América Latina tiene ciudades con capacidad de competir por talento, inversión y sedes corporativas a escala global, pero todavía lejos de la primera línea. Esa es la principal conclusión que deja para la región la tercera edición del Global Cities Index de Oxford Economics, que evaluó 1.000 ciudades del mundo —113 de ellas en América Latina y el Caribe— a partir de 27 indicadores agrupados en cinco dimensiones: economía, capital humano, calidad de vida, medioambiente y gobernanza.
La cima del ranking mundial sigue en manos del hemisferio norte. Nueva York ocupa el primer lugar, seguida por Londres, París, Seattle y San Francisco; Dublín, Boston, San José (California), Tokio y Zúrich completan los diez primeros puestos. Europa y Norteamérica concentran 78 de las 100 mejores posiciones: 44 ciudades europeas, 30 estadounidenses y 4 canadienses. Ninguna urbe latinoamericana figura en ese grupo, y la mejor ubicada de la región aparece recién en el puesto 138.
Buenos Aires, Santiago y Lima, en el podio
Buenos Aires encabeza la clasificación regional y se ubica en el puesto 138 a nivel global. Su principal fortaleza es el capital humano: la ciudad reúne una alta concentración de profesionales calificados, universidades y sedes de empresas. El informe destaca además un factor diferencial frente a otras grandes metrópolis internacionales: costos de vivienda relativamente bajos, una combinación que, según el análisis, puede favorecer la expansión del consumo y la aparición de nuevas oportunidades de negocio.
Santiago se ubica segunda en la región y 155 en el mundo. La capital chilena combina una economía diversificada, disponibilidad de trabajadores calificados y un entorno empresarial consolidado, con los servicios financieros y empresariales como principal motor. Su infraestructura, costos operativos competitivos y la cercanía horaria con Norteamérica la posicionan como plataforma para operaciones de nearshoring y centros de servicios compartidos. Oxford Economics la incluye, junto con Lima, entre las ciudades latinoamericanas a seguir.
Lima completa el podio regional en el puesto 196. Aunque su posición global es más rezagada, es una de las urbes con mayor potencial de ascenso: las proyecciones del informe anticipan un crecimiento promedio del PIB de 3,2% anual durante la próxima década, lo que le daría margen para escalar en futuras ediciones.
Las 10 ciudades de América Latina y el Caribe mejor posicionadas
| Regional | Ciudad | País | Puesto global |
| 1 | Buenos Aires | Argentina | 138 |
| 2 | Santiago | Chile | 155 |
| 3 | Lima | Perú | 196 |
| 4 | Ciudad de México | México | 221 |
| 5 | Ciudad de Panamá | Panamá | 280 |
| 6 | São Paulo | Brasil | 292 |
| 7 | San José | Costa Rica | 297 |
| 8 | Bogotá | Colombia | 299 |
| 9 | Monterrey | México | 314 |
| 10 | Brasilia | Brasil | 335 |
Escala, logística y diversificación
Ciudad de México ocupa el cuarto lugar regional y el 221 global, sostenida por su enorme escala económica y su concentración de capital humano. Ciudad de Panamá, en el puesto 280, capitaliza su rol como nodo logístico y de conectividad internacional, mientras que São Paulo, la mayor economía urbana de Brasil, aparece sexta en la región y 292 en el mundo gracias a su tamaño, diversificación productiva y densidad empresarial. San José de Costa Rica (297), Bogotá (299), Monterrey (314) y Brasilia (335) completan el top 10 latinoamericano.
Las ciudades que vienen
Más allá de los primeros puestos, el informe identifica ciudades cuyo dinamismo anticipa cambios en el mapa regional. Arequipa, en el puesto 417, se apoya en la industria del cobre: su PIB creció a un promedio de 5,1% anual en las últimas dos décadas, y la demanda asociada a la electrificación global podría acelerar esa tendencia. Georgetown, capital de Guyana, se ubica en el puesto 721 pero registró un crecimiento promedio de 12,6% anual en los últimos 20 años, impulsado por la explotación petrolera offshore y la inversión en infraestructura, aunque con fuertes desigualdades de ingresos que muestran que la expansión acelerada no se traduce automáticamente en mejoras homogéneas de bienestar.
Medellín, en el puesto 370, aparece como un caso de transformación urbana, social y de movilidad que modificó su perfil internacional. Monterrey gana peso como polo industrial de México y beneficiaria directa del nearshoring, y Brasilia amplía su actividad hacia los servicios financieros y empresariales.
La distancia con los grandes centros
La comparación con otras regiones emergentes ofrece una referencia. Dubái y Riad ingresaron por primera vez al top 50, impulsadas por fondos soberanos y políticas activas de atracción de talento, mientras que Shanghái, Beijing y Nueva Delhi —todavía fuera de los 100 primeros— encabezan las proyecciones de crecimiento económico hacia 2050. América Latina, en cambio, muestra fortalezas consolidadas en capital humano, pero sin una estrategia de escala comparable.
El desafío, según se desprende del índice, pasa por convertir esa ventaja en mejores condiciones urbanas. Infraestructura, calidad ambiental, gobernanza y calidad de vida serán determinantes para que las ciudades que hoy crecen puedan sostener ese impulso durante la próxima década y acortar la distancia con los grandes centros globales.

