El primer ministro canadiense, Mark Carney, y la premier de Alberta, Danielle Smith, presentaron esta semana en Calgary los lineamientos de un nuevo oleoducto que uniría los yacimientos de arenas bituminosas de Alberta con la costa del Pacífico en Columbia Británica, con el objetivo declarado de reducir la dependencia comercial de Canadá respecto de Estados Unidos y abrir una vía directa hacia los mercados asiáticos.
«Llegó la hora de pasar a la acción», afirmó Carney junto a Smith al anunciar el entendimiento entre el gobierno federal y la provincia occidental, que hasta hace poco se mostraba reticente a habilitar un nuevo corredor de hidrocarburos por su territorio. El anuncio pone fin a meses de negociaciones políticas entre Ottawa, Edmonton y Victoria.
El trazado propuesto seguiría en gran medida el corredor del actual sistema Trans Mountain, partiendo de Bruderheim, al noreste de Edmonton, y atravesando toda la provincia de Columbia Británica hasta la costa sur del Pacífico. Alberta ya elevó la propuesta a la Oficina Federal de Grandes Proyectos, con una inversión estimada de entre 35.200 y 43.700 millones de dólares canadienses, contingencias incluidas. La construcción podría iniciarse en 2027 y la obra completa se extendería hasta 2034, aunque Smith planteó como horizonte final el año 2035.
El proyecto apunta a duplicar la producción de arenas bituminosas de la provincia, hasta los ocho millones de barriles diarios en los próximos diez a quince años, y permitiría canalizar más de un millón de barriles diarios adicionales hacia compradores asiáticos. Según Smith, ese desarrollo se traduciría en cientos de miles de millones de dólares de ingresos fiscales, con impacto directo en salud, educación y los compromisos de defensa de Canadá dentro de la OTAN.
La iniciativa se inscribe en la estrategia de Carney de duplicar el comercio exterior canadiense por fuera de Estados Unidos, en un contexto en el que Washington absorbe todavía cerca de tres cuartas partes de las exportaciones totales de Canadá y alrededor del 60% de sus importaciones de petróleo, unos cuatro millones de barriles diarios, casi la totalidad proveniente de las arenas bituminosas albertanas. El presidente Donald Trump amenazó con aranceles de hasta el 100% sobre productos canadienses y reiteró su idea de que Canadá se convierta en el «estado 51» de Estados Unidos, mientras esta semana evitó comprometerse con una renovación a largo plazo del T-MEC.
Desde que en 2024 entró en funcionamiento la ampliación del sistema Trans Mountain, entre dos tercios y tres cuartas partes del crudo despachado desde la costa del Pacífico canadiense ya tiene como destino Asia, lo que le permitió a Ottawa reducir parcialmente su exposición al mercado estadounidense. Esa expansión, que el Estado canadiense terminó de financiar tras adquirir el sistema en 2018 por 4.500 millones de dólares canadienses, derivó en sobrecostos que llevaron la inversión final a unos 34.000 millones de dólares canadienses a lo largo de cuatro años.
El nuevo trazado busca capitalizar además la demanda creciente de los principales importadores asiáticos, que tras el conflicto en Irán intensificaron la búsqueda de proveedores de crudo por fuera de Medio Oriente. Carney, que fue enviado especial de la ONU para las finanzas climáticas, reconoció que la apuesta por los hidrocarburos elevará las emisiones del país y marcó distancia respecto del enfoque ambiental más restrictivo de su antecesor, Justin Trudeau, cuya gestión había alimentado el malestar de la industria petrolera albertana y un incipiente movimiento separatista en la provincia.
El gobierno de Carney condicionó el avance del proyecto a un desarrollo conjunto con las comunidades indígenas y a la concreción de un esquema de captura y almacenamiento de carbono a gran escala por parte de la industria. Alberta se encuentra además cerca de cerrar un acuerdo tripartito con Ottawa y la Oil Sands Alliance para destrabar esa iniciativa, cuyos detalles se conocerían en los próximos días.
Al mismo tiempo, el Ejecutivo decidió mantener la prohibición de tráfico de petroleros en la costa norte de Columbia Británica, una definición celebrada por organizaciones ambientales y comunidades de Primeras Naciones. La jefa de la Nación Heiltsuk, Marilyn Slett, calificó la decisión como una buena noticia para la prevención de derrames en la región.
La producción petrolera canadiense, que en 2026 superaría el récord de 5,3 millones de barriles diarios alcanzado el año anterior, cuenta hoy con una sola vía de acceso directo a los mercados asiáticos: el propio sistema Trans Mountain, cuya capacidad la nueva traza busca ampliar de manera sustancial.

