricciones comerciales con Ottawa frente a casi 60 con Ciudad de México, lo que marca ritmos distintos en cada relación bilateral. “Hay una posibilidad de una nueva asociación”, dijo Carney al referirse al escenario de renovación.

Entre los puntos de roce, Washington ha exigido cambios o la eliminación de políticas internas canadienses, entre ellas la gestión de la oferta en el sector lácteo, las prohibiciones provinciales de venta de licores estadounidenses —que varios gobiernos locales impusieron como represalia a los aranceles de Trump—, y las leyes federales sobre transmisión en línea y noticias digitales. El representante Greer llegó a mencionar la posibilidad de una “acción coercitiva” separada por las restricciones al alcohol. Carney, por su parte, sugirió que Ottawa podría resolver algunas de esas fricciones si hay reciprocidad: “Podemos avanzar muy rápido en temas como las decisiones sobre qué alcohol poner en los estantes, si hay avances en otras áreas”, afirmó.

El sector empresarial ha criticado a Canadá por ser más lento que México en iniciar el proceso formal de revisión. Las negociaciones con Ottawa quedaron suspendidas a fines del año pasado, cuando la provincia de Ontario difundió un aviso publicitario con imágenes del expresidente Ronald Reagan advirtiendo que los aranceles conducen a guerras comerciales, un gesto que irritó a la administración Trump. A pesar de ello, una delegación industrial de Manitoba mantuvo esta semana reuniones previas con colaboradores de LeBlanc y transmitió cierto optimismo: su representante en Washington afirmó que existe la percepción de que un acuerdo está al alcance. Sin embargo, funcionarios estadounidenses aclararon que la opción de que Trump se retire del T-MEC sigue sobre la mesa.

Mientras tanto, Carney intenta ampliar la base de apoyo doméstico para las negociaciones: su gobierno anunció esta semana la creación de un nuevo comité asesor de relaciones económicas Canadá-Estados Unidos, que reemplaza al consejo establecido por su predecesor Justin Trudeau. El primer ministro también ha intentado ampliar alianzas comerciales globales para reducir la dependencia del mercado estadounidense, aunque casi el 70% de las exportaciones canadienses aún tienen destino al sur de la frontera. En un discurso reciente en Nueva York, Carney sintetizó su estrategia con una frase que recogió elogios incómodos en Washington: “Un Canadá fuerte ayudará a hacer grande a América de nuevo”.

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