El calamar que mueve millones: cómo Chile domina el mercado global de jibia

Cada contenedor que sale de los puertos chilenos hacia España, Corea del Sur o Japón hay una cadena logística de alta precisión.
10/05/2026
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Chile domina el mercado global de jibia
Chile domina el mercado global de jibia

Pocos recursos pesqueros ilustran tan bien la intersección entre biología marina, geopolítica comercial y logística de frío como el calamar rojo del Pacífico sur, conocido en Chile como jibia. Lo que comenzó como una captura secundaria, casi incidental en las faenas artesanales de la zona centro-sur del país, se convirtió en el pilar de un negocio de exportación que supera los 285 millones de dólares anuales. 

Los precios spot en Asia y Europa fluctúan con cada temporada de captura, cada restricción regulatoria y cada movimiento de las flotas de aguas distantes que presionan los mismos caladeros. El análisis de las exportaciones de moluscos chilenos revela una estructura de mercado con escasa diversificación en la cúspide. La jibia, bajo sus distintas presentaciones comerciales, acapara más del 90% del valor exportado en este segmento. No es un monopolio accidental: es el resultado de décadas de inversión frigorífica, flota especializada y relaciones comerciales consolidadas con mercados exigentes.

Al interior de esa concentración, los filetes de jibia congelados (código 0307.43.20) lideran con ingresos FOB que superan los 142 millones de dólares, representando casi el 50% del valor total de la canasta. Le siguen las alas de jibia o calamar rojo (19,48%) y los tubos o vainas, subproductos que han ganado terreno en mercados asiáticos que valoran el aprovechamiento integral de la especie. En conjunto, estas líneas de producto dibujan un sector que compite de manera directa con la exportación peruana de pota, con la diferencia de que Chile ofrece mayor consistencia en calidad de proceso.

El margen que no aparece en los filetes

La jibia domina el tonelaje y absorbe la capacidad frigorífica de los buques, pero no es donde se construye el diferencial de rentabilidad más interesante. Las pesqueras chilenas que han logrado estructurar balances financieros sólidos lo hacen compensando los ajustados márgenes del volumen del calamar con especies de nicho de alta cotización internacional.

Los Ostiones del Norte (Argopecten purpuratus) generan más de 10,5 millones de dólares FOB y representan un 3,67% de participación, pero su precio por kilo es incomparable con el del filete de jibia estándar. El diferencial más pronunciado, sin embargo, está en los Locos (Concholepas concholepas) y los Abulones Rojos: dos especies que en los mercados asiáticos de alto poder adquisitivo alcanzan cotizaciones que pueden multiplicar varias veces el valor del calamar. Son volúmenes pequeños, pero son los que determinan si una empresa cierra el año en negro o apenas equilibra su operación.

España como puerta de Europa; Asia como termómetro de la demanda global

La geografía de destinos de las exportaciones chilenas de productos del mar revela una polarización estratégica que no es casualidad. España absorbe 99,6 millones de dólares FOB, el 34,82% del total, actuando como el principal nodo de distribución hacia el mercado de la Unión Europea. Su canal HORECA exige certificaciones sanitarias estrictas y valora el corte preciso del filete; Chile ha aprendido a producir para ese estándar.

El segundo bloque geográfico es Asia, y su lectura requiere una perspectiva más dinámica. Corea del Sur concentra el 21,89% del valor exportado, seguida por Japón con el 11,12% y Vietnam con el 5,45%. Lo que distingue a estos mercados asiáticos no es solo su volumen: es que utilizan a Chile como estabilizador de suministro cuando sus propias flotas enfrentan restricciones climáticas o regulatorias. 

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