Uruguay tomará la conducción del Mercosur el próximo 1.° de julio en circunstancias que sus propias autoridades describen como las más favorables de la historia diplomática reciente del país. El presidente Yamandú Orsi y el canciller Mario Lubetkin confirmaron esta semana, a través de declaraciones públicas y de sus redes sociales, la agenda de trabajo que el gobierno frenteamplista ejecutará durante la Presidencia Pro Tempore del bloque, con un nivel de detalle y anticipación que contrasta con los traspasos habituales de la conducción regional.
Orsi valoró el proceso que permitió concretar el acuerdo de Asociación entre el Mercosur y la Unión Europea y destacó la velocidad con que se aceleró su aprobación, un desenlace que hasta hace pocos meses parecía poco probable. La administración uruguaya considera que el ejercicio de la presidencia pro tempore le dará el respaldo político necesario para avanzar en uno de los puntos más sensibles del tratado: la distribución interna de las cuotas de exportación que Bruselas asignó a los países del bloque. Lubetkin fue explícito al respecto: resolver esa negociación durante el semestre uruguayo es uno de los objetivos centrales de la presidencia.
Las tres prioridades confirmadas
Las prioridades que el canciller comunicó se caracterizan por una concreción que pocas veces se observa en los programas de las presidencias pro tempore del Mercosur.
La primera es la formalización jurídica de la distribución de las cuotas acordadas con la Unión Europea. Uruguay no aceptará que ese reparto quede librado a acuerdos informales entre operadores privados, sino que impulsará un instrumento jurídico aprobado por los órganos del bloque que garantice a cada país miembro un acceso equitativo y predecible al mercado europeo.
La segunda prioridad es avanzar en la digitalización aduanera del Mercosur, con foco en la armonización de los sistemas de documentación en los pasos fronterizos del bloque y en la actualización de las plataformas nacionales de información arancelaria para que resulten compatibles con Access2Markets, la plataforma de la Comisión Europea.
La tercera es promover la convergencia institucional entre el Mercosur y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), dos organismos que Uruguay presidirá de manera simultánea. El objetivo es que las agendas de ambos bloques en materia de seguridad alimentaria, transición energética y sistemas de cuidados se articulen y se refuercen mutuamente, en lugar de operar en paralelo sin coordinación.
Una plataforma multilateral sin precedentes
Uruguay llega a la presidencia pro tempore en un momento de acumulación diplomática inusual para un país de 3,5 millones de habitantes. El acuerdo Mercosur-UE ya está en vigor, el tratado de libre comercio con Singapur es operativo, el proceso de adhesión al CPTPP se inició formalmente y la presidencia simultánea de la CELAC y del G77+China le otorgan al país una visibilidad multilateral sin antecedentes recientes.
Lubetkin presentó ese conjunto de activos como la palanca con la que Uruguay intentará desbloquear los problemas internos que la presidencia paraguaya no logró cerrar. Sin embargo, los analistas de la región señalan que esa palanca multilateral deberá medirse frente a tres resistencias concretas: la posición de Brasil respecto del recorte del Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur (FOCEM), la disposición de Argentina a aceptar reglas vinculantes para sus exportaciones de carne, y la capacidad del Consejo del Mercado Común para pronunciarse formalmente sobre la situación de Bolivia en el bloque.
Las respuestas a esas preguntas llegarán entre el 1.° de julio y el 31 de diciembre, cuando Uruguay transfiera la presidencia al siguiente turno del bloque.

