El valor de las exportaciones de bienes de América Latina y el Caribe crecería un 20% en 2026, el mayor aumento desde el rebote pospandemia de 2021. Así lo proyecta la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en su informe anual Perspectivas del Comercio Internacional de América Latina y el Caribe 2026. La suba combina un alza de 11% en los precios y de 9% en los volúmenes despachados, que se expandirían por sexto año consecutivo.
El dato del volumen es el más relevante para la economía real: no solo se encarecen los productos, sino que efectivamente se mueven más toneladas por puertos, pasos fronterizos y aeropuertos. La tendencia ya se verificaba en el primer semestre, cuando el valor del comercio total de bienes y servicios de la región creció 18% en las exportaciones y 13% en las importaciones frente al mismo período de 2025.
Minerales y metales, el motor de los precios
El repunte en valor responde, sobre todo, al ciclo de los productos básicos. Los precios de los minerales y metales subirían 31,6% en el año, con aumentos destacados en el cobre, el oro, la plata y el estaño, cada vez más demandados por la transición energética. Los hidrocarburos explican, a su vez, buena parte de las mayores alzas proyectadas, que se concentrarían en Perú, Venezuela, Bolivia, Jamaica, Trinidad y Tobago y Guyana.
Esa composición tiene un correlato logístico directo: los concentrados minerales salen mayoritariamente por vía marítima y a granel, mientras que los metales preciosos, de alto valor por kilo, viajan en avión. En Perú, la minería explica el 87,9% del valor despachado por carga aérea, lo que ayuda a entender por qué el país lideraría el ranking regional con una suba de 30%. Lo seguirían México, con 26% —apoyado en un aumento de 21% en volumen y de 5% en precios, de la mano de las manufacturas y los equipos de procesamiento de datos—, y Bolivia, con 23%.
Argentina figura entre los mejores desempeños: junto con Paraguay y Bahamas registraría una expansión de 19%, con ventas externas de bienes por unos 103.390 millones de dólares. En total, 28 de las 33 economías relevadas mostrarían subas, y en 16 de ellas el crecimiento sería de dos dígitos. Por subregiones, América del Sur avanzaría 17%; el Caribe, 11%, aunque en ese caso todo el aumento se explica por precios, ya que el volumen caería 2%.
Asia gana terreno en el mapa de destinos
El reordenamiento de mercados es otro de los rasgos centrales del informe. Los envíos a Asia, excluida China, liderarían el crecimiento con una suba de 32% en valor, por delante de Estados Unidos (24%), la Unión Europea (20%) y China (19%). El mayor peso asiático tiene implicancias concretas para exportadores y operadores: los tránsitos son más largos, dependen de servicios transpacíficos y de transbordos en hubs intermedios, y obligan a revisar plazos de entrega, contratos de flete y niveles de inventario en destino.
Importaciones y servicios acompañan el ciclo
El dinamismo también alcanza a las compras externas. Las importaciones de bienes crecerían 16% en valor, con una suba de 12% en volumen y de 4% en precios, reflejo de la recuperación del consumo interno y de una mayor demanda de insumos intermedios y bienes de capital. En servicios, las exportaciones avanzarían 11% y las importaciones 9%, impulsadas por la reactivación del transporte y del turismo, que beneficia especialmente a Centroamérica y el Caribe.
El informe pone el foco en los servicios modernos —empresariales, profesionales, financieros, audiovisuales, creativos, tecnológicos y de investigación y desarrollo—. El comercio mundial de servicios alcanzó 9,6 billones de dólares en 2025, con un crecimiento promedio de 6,6% anual en la última década. Las exportaciones regionales de servicios modernos se multiplicaron más de 3,5 veces en dos décadas, frente a 1,6 veces en los tradicionales, pero América Latina y el Caribe apenas explica el 2% del total mundial. Costa Rica y Uruguay aparecen como casos de referencia por la coordinación sostenida entre los sectores público y privado.
Riesgos en el horizonte y una ventana para diversificar
La CEPAL advierte que el escenario favorable convive con amenazas relevantes: las tensiones geopolíticas y geoeconómicas, las disrupciones en rutas logísticas, la imprevisibilidad de la política comercial, la competencia por los minerales críticos y las nuevas exigencias ambientales que reconfiguran cadenas de valor y condiciones de acceso a los mercados. A eso se suma una distribución desigual de los beneficios del comercio entre países y sectores.
La recomendación del organismo es aprovechar la coyuntura para convertir la valorización de los recursos naturales en actividades de mayor valor agregado, mediante una estrategia que integre promoción de exportaciones, atracción de inversión extranjera directa y formación de talento. Sostener un ciclo con más volumen y destinos más lejanos exigirá, además, infraestructura portuaria, conectividad y procesos aduaneros a la altura de la demanda.


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