El Centro Unido de Detallistas (CUD) lanzó una iniciativa orientada a integrar a las pequeñas y medianas empresas puertorriqueñas al comercio internacional dentro del espacio caribeño. La plataforma digital denominada Caribe Unido tiene como objetivo central educar a los empresarios locales sobre las condiciones y oportunidades que ofrece la región, y acompañarlos en el proceso de internacionalización de sus operaciones.
La iniciativa apunta a mercados como República Dominicana, Colombia y Chile, con los que Puerto Rico mantiene vínculos históricos y culturales que el CUD considera estratégicos para ampliar el alcance del comercio insular. La apuesta responde a un diagnóstico compartido por el sector privado local: la economía de la isla necesita diversificar sus fuentes de ingreso y reducir su dependencia de los flujos federales estadounidenses, especialmente en un contexto marcado por la incertidumbre arancelaria global.
Un escenario complejo, pero con ventanas de oportunidad
El lanzamiento de Caribe Unido llega en un momento de transición para la economía puertorriqueña. Ramón Barquín III, presidente del CUD, anticipó un escenario 2026 marcado por presiones inflacionarias, contracción del crecimiento y el avance del comercio digital sobre los formatos tradicionales. En ese marco, la apertura hacia mercados regionales aparece como una alternativa concreta para que las pymes locales encuentren nuevos canales de colocación de productos y servicios.
El panorama regional también ofrece señales positivas. Puerto Rico y la República Dominicana presentaron en enero pasado, en el marco de FITUR 2026 en Madrid, la campaña de posicionamiento conjunto «Juntos Somos el Caribe», orientada a los mercados europeos y latinoamericanos. La iniciativa fue encabezada por la gobernadora Jenniffer González Colón y refleja una voluntad política de proyectar a la isla como un hub regional, no solo en materia turística sino también en términos de integración económica más amplia.
Puerto Rico como hub: turismo, logística y comercio
La posición geográfica de la isla y la infraestructura que ha venido desarrollando en los últimos años refuerzan su vocación de centro de distribución para el Caribe. El acuerdo reafirmado en abril de 2026 entre el Gobierno de Puerto Rico y Royal Caribbean —que consolida a San Juan como puerto base para cruceros durante el año fiscal 2027 con un impacto económico proyectado de 58 millones de dólares— ilustra la capacidad de la isla para atraer operaciones de escala regional.
Según datos del Hope Research Group, el PBI combinado del Caribe ronda los 420 mil millones de dólares, con Puerto Rico como segunda economía regional con 103.500 millones. Ese peso específico, combinado con la capacidad logística y el acceso preferencial al mercado estadounidense, ubica a la isla en una posición singular para articular flujos comerciales dentro de la cuenca caribeña.
Desafíos pendientes
La efectividad de Caribe Unido dependerá, en parte, de la velocidad con que el sector empresarial adopte las herramientas digitales de la plataforma y de la capacidad del CUD para sostener el acompañamiento técnico a las pymes participantes. El sector también enfrenta restricciones estructurales: escasez de mano de obra, altos costos operativos y la lenta ejecución de fondos federales destinados a la reconstrucción y modernización de infraestructura.
Sin embargo, la dirección es clara. Puerto Rico busca pasar de ser un receptor de dinero federal a convertirse en un actor activo del comercio regional. Caribe Unido, apunta en ese sentido: hacer de la condición caribeña de la isla una ventaja competitiva, y no apenas una descripción geográfica.

