YPF formalizó la presentación de Argentina LNG ante el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, con un plan que involucra más de 51.000 millones de dólares y abarca toda la cadena de valor del gas natural licuado: producción en Vaca Muerta, transporte, licuefacción y comercialización internacional. Por el volumen de capital comprometido, se trata de la mayor solicitud de adhesión desde que el régimen entró en vigencia.
El Gobierno había anticipado el anuncio en los días previos, cuando funcionarios económicos adelantaron que se presentaría al esquema un proyecto energético de gran escala, y la confirmación llegó luego durante un foro sectorial organizado por la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina. El proyecto es desarrollado en conjunto por YPF, la petrolera italiana Eni y XRG, la firma de inversiones energéticas de la emiratí Adnoc.
De Vaca Muerta al mar
El diseño contempla una cadena que arranca en los yacimientos neuquinos, donde los tres socios cuentan con áreas destinadas a asegurar el suministro de gas durante las próximas décadas, y llega hasta la costa atlántica. Uno de los mayores desafíos de ingeniería será el traslado del gas hacia Río Negro, punto en el que se concentrará la infraestructura de licuefacción.
El plan incluye un gasoducto exclusivo de 48 pulgadas de diámetro, una dimensión sin antecedentes en el país, además de un segundo ducto para evacuar los líquidos asociados a la producción y las plantas de tratamiento previas al envío a licuefacción. Para esa etapa se proyecta el uso de grandes unidades flotantes (FLNG), con una capacidad inicial de 12 millones de toneladas anuales que luego podría ampliarse a 18 millones.
La escala del proyecto lo ubica por encima de las primeras iniciativas de exportación de GNL que comenzarán a operar en el país. La materia prima proviene de una de las mayores reservas de gas no convencional del mundo: Argentina ocupa el segundo lugar global en ese tipo de recursos, con la formación neuquina como base del desarrollo exportador. El objetivo es aprovechar los volúmenes que exceden la demanda del mercado local y regional para colocarlos en Europa y Asia, en momentos en que las proyecciones anticipan que la demanda mundial de GNL superará la oferta disponible a partir de 2028.
Inversión, financiamiento y empleo
Hasta 2031, año previsto para la puesta en marcha de las dos unidades de licuefacción, se estima una inversión cercana a los 29.000 millones de dólares. De ese total, unos 24.000 millones de dólares se destinarán a infraestructura estratégica —complejos industriales, ductos, instalaciones portuarias y las unidades FLNG— y alrededor de 5.000 millones de dólares al desarrollo del upstream y la perforación necesaria para sostener la producción.
El proyecto proyecta ingresos por exportaciones cercanos a 10.000 millones de dólares anuales durante veinte años. Para la etapa de construcción, entre 2026 y 2030, se estima la generación de unos 20.000 puestos de trabajo anuales entre directos, indirectos e inducidos, con picos de hasta 40.000 trabajadores durante el tercer año, el de mayor actividad. El consorcio avanza además en una estructura de financiamiento de proyecto que buscaría reunir cerca de 15.000 millones de dólares entre bancos internacionales.
Reorganización de áreas y próximos pasos
Para asegurar el gas que alimentará el gasoducto, los socios reorganizaron activos en Vaca Muerta e incorporaron al esquema los bloques Meseta Buena Esperanza I y II, Aguada Villanueva Norte y Las Tacanas I y II, previamente repartidos en partes iguales entre YPF y Pluspetrol. Tras el intercambio y la incorporación de los socios internacionales, YPF quedó con el 36% de esas áreas, mientras que Eni y XRG controlan un 32% cada una, lo que permite alinear la producción con el resto de la cadena del proyecto.
La decisión final de inversión está prevista para noviembre, momento en que los tres socios deberán comprometer formalmente el capital para avanzar con la construcción. La magnitud de la obra también despierta competencia por los contratos asociados, en particular el suministro de los caños de 48 pulgadas para el gasoducto, que actualmente no se fabrican en el país y por los que distintos proveedores buscan posicionarse. La entrada en funcionamiento del complejo exportador está prevista entre 2029 y 2031, un horizonte en el que Argentina ya habrá comenzado a despachar GNL a través de proyectos de menor escala.

