El mercado de fusiones y adquisiciones en América Latina transita un cambio de fase. El año pasado cerró con más de 3.000 operaciones por un valor cercano a los 120.000 millones de dólares, un salto del 19% en el capital movilizado con una cantidad de acuerdos prácticamente estable. En 2026, esa tendencia hacia transacciones de mayor porte se profundizó, aunque en un contexto de menor actividad general: entre enero y septiembre se contabilizaron 1.720 operaciones, entre anunciadas y cerradas, por un importe agregado de 78.812 millones de dólares, lo que implica una baja del 26% en el número de transacciones y del 5% en su valor frente al mismo período de 2025.
La foto de mitad de año ya anticipaba el enfriamiento. El primer semestre cerró con 1.062 operaciones y 49.107 millones de dólares, un 30% menos de acuerdos que un año antes, en un escenario de tasas elevadas, mayor exigencia de los compradores en materia de valuación y una agenda electoral cargada en la región. Las fusiones y adquisiciones en sentido estricto siguen siendo el núcleo del mercado: suman 930 operaciones por 45.843 millones de dólares, equivalentes al 54% de los acuerdos y al 58% del capital movilizado, con 224 transacciones por casi 17.900 millones de dólares todavía en proceso de cierre.
El capital privado, motor del valor
El dato más saliente del año lo aporta el private equity. Aunque la cantidad de operaciones de fondos cayó un 20%, hasta 109 transacciones, el capital invertido se disparó un 97% y alcanzó los 14.566 millones de dólares. La lógica es clara: los fondos concentran sus recursos en menos activos, de mayor tamaño y con flujos más previsibles, especialmente en energía, infraestructura y servicios. El fenómeno se replica a escala nacional: en México, el capital privado duplicó el valor invertido en el primer semestre, impulsado por grandes operaciones de infraestructura, y en Brasil los fondos elevaron un 21% el valor de sus compras pese a mantener estable la cantidad de acuerdos.
La necesidad de liquidez también reordena el negocio. Con carteras que maduran y salidas tradicionales más difíciles, los gestores recurren cada vez más a vehículos de continuación y transacciones secundarias para reciclar capital. En ese contexto, la salida a bolsa de Compass en San Pablo, por 650 millones de dólares en mayo, puso fin a una sequía de casi cinco años en el mercado accionario brasileño y fue leída como una señal de reapertura parcial de la ventana de salidas.
Venture capital y compra de activos: la cautela marca el ritmo
El capital de riesgo refleja el giro global hacia la rentabilidad por sobre el crecimiento acelerado. Hasta septiembre se registraron 272 rondas por 3.525 millones de dólares, con una caída del 36% en la cantidad de operaciones y un monto prácticamente estable. Casi el 95% de esos acuerdos ya está cerrado, lo que muestra un segmento más chico pero con alta capacidad de ejecución, enfocado en startups con modelos probados y en consolidaciones entre compañías tecnológicas. Las adquisiciones de activos, por su parte, sumaron 411 transacciones por 14.878 millones de dólares, con bajas del 7% en número y del 5% en valor.
Quién compra en la región
Las corporaciones extranjeras mantienen el protagonismo en las compras estratégicas. Las empresas norteamericanas encabezan el ranking con 283 operaciones en América Latina, seguidas por las europeas, con 225, y las asiáticas, con 59. El flujo también corre en sentido inverso: las compañías latinoamericanas concretaron 58 adquisiciones en Europa y 33 en Norteamérica, una señal de la creciente internacionalización de las multilatinas. La operación del segundo trimestre fue la compra de Iberdrola México por parte de la española Cox, especializada en agua y energías renovables, por 4.170 millones de dólares.
El mapa por países
Brasil sigue siendo el gran polo de atracción: lidera tanto en cantidad de operaciones como en capital, con 968 transacciones y 49.190 millones de dólares, un 31% más en valor pese a una caída de igual magnitud en el número de acuerdos. Argentina se destaca como el único mercado de la región con crecimiento en ambas variables, con 203 operaciones (+4%) y 6.515 millones de dólares (+31%), en un contexto de reformas y proyectos energéticos de gran escala. Colombia, con 164 operaciones (−20%), elevó un 59% el capital movilizado, hasta 11.462 millones de dólares, y Perú, con 91 acuerdos (−19%), registró la mayor suba porcentual de la región: un 122%, hasta 6.066 millones de dólares, apalancado en pocas transacciones de gran tamaño. En cambio, México retrocedió un puesto en el ranking, con 200 operaciones (−12%) y 14.549 millones de dólares (−25%), y Chile, segundo en cantidad con 239 acuerdos (−12%), cayó un 24% en valor, hasta 5.556 millones de dólares.
Minería crítica y energía, los sectores que mandan
La transacción destacada del tercer trimestre resume hacia dónde se mueve el capital: la estadounidense USA Rare Earth adquirió el 100% de la minera brasileña Serra Verde por 2.800 millones de dólares, una de las mayores operaciones de la historia en tierras raras. La compañía opera la mina y planta de procesamiento Pela Ema, en Goiás, y su producción podría representar más de la mitad del suministro de tierras raras pesadas fuera de China hacia 2027, en línea con la estrategia de Washington y sus aliados de diversificar una cadena hoy dominada por Pekín. A nivel sectorial, energía, minería y servicios públicos concentraron el mayor valor del primer semestre, con unos 23.700 millones de dólares, un 18% más que un año antes.
Perspectivas: del interés al proyecto ejecutable
Hacia el cierre de 2026 y a lo largo de 2027, los especialistas coinciden en que el desafío no pasa por la falta de apetito inversor, sino por la capacidad de transformar ese capital en proyectos concretos. Energía, minería e infraestructura de telecomunicaciones seguirán en el centro de las decisiones, aunque su peso dependerá de las condiciones de financiamiento, la estabilidad regulatoria y la posibilidad de cerrar la brecha de valuación entre compradores y vendedores. Con abundante liquidez en manos de los fondos y presión por generar retornos, la consolidación empresarial latinoamericana avanzará con menos operaciones, pero de mayor escala y contenido estratégico.


Follow