Pocas empresas ilustran mejor el proceso de internacionalización de una compañía latinoamericana que Arcor. Fundada en 1951 en Arroyito, Córdoba, por la familia Pagani, el grupo pasó de fabricar caramelos de leche en una planta artesanal a convertirse en el mayor productor mundial de caramelos duros y en el principal exportador de golosinas de Argentina, Chile y Perú. Hoy sus marcas —entre ellas Arcor, Bon o Bon, Águila y Butter Toffees— llegan a más de 100 países en los cinco continentes, con oficinas comerciales en cuatro continentes y 49 plantas productivas distribuidas entre Argentina y mercados como Perú, Chile, México, Brasil y Angola.
El proceso arrancó en la década de 1960, cuando la compañía realizó sus primeras exportaciones a Estados Unidos, y se profundizó en 1981 con la instalación de su primera planta en Brasil, que le permitió complementar exportaciones con producción local. En 1995 llegó la expansión a Perú y, ya en 2002, la apertura de oficinas comerciales en Barcelona, que marcó su ingreso formal al mercado europeo. Ese recorrido de más de siete décadas consolidó a Arcor como una de las llamadas multilatinas: empresas nacidas en la región que lograron proyectarse como jugadores globales, compitiendo de igual a igual con multinacionales de mercados desarrollados.
2026, año clave para la marca insignia
La compañía atraviesa un nuevo impulso de internacionalización bajo la conducción de Andrés Graziosi, quien asumió como CEO en 2025 tras la salida de Luis Pagani después de 30 años al frente del grupo. Según explicó la propia empresa, 2026 es un año clave para consolidar la expansión global de Bon o Bon, su marca insignia, con el lanzamiento de Bon o Bon Supreme: una nueva propuesta que llegará a cinco continentes y 25 países en su primer año, entre ellos España, Estados Unidos, Israel, Perú, Ecuador, México, China, Angola y Mozambique. La compañía también evalúa mercados de exportación para su negocio de Packaging, con desarrollos de envases y mejoras en impresión gráfica orientados específicamente a esos destinos.
La apuesta internacional se apoya en una estructura productiva diversificada por unidades de negocio: Consumo Masivo, que incluye golosinas, chocolates, galletitas y alimentos; Packaging, con soluciones de envases; y Agronegocios. En 2026, la fábrica Dulcería Nacional —una joint venture con el Grupo Webcor inaugurada en Angola— amplió además el radio de acción de la compañía hacia el continente africano y asiático, un mercado con un potencial estimado de 300 millones de consumidores y una exposición de inversión reducida para la empresa.
Menos volumen, mucha más rentabilidad en el primer semestre
Los resultados del primer semestre de 2026 muestran a una Arcor que no creció en ventas pero sí mejoró sustancialmente su rentabilidad. El grupo facturó 2,78 billones entre enero y junio, un 2,7% menos que en igual período de 2025 medido en pesos, en un contexto de consumo interno todavía en recuperación gradual y de costos de insumos, energía y combustibles en alza. Sin embargo, el resultado operativo pasó de 169.886 millones a 193.967 millones, lo que llevó el margen operativo del 5,9% al 7% de las ventas, una mejora que la compañía atribuyó a su modelo de integración vertical, la gestión de costos y el control de gastos estructurales.
Por unidades de negocio, Consumo Masivo continuó siendo el principal negocio del grupo, con ventas a terceros por 1,97 billones, seguido por Packaging con 499.538 millones y Agronegocios con 315.050 millones.
Diversificación de negocios y nuevos frentes estratégicos
En paralelo a su expansión internacional, Arcor avanzó en 2026 en la diversificación de su negocio hacia el sector lácteo: en junio constituyó, junto con Compagnie Gervais Danone, la sociedad La Serenísima Unida S.A., con una participación del 50% para cada socio, y en julio Bagley Argentina completó la adquisición del 51% de Mastellone Hermanos por 150 millones de dólares, operación que quedó encuadrada en ese joint venture. La compañía también sumó su primer parque solar, con una inversión de 3,8 millones de dólares que permitirá reducir unas 4.000 toneladas de emisiones de CO₂ al año y abastecer con energía renovable a gran parte de un complejo industrial, en línea con su plan de sustentabilidad.

