El Grupo ACS, a través de UGL —filial integrada en su unidad australiana CIMIC—, fue seleccionado por el operador de telecomunicaciones Vocus para diseñar y preparar la primera fase de la Australian Digital Infrastructure Platform (ADIP), una nueva red nacional de fibra óptica con la que el país busca sostener el crecimiento de la Inteligencia Artificial y la computación en la nube.
El primer hito de esta alianza consiste en el diseño de una ruta de conectividad de altísima capacidad entre Sídney y Melbourne, las dos principales áreas metropolitanas del país. Se trata de una infraestructura de fibra canalizada de larga distancia con capacidad para hasta 6.912 fibras, equivalentes a 3.456 pares, que Vocus prevé poner en servicio comercial en 2029.
Una inversión de 500 millones de dólares australianos
El desarrollo de esta primera conexión troncal demanda una inversión estimada de 500 millones de dólares australianos, unos 300 millones de euros, que se traducirá en la creación de más de 1.000 puestos de trabajo de alto valor añadido durante la etapa de despliegue.
Desde agosto de 2026, UGL tiene a su cargo los estudios topográficos y de terreno, el diseño, la ingeniería, la validación de campo, la relación con las partes interesadas, la modelización de costos y la gestión integral del proyecto, con el objetivo de dejarlo listo para su fase de construcción. La adjudicación inicial, además, le otorga a la filial de ACS una posición preferente para participar en las etapas siguientes de la plataforma, a medida que Vocus extienda el trazado submarino e interurbano por el resto de Australia y la región de Asia-Pacífico.
La Inteligencia Artificial redefine la demanda de fibra
El proyecto responde a un cambio de paradigma en el consumo de datos: las proyecciones de Vocus anticipan que la capacidad de los centros de datos en Australia se triplicará hacia 2030, con la Inteligencia Artificial explicando entre el 85% y el 95% de la demanda de fibra de larga distancia y entre el 70% y el 80% del incremento de demanda en las áreas metropolitanas.
La solución de infraestructura canalizada diseñada junto a ACS busca precisamente anticipar ese escenario, permitiendo sumar capacidad de manera escalable sin recurrir a la apertura repetida de nuevas zanjas físicas, una de las principales fuentes de sobrecosto en este tipo de despliegues.
Un salto en la cadena de valor de los data centers
Para ACS, el contrato marca un avance relevante en su estrategia internacional de infraestructuras digitales. La compañía que preside Florentino Pérez se había consolidado como líder mundial en la construcción física de campus de datos a través de filiales como Turner en Norteamérica y Leighton Asia en la región Asia-Pacífico, con más de 9 GW de capacidad instalada acumulada, y proyecta que su división de centros de datos facture entre 20.000 y 25.000 millones de euros hacia 2030.
Con su ingreso al desarrollo de la red ADIP, el grupo español amplía su rol en el ecosistema tecnológico: además de levantar los centros que alojan los servidores, pasa a diseñar y preparar la columna vertebral de fibra óptica que permite a las grandes tecnológicas y a los operadores de nube mover volúmenes masivos de datos en tiempo real. Tanto Vocus como CIMIC y UGL coincidieron en describir a este tipo de infraestructura como un factor crítico para el crecimiento económico y la productividad de Australia, y en que la alianza refuerza la posición del grupo español como actor clave en el desarrollo digital global.

