América Latina: empresarios de la región debaten cómo capitalizar este gran momento

Se abre una ventana de oportunidad sin precedentes para Iberoamérica. Dirigentes empresariales y funcionarios multilaterales coinciden en que el continente nunca había concentrado tanta atención internacional.
22/06/2026
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América Latina en un gran momento
América Latina en un gran momento

La Ciudad de México fue la última semana el epicentro de un debate que pocas veces se da con tanta franqueza entre las cúpulas empresariales de ambos lados del Atlántico. En el IX Congreso anual de Ceapi —la organización que busca estrechar lazos entre las compañías iberoamericanas— se reunieron 630 empresarios con una pregunta común: ¿cómo posicionarse en un mundo que se reorganiza a una velocidad sin precedentes?

El escenario que los convocó es inédito. Donald Trump ha colocado a América Latina en el centro de su agenda de seguridad nacional, reclamando la región como área de influencia prioritaria. Europa aceleró la firma del acuerdo con el Mercosur —bloqueado durante 25 años— y retomó las cumbres con la CELAC tras ocho años de pausa. China profundiza su presencia económica y diplomática. Y por primera vez en mucho tiempo, los capitales globales miran al sur con genuino interés estratégico.

«Estamos en un momento bisagra que va a determinar cómo se consolida el resto del siglo», sintetizó Sergio Díaz-Granados, presidente de CAF-Banco de Desarrollo de América Latina. Para el ejecutivo de la institución multilateral, la integración regional dejó de ser una aspiración política para convertirse en una necesidad estructural: «Aquí ningún país, por grande que sea o por bien que esté económicamente, tiene la escala suficiente para incidir en la cadena global de valores».

La presidenta de Ceapi, Nuria Vilanova, fue aún más directa: «Latinoamérica nunca había estado tan en el centro del mundo». Vilanova enumeró las señales: Estados Unidos prestándole atención inédita a la región, Europa firmando acuerdos que llevaban décadas trabados, y potencias asiáticas compitiendo por ganar influencia en el continente. «El mundo mira a Iberoamérica y deberíamos aprovechar esa oportunidad», sostuvo.

La metáfora más evocadora de la jornada la aportó Andrés Allamand, secretario general iberoamericano, que recurrió al escritor Stefan Zweig y su obra Momentos estelares de la humanidad para describir el presente continental: «Si Zweig estuviera aquí ahora mismo, diría que Latinoamérica está viviendo o está a las puertas de vivir un momento estelar». La afirmación descansa sobre un dato concreto: tres de los bloques más poderosos del planeta —Estados Unidos, Europa y China— compiten simultáneamente por el favor de la región.

Los números de una región estratégica

Más allá de la retórica, las cifras anclan el argumento. Sergio Contreras, presidente del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior (Comce), presentó el peso real de Iberoamérica en el tablero global: 721 millones de habitantes, el 9% de la población mundial; más del 11% de la inversión extranjera directa global captada, unos 182.000 millones de dólares; y una participación del 8,6% tanto en el PBI mundial como en las exportaciones globales.

A eso se suma la dimensión de los recursos naturales. Allamand recordó que la región —históricamente víctima de la llamada «maldición de los recursos naturales»— hoy ostenta lo que describió como una «bendición»: concentra cerca del 60% de las reservas mundiales de litio, alrededor del 40% de las de cobre, y depósitos relevantes de plata, hierro, oro, estaño, bauxita, cobalto y tierras raras. En la era de la transición energética y la disputa tecnológica global, ese inventario no tiene precio.

El acercamiento europeo a la región es uno de los movimientos más significativos del período. Javier López, vicepresidente del Parlamento Europeo, explicó la lógica detrás de la aceleración de acuerdos que llevaban años paralizados: «Tenemos un nuevo escenario geopolítico mundial, con muchas turbulencias, un nuevo mundo más multipolar, donde Europa busca aliados con los que compartir una visión basada en el respeto a las normas, instituciones fuertes y cooperación». 

La presidenta del Banco Europeo de Inversiones (BEI), Nadia Calviño, materializó ese giro con el anuncio de una cartera de proyectos que movilizará más de 3.000 millones de euros en energía, transporte e infraestructura hídrica. «Mientras que algunos están construyendo muros y cerrando mercados, nuestra presencia aquí es un testimonio de la determinación de construir puentes», declaró.

México ocupa en este esquema un lugar singular. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, confirmó el inicio de las negociaciones para revisar el TMEC, el acuerdo de libre comercio norteamericano, y expresó cautela moderada: «Tengo buenas expectativas. No digo que vaya a ser fácil, es diferente. Pero estamos ya en una mesa de negociación». Para Contreras, México no es solo un actor nacional sino una plataforma continental: «Somos el primer socio comercial de la primera potencia mundial. Europa necesita crecer y en México le podemos dar esa capacidad, ya sea a través del comercio exterior o del nearshoring».

Los empresarios presentes en el congreso describieron un ambiente de expansión real, aunque con matices. La mayoría aumenta facturación y abre mercados. Stanley Motta, uno de los mayores empresarios de Panamá y propietario de la aerolínea Copa, aportó una perspectiva que equilibró el entusiasmo: «Somos una región que no está en guerra, ni pretendemos estar en guerra con nuestros vecinos. Eso, cuando uno mira al mundo, es una anomalía».

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