El comercio ilícito, mayor de lo que se piensa

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Los datos sobre el volumen de las diferentes formas de comercio ilícito desafían el entendimiento: causan un detrimento anual de 2,2 trillones de dólares a la economía mundial, lo que representa un 3% de su valor total.
Firma de la declaración contra el comercio ilícito, 13 septiembre 2019. De izquierda a derecha: Dourgam Kummer, OISTE, David Behrends, SUCAFINA, Alvise Giustiniani, Philip Morris International, Carlos Moreira, WISeKey, Christopjer Waserman, Zermatt Summit.

Por Jorge A. Restrepo

Si el comercio ilícito fuera un país, su tamaño sería superior al de Brasil, Italia y Canadá, o similar a México e Indonesia combinados. Estos datos provienen del informe Mapping the impact of illicit trade on the Sustainable Development Goals, publicado en junio de 2019 por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (CNUCED) y la Transnational Alliance to Combat Illicit Trade (TRACIT), entidad sin ánimo de lucro basada en Nueva York, apoyada por grupos multinacionales. El Foro Económico Mundial se hace eco de estas cifras y pone en relieve la necesidad de coordinar globalmente un enfoque transversal y multi-sectorial que sume esfuerzos del sector público y el privado.

El comercio ilícito alimenta el crimen organizado en todas sus formas: grupos terroristas, mafias de narcotraficantes, lavadores de dinero o redes de prostitución y trabajo forzado. El inventario de los bienes económicos que son comercializados en violación de la ley, incluyendo los que son falsificados, es abrumador.

En la industria agro-alimentaria: Se trata de la venta de productos (carne, productos lácteos, pescado y frutos del mar, aceites, miel, especias y vino) que no respetan las normas de calidad, seguridad e higiene, puestos en el mercado para obtener una mayor ganancia económica. En Pakistán, mayor consumidor de té en el mundo, una tercera parte del mercado de té proviene del contrabando. En China, la venta de leche en polvo adulterada para bebés causó recientemente la muerte de seis recién nacidos y la hospitalización de más de 50.000. En España, aún se recuerda con terror el caso del aceite de colza adulterado que dejó más de 25.000 afectados y más de 300 muertos.

En el sector agroquímico y de los pesticidas: La presencia de agroquímicos falsificados, caducos o que no respetan los estándares legales de calidad es una amenaza mundial para el medio ambiente y la salud de la población. En Kenia, entre el 15 y el 20% de los químicos para uso agrícola son comercializados ilegalmente, sin pagar impuestos. La presencia de isofenfos-metil importado de China, un químico de la familia de los organofosforados, prohibido en la Unión Europea (UE), en pimientos españoles exportados a Alemania, Finlandia, los Países Bajos, Reino Unido y Rusia, produjo una disminución del 20% en las exportaciones y una caída del precio de 60%. Se calcula que, por fraudes con pesticidas, India pierde 10 millones de toneladas de alimentos al año, esto en un país con grandes necesidades en nutrición humana. Y todavía se detecta la presencia de contaminantes orgánicos de alto riesgo para la salud humana, como el DDT, de uso prohibido, en el medio ambiente.

Bebidas alcohólicas: Según un estudio realizado en 2018 por Euromonitor, una de cada cuatro botellas de alcohol consumidas en el mundo ha sido adulterada o se comercia ilícitamente. La Organización Mundial de la Salud (OMS) confirma que una cuarta parte del alcohol consumido globalmente no cumple con los marcos legales. De acuerdo a la oficina de propiedad intelectual de la UE, los productores legales de bebidas alcohólicas pierden cada año 1,3 billones de dólares por bebidas contrahechas. El alcohol no solamente se falsifica, sino que se contrabandea masivamente. Las pérdidas en impuestos y los efectos nefastos para la salud humana son incalculables. Cada año mueren miles de personas por la utilización de aditivos de metileno en alcohol falsificado. Con frecuencia, son las mismas mafias las que trafican en tabaco, narcóticos y alcohol de contrabando.

El comercio ilícito, la falsificación y el pirateo de bienes de consumo: La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos​ (OCDE) estima que el comercio de bienes de consumo masivo producto de la falsificación y el pirateo pasó de 250 billones de dólares anuales en 2007 a 461 billones en 2013. Esta es la categoría de comercio ilícito que aporta el mayor volumen de detrimento a la economía mundial. Aquí se suman muchas acciones que se han vuelto triviales, porque se trata de formas de ilegalidad que no son fáciles de detectar y perseguir: la copia de material digital, que le sumaría 200 billones de dólares anuales a las estadísticas de la OCDE; la compra de productos de lujo como relojes, perfumes, marroquinería; productos electrónicos como teléfonos celulares; equipos médicos y medicinas; detergentes, juguetes y cosméticos.

Este sector es de particular interés para la Fundación OISTE, porque existe una experiencia acumulada en la autenticación, utilizando la certificación digital, de marcas de relojes de lujo bajo la conducción comercial de WISeKey. La innovación en materia de tecnologías digitales de seguimiento, localización y autentificación puede tener un efecto positivo para la disminución del volumen del pirateo y la falsificación de bienes de consumo.

