Brasil: el superávit se dispara mientras la economía interna pierde impulso

El saldo comercial de septiembre se multiplicó empujado por el petróleo, el cobre y la soja. Europa gana peso como destino tras la entrada en vigor del acuerdo con el Mercosur y China consolida su lugar como primer comprador.
Brasil y su crecimiento del comercio exterior
Brasil y su crecimiento del comercio exterior

El sector externo se convirtió en el principal sostén de la economía brasileña en un año de crecimiento moderado y tasas de interés elevadas. En septiembre, la balanza comercial registró un superávit de 7.740 millones de dólares, un salto de 146,4% frente al mismo mes de 2025 y el segundo mejor septiembre de la serie, solo por detrás de 2023. Las exportaciones sumaron 34.420 millones de dólares, con un alza interanual de 12,9%, mientras que las importaciones cayeron 2,4%, a 26.680 millones de dólares. El intercambio total del mes alcanzó 61.090 millones de dólares, 8% más que un año atrás.

En el acumulado de enero a septiembre, el saldo positivo ronda los 62.400 millones de dólares, un 34,8% por encima del mismo período de 2025, con exportaciones que crecen en torno al 10% y compras externas que avanzan a la mitad de ese ritmo. La combinación de precios internacionales más altos para varios productos clave y una demanda interna más débil explica buena parte de la mejora.

Petróleo, minerales y soja tiran del carro

La industria extractiva fue el motor de septiembre: sus exportaciones crecieron 39,8%, hasta 9.440 millones de dólares. Las ventas de petróleo crudo treparon 77,3%, favorecidas por un aumento del 24,7% en el precio promedio, en un mercado energético tensionado por la guerra en Irán. También se destacaron el mineral de cobre, con una suba de 74,2%, y los combustibles, que avanzaron 39,1%.

La manufactura, que sigue siendo el rubro de mayor peso en la canasta exportadora, facturó 17.670 millones de dólares, un 5,3% más que un año atrás, impulsada en parte por la harina de soja, cuyas ventas externas crecieron 47,7%. El agro aportó 7.000 millones de dólares, con un alza de 4,8%: la soja en grano subió 11,9% y el café sin tostar, 8,7%. Desde 2023, el país abrió unos 700 nuevos mercados para productos agropecuarios, que ya absorbieron envíos por 5.800 millones de dólares.

Europa gana, Estados Unidos retrocede

El cambio más visible está en el mapa de destinos. Desde la entrada en vigor provisional del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, el 1° de mayo, las exportaciones brasileñas al bloque crecieron 30,7% entre mayo y septiembre en comparación con igual período del año anterior. En los nueve primeros meses del año, las ventas a la UE totalizaron 44.170 millones de dólares, un 20% más que en 2025, y el intercambio entre ambos bloques sumó más de 6.000 millones de dólares adicionales desde la puesta en marcha del tratado. Solo en septiembre, los envíos al continente europeo alcanzaron 8.300 millones de dólares, con un salto de 51,9%.

Estados Unidos muestra la tendencia inversa. Aunque las exportaciones a ese mercado repuntaron 31,9% en septiembre, en el acumulado del año todavía caen 6,5%. Entre enero y julio, la baja había llegado a 12,2%, con unos 2.900 millones de dólares menos de ventas que en el mismo lapso de 2025. Los retrocesos más marcados se dieron en jugos de frutas (-44,2%), café sin tostar (-34,1%), petróleo crudo (-25,5%) y productos siderúrgicos terminados (-11%). Desde el MDIC atribuyen buena parte de la caída a la anticipación de compras que los importadores estadounidenses realizaron el año pasado ante la amenaza de nuevos aranceles, más que a los gravámenes en sí.

China, en tanto, refuerza su papel de principal socio comercial. Hasta julio había comprado productos brasileños por unos 69.000 millones de dólares, con un crecimiento de 19,7% interanual, y amplió su ventaja como primer destino frente a Estados Unidos. Asia en su conjunto, sin embargo, mostró en septiembre una leve baja de 2,5%, a 17.400 millones de dólares, mientras que las ventas a América del Sur se mantuvieron estables en 4.200 millones de dólares.

Las importaciones reflejan el freno de la inversión

Del lado de las compras externas, la señal es menos alentadora. Las importaciones de bienes de capital se desplomaron 29,8% en septiembre, a 4.100 millones de dólares, un indicio de que las empresas están postergando inversiones en un contexto de crédito caro. Los bienes intermedios cayeron 2,4%, a 14.900 millones de dólares. En sentido contrario, las compras de bienes de consumo subieron 11,5%, y las de combustibles se dispararon 41,2%, hasta 3.400 millones de dólares, casi exclusivamente por un efecto precio: el valor promedio de lo importado aumentó 58,2%.

Un frente macroeconómico que condiciona

El buen desempeño comercial convive con un cuadro interno exigente. La deuda bruta del gobierno general llegó al 82,9% del PIB en agosto, su nivel más alto en cinco años, y el costo de los intereses equivale a 8,86% del producto. Pese a cinco recortes consecutivos, la tasa Selic se ubica en 13,75%, y el mercado espera que cierre el año en 13,25%. Las proyecciones privadas anticipan un crecimiento de 1,83% para 2026 y de 1,32% para 2027, con un real estable en torno a 5,13 reales por dólar a fin de año. En ese escenario, el superávit externo funciona como amortiguador frente a la debilidad de la demanda doméstica.

Perspectivas para el cierre del año

El Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios revisó a la baja su previsión para 2026: ahora espera un superávit de 84.400 millones de dólares, por debajo de los 90.000 millones de dólares estimados previamente, con exportaciones por 382.500 millones de dólares e importaciones por 298.100 millones de dólares. Aun con ese ajuste, sería el segundo mayor saldo desde el inicio de la serie en 1989, detrás del récord de 98.800 millones de dólares de 2023. El relevamiento del Banco Central entre entidades financieras es algo más prudente y proyecta 78.300 millones.

La agenda de acuerdos también suma. El 1° de noviembre entra en vigencia el tratado entre el Mercosur y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) con Noruega, que abrirá nuevas oportunidades para los exportadores brasileños en el norte de Europa. La diversificación de mercados, el avance europeo y la fortaleza de las materias primas aparecen así como las principales cartas del comercio exterior brasileño frente a un mercado estadounidense más cerrado y una economía interna que crece por debajo de su potencial.

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