América Latina y el Caribe recibió 194.233 millones de dólares en inversión extranjera directa (IED) durante 2025, apenas un 1,7% más que en 2024. El dato, difundido este lunes por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de las Naciones Unidas, refleja un escenario de alta incertidumbre global marcado por tensiones geopolíticas, rivalidad tecnológica entre potencias y el impacto de las políticas arancelarias impulsadas por la administración de Donald Trump en los Estados Unidos.
El informe anual La Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe 2026: navegando el nuevo contexto global fue presentado por el Secretario Ejecutivo de la CEPAL, José Manuel Salazar-Xirinachs, en conferencia de prensa en Santiago de Chile. El organismo advirtió que, pese al leve crecimiento de los flujos, los resultados fueron disímiles entre países y sectores, y que los anuncios de inversión mostraron una caída pronunciada.
Brasil y México, los grandes imanes
Brasil captó 77.676 millones de dólares —el 40% del total regional—, cifra que lo acerca a los máximos históricos de la década de 2010. México, por su parte, recibió 43.221 millones de dólares (22%), lo que representó el tercer registro más alto desde 1990, aunque con una variación interanual negativa. Entre ambos países concentraron el 62% de toda la IED que ingresó a la región durante el año.
Detrás de estos dos gigantes se ubicaron Chile (7%), Perú (6%), Colombia (6%), Guyana (5%), Costa Rica (3%) y República Dominicana (3%). En líneas generales, la mayoría de los países de América del Sur y Centroamérica registraron incrementos, mientras que en el Caribe la dinámica fue heterogénea.
Servicios al frente; manufacturas en retroceso
Por sectores, los servicios se consolidaron como el principal destino de la inversión extranjera, con un crecimiento del 19,5% que los llevó a absorber el 53% del total. Los recursos naturales también avanzaron un 7%, mientras que las manufacturas retrocedieron un 17,2%, quedando con el 31% del flujo total.
En cuanto a la composición de la IED, la reinversión de utilidades fue el principal componente con el 51% del total, aunque se redujo respecto de años anteriores. Los aportes de capital representaron el 34% y los préstamos entre empresas el 15% restante.
Menos dólares desde EE.UU., más desde Europa
El origen geográfico de la inversión también mostró cambios significativos. El 67% de los flujos con origen identificable provino de Estados Unidos (35%) y Europa (32%). Sin embargo, las entradas provenientes de EE.UU. cayeron un 11%, mientras que las europeas aumentaron, compensando parcialmente esa merma.
La CEPAL advierte que el nivel de exposición de cada país a los cambios en la política comercial de Washington es altamente heterogéneo, y depende tanto de la estructura productiva de cada economía como de su inserción en las cadenas regionales de valor.
Anuncios en caída libre
Uno de los datos más preocupantes del informe es la caída en los anuncios de inversión. En 2025 se registraron 1.326 proyectos por un total de 114.100 millones de dólares, lo que implica una reducción del 10,2% en cantidad y del 34,3% en monto respecto de 2024. La incertidumbre global —en parte alimentada por la política arancelaria de Trump— afectó de forma directa la disposición de las empresas a comprometerse con nuevas inversiones en la región.
En sentido inverso, las salidas de IED desde la región mostraron una recuperación sostenida en los últimos tres años. En 2025 totalizaron 62.286 millones de dólares, un 19,3% más que el año anterior y el segundo valor más alto desde 2010.
Las recomendaciones de la CEPAL
«En el actual contexto global de interdependencia instrumentalizada es clave entender el vínculo entre el comercio y la inversión extranjera directa para diseñar políticas que nos permitan avanzar hacia un desarrollo más productivo, inclusivo y sostenible», sostuvo Salazar-Xirinachs. El funcionario señaló que en la región «prima la dificultad de integrar de manera coherente y estratégica las agendas de comercio, inversión y desarrollo productivo», lo que limita el impacto transformador que la IED podría tener.
Para navegar este nuevo contexto global, la CEPAL recomendó a los países diversificar sus mercados de exportación y los orígenes de la IED; articular comercio, inversión y desarrollo productivo en un marco de política integrado; coordinar las instituciones de promoción de inversiones con las áreas de talento humano, transferencia tecnológica e innovación; y fortalecer las agencias de promoción con capacidades técnicas y prospectivas. El organismo también instó a crear espacios de articulación regional para ampliar las oportunidades de comercio e inversión entre los países de América Latina y el Caribe.