Un estudio de 2017 realizado por Frontier Economics estima que los impactos sociales y económicos sobre la capacidad productiva, la inversión, las pérdidas fiscales públicas y la aplicación de la ley penal contra la falsificación y la piratería podrían alcanzar los 1,9 billones de dólares en 2022, robándole 4,2 billones de dólares a la economía mundial y poniendo en riesgo 5,4 millones de empleos legítimos.

En la silvicultura: La tala ilegal de bosques y el comercio ilícito de madera constituyen otra cara del comercio ilícito, que golpea el medio ambiente y aumenta la riqueza de las mafias del narcotráfico, como sucede en América Latina. Ahora que el tema del cambio climático ha cobrado tanta importancia, sería importante desarrollar métodos más eficaces de lucha contra la deforestación ilegal, pues nada mejor para reducir el CO2 que proteger los bosques y promover la reforestación.

En la pesca: La pesca ilegal, clandestina y no declarada representa un valor estimado entre 15 y 36 billones de dólares anuales, entre 14 y 33% de la totalidad del volumen de pesca anual. Pescar en territorio marítimo nacional sin autorización del Estado en cuestión, explotar los cardúmenes de peces que no reúnen las condiciones de tamaño indicadas por las normas internacionales, la utilización de redes abisales y de arrastre no autorizadas y la sobrepesca forman parte de este fenómeno, que ha traído como resultado la puesta en peligro del equilibrio ecológico del mar y la precarización de una fuente de alimentación mundial. Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), entre un 10 y un 15% de los océanos están afectados directamente por la sobrepesca, pero con impactos que afectan o afectarán “al menos a tres cuartas partes de las principales zonas pesqueras mundiales”.

Comercio ilícito de derivados del petróleo: Se estima que cada año las compañías petroleras legales sufren el robo, la adulteración o la defraudación de 133 billones de dólares en combustibles. Algunos países productores sufren graves pérdidas. México es probablemente el país más afectado por el hurto, que se calcula en 20.000 barriles diarios. Este año se produjo una tragedia, con los esfuerzos del actual gobierno por controlar el robo de combustible (o huachicoleo) como tela de fondo: en el Estado de Hidalgo murieron cerca de 100 personas al incendiarse un ducto que había sido saboteado para hurtar su contenido. Nigeria pierde, por la misma razón, un 30% de su producción de productos refinados, que terminan siendo comercializados en los países vecinos. En otros países consumidores, como Bulgaria, entre el 20 y el 40% de productos derivados del petróleo se comercializan en un mercado gris que no paga impuestos. La disminución de los ingresos del estado como producto del hurto y el comercio ilícito de hidrocarburos es un impedimento para la inversión social y productiva, que reproduce los ciclos de pobreza y subdesarrollo.

Productos farmacéuticos: El comercio mundial de productos farmacéuticos ilícitos se extiende más allá del problema generalmente conocido de las falsificaciones para incluir drogas de calidad inferior, falsificadas, no registradas y sin licencia, así como su robo, fraude, desvío ilícito, contrabando y tráfico. La OMS considera que un 10% de las drogas que se venden en el mercado de los países subdesarrollados son fraudulentas. Interpol estima que un 30% de los productos médicos que se consumen en África, Asia y América Latina son producto de la falsificación. Medicamentos adulterados contra la malaria son responsables de cientos de miles de muertes al año, como lo son drogas de mala calidad contra la pulmonía. El problema de la resistencia a los antibióticos de ciertos patógenos peligrosos, como el de la tuberculosis, es otro resultado de la utilización de medicamentos de mala calidad. Contraceptivos ineficaces y condones de baja calidad son frecuentes en los países más pobres, lo que conlleva un descontrol de las políticas demográficas y de lucha contra el HIV. El auge de las ventas de “farmacias en línea” en los países desarrollados ha estado ligado al comercio ilícito de productos que en muchos casos son falsificados y potencialmente peligrosos, como lo descubrió la operación “Pangea XI”, lanzada por Interpol en 2018.

Metales preciosos y gemas: El hecho de que la cadena de suministro global de metales preciosos y gemas sea tan fragmentada y compleja hace que estos productos sean particularmente adecuados como vehículos para flujos financieros ilícitos, contrabando, tráfico de drogas y financiación del terrorismo. El comercio del jade extraído de Myanmar ha sido considerado como el mayor robo de recursos naturales en la historia moderna. Para las mafias de narcotraficantes de Colombia y Venezuela, lanzarse a la minería ilegal del oro es el mejor método para lavar dinero y multiplicar sus ganancias. Una operación que destruye y contamina las fuentes de agua y siembra enfermedad y muerte en las zonas donde se asienta.

