El envase de frutas y verduras gana peso en la cadena alimentaria global

El grupo español Saica llevará a Fruit Attraction 2026 una propuesta que acompaña al producto hortofrutícola desde el campo hasta el reciclaje, en un mercado que supera los 40.000 millones de dólares.
el envase desde el campo hasta el reciclaje
el envase desde el campo hasta el reciclaje

El envase dejó de ser un simple recipiente para convertirse en una pieza estratégica del negocio de los alimentos frescos. De él depende que una fruta llegue intacta a destino, que conserve su calidad durante más días, que se destaque en la góndola y que, una vez consumida, pueda reciclarse. Esa lógica de ciclo completo es la que el Grupo Saica mostrará en Fruit Attraction 2026, la feria hortofrutícola internacional que se realizará del 6 al 8 de octubre en IFEMA Madrid. En ese escenario, la compañía presentará Saica Fresh, una propuesta que integra las capacidades de sus dos divisiones de packaging: Saica Pack, especializada en cartón ondulado, y Saica Flex, dedicada al embalaje flexible y el etiquetado.

Cuatro etapas, un mismo producto

La presentación se organiza en torno a las cuatro fases del recorrido de un alimento fresco. La primera, el campo, pone el foco en la manipulación, el transporte y la protección inicial de la cosecha. La segunda, la conservación, apunta a prolongar la vida útil y reducir el desperdicio. La tercera, el punto de venta, aborda el envase como herramienta de diferenciación frente al consumidor. La última, la economía circular, reúne alternativas para usar menos material y mejorar la reciclabilidad.

Desde la dirección comercial de la empresa explicaron que el objetivo es mostrar que el envase cumple una función distinta en cada tramo de la cadena y que la clave pasa por dar con la solución adecuada para cada necesidad. La combinación de cartón ondulado y materiales flexibles, señalaron, permite abordar al producto fresco con una mirada integral que equilibra protección, funcionalidad, eficiencia y sostenibilidad.

Un mercado de más de 40.000 millones de dólares

La apuesta se inscribe en un negocio de gran escala. El mercado mundial de envases para frutas y verduras alcanza unos 40.900 millones de dólares en 2026 y podría acercarse a los 50.000 millones de dólares hacia 2031, con un crecimiento anual cercano al 4%, según estimaciones de Mordor Intelligence. Los envases plásticos rígidos todavía concentran la mayor porción, gracias a su transparencia y bajo costo, mientras que los formatos flexibles —que pueden requerir hasta 70% menos polímero que un recipiente rígido— ya representan casi la mitad del mercado.

Las tecnologías de conservación también ganan terreno. El envasado en atmósfera modificada, que regula los gases dentro del paquete para frenar la maduración, domina el segmento tecnológico, y los recubrimientos comestibles aparecen como una de las innovaciones de mayor crecimiento. Los bioplásticos, por su parte, son el material que más rápido se expande.

Menos pérdidas, menos emisiones

Detrás de esta evolución hay un problema de fondo. De acuerdo con el Índice de Desperdicio de Alimentos 2024 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), en 2022 se desperdiciaron 1.050 millones de toneladas de alimentos, el 19% de lo disponible para los consumidores. A eso se suma un 13% que se pierde antes, entre la cosecha y la venta minorista. En conjunto, pérdidas y desperdicio explican entre 8% y 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.

Los productos frescos, por su alta perecibilidad, están entre los más expuestos. Por eso el envase se vuelve una herramienta de doble filo: bien diseñado, reduce mermas y alarga la vida útil; mal resuelto, suma residuos sin aportar valor.

Europa endurece las reglas

La presión regulatoria acelera el cambio. El Reglamento europeo de Envases y Residuos de Envases (UE 2025/40) prohibirá desde el 1° de enero de 2030 los envases plásticos de un solo uso para frutas, verduras y hierbas frescas en cantidades inferiores a 1,5 kilos. La medida alcanza redes, bolsas, bandejas y recipientes, e incluso envases de papel con más de 5% de plástico.

Las excepciones previstas son acotadas: cuando el envase resulta necesario para evitar pérdida de agua, riesgos microbiológicos, golpes u oxidación, o para separar productos orgánicos de convencionales en el punto de venta. Cada Estado miembro podrá sumar excepciones propias, y la Comisión Europea publicará en febrero de 2027 las pautas definitivas, tras una opinión científica de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria prevista para fines de noviembre.

El cambio no solo afectará a los productores europeos. Los exportadores de terceros países —entre ellos los de América Latina, grandes proveedores de fruta fresca del mercado comunitario— deberán adaptar sus formatos para seguir vendiendo en la Unión Europea. En ese contexto, las soluciones basadas en cartón y materiales de menor impacto ganan protagonismo, y ferias como Fruit Attraction se convierten en la vidriera donde la industria muestra cómo piensa responder.

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