Tabaco: Hay una serie de factores que contribuyen a la omnipresencia del comercio ilícito de tabaco. Si bien las grandes diferencias de precios e impuestos entre países o jurisdicciones crean los incentivos financieros para la evasión fiscal, otros factores incluyen una gobernanza débil, altos niveles de corrupción, un compromiso gubernamental deficiente para combatir el tabaco ilícito, aduanas y administración tributaria ineficaces, abuso de zonas de libre comercio, falta de cumplimiento y marcos regulatorios desactualizados para abordar el comercio ilícito, así como la presencia de canales informales de distribución de productos de tabaco. El Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco, ratificado por 181 países, propone un marco jurídico, político y tecnológico para blindar las cadenas de suministro y distribución contra el comercio ilícito, mejorando los mecanismos de seguimiento, rastreo y autentificación de productos.

Fauna Silvestre: El comercio ilegal de cuernos de rinoceronte está extinguiendo, a vista y oídos de todos, un animal formidable. Sigue la explotación ilegal de marfil y la masacre de elefantes. Los pangolines desaparecerán muy pronto si continua el comercio ilegal de carne y escamas: entre 2010 y 2015 las incautaciones se han incrementado en número y en cantidad, con una media de 20 toneladas anuales. El inventario precedente invita a la acción. La erradicación del comercio ilícito depende de todos.

Firma de la declaración contra el comercio ilícito, 13 septiembre 2019. De izquierda a derecha: Dourgam Kummer, OISTE, David Behrends, SUCAFINA, Alvise Giustiniani, Philip Morris International, Carlos Moreira, WISeKey, Christopjer Waserman, Zermatt Summit.
Firma de la declaración contra el comercio ilícito, 13 septiembre 2019. De izquierda a derecha: Dourgam Kummer, OISTE, David Behrends, SUCAFINA, Alvise Giustiniani, Philip Morris International, Carlos Moreira, WISeKey, Christopjer Waserman, Zermatt Summit.

Palabras del Presidente de OISTE Foundation

En cumplimiento de su misión, la Fundación OISTE se interesa por los fenómenos que ponen en peligro la confianza en las transacciones comerciales, en especial aquellas que se llevan a cabo por medios electrónicos sobre plataformas de Internet. Aunque no resulte evidente a primera vista, toda transacción comercial que no respete lo establecido por la ley defrauda la confianza de algún actor interesado: el comprador, el consumidor, la sociedad o el Estado, y crea un clima que se traduce en degradación económica, ambiental y moral.

La Fundación OISTE nació en Suiza en 1998, teniendo como activo principal una raíz criptográfica o infraestructura de clave pública (PKI) cuya función consiste en prestar servicios como tercero de confianza en intercambios de bienes e información sobre Internet.

Para ello, el tercero de confianza certifica digitalmente una comunicación, una transacción o un objeto, validando su autenticidad con un grado de seguridad que lo hace aceptable para fines legales. La PKI garantiza la confidencialidad y la integridad de los datos, la autenticación y el no repudio en los intercambios. La PKI es a la base una herramienta matemática que permite un intercambio de información «protegido» por la codificación de la información. Es el mecanismo que se utiliza para firmar digitalmente un documento, dándole el mismo valor que una firma ante notario.

Falsificar un producto, usurpar una marca, vender bienes que no respetan los estándares legales de propiedad intelectual, las normas técnicas, que no sea conforme fiscalmente, que no respete el medio ambiente es una forma de defraudar la confianza del público en el comercio como medio de desarrollo y crecimiento económico que a la postre debilita el estado de derecho.

La campaña contra el comercio ilícito de la fundación OISTE

Durante la Cumbre de Zermatt, en septiembre de 2018, la Fundación OISTE lanzó una iniciativa para congregar los esfuerzos de la sociedad civil, en coordinación con el sector público y privado, en torno a una campaña para luchar contra el flagelo del comercio ilícito y la falsificación.

Dicha campaña tomó forma en una declaración que fue firmada por actores importantes el 13 de septiembre de 2019. Por el momento, la declaración ha sido firmada por más de 750 individuos, organizaciones y empresas y su divulgación es cada día más amplia.

Las acciones principales que propone la declaración son:

  • Tratar el comercio ilícito como un delito
    grave dentro de la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada
    Transnacional, la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción y el Acuerdo
    sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el
    Comercio de la OMC;
  • Abordar los problemas de corrupción y lavado
    de dinero relacionados con el comercio ilícito con legislación; adoptar una
    política de tolerancia cero;   
  • Fortalecer los marcos legales y reforzar la
    aplicación de la ley;   
  • Mejorar los mecanismos inter-institucionales
    para combatir toda forma de comercio ilícito;
  • Respaldar a los gobiernos que destruyendo
    productos de comercio ilícito;     
  • Presionar a los gobiernos, así como a
    cualquier otra entidad que use o facilite la utilización de productos derivados
    del comercio ilícito;   
  • Expulsar a los empresarios criminales del
    negocio;     
  • Reducir los incentivos para ingresar a los
    mercados ilegales;     
  • Reducir las oportunidades para que el crimen
    organizado ingrese al sistema financiero;    
  • Ayudar a los gobiernos a mantener mercados
    legítimos y fomentar los objetivos del desarrollo sostenibles de la ONU (ODS de
    la ONU).

Invitamos a los lectores a que visiten la página https://oiste.org/ y adhieran a esta campaña.

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