China creció al ritmo más débil en tres años en medio del shock petrolero en Medio Oriente

El PBI chino avanzó 4,3% interanual en el segundo trimestre, por debajo del objetivo oficial y del consenso de mercado, mientras el consumo interno y la inversión inmobiliaria continúan rezagados.
16/07/2026
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China bajo crecimiento
China bajo crecimiento

La economía de China se expandió 4,3% interanual entre abril y junio, su ritmo más lento desde fines de 2022, según informó la Oficina Nacional de Estadísticas. El dato quedó por debajo de la mediana de 4,5% que proyectaban los analistas consultados por Reuters y también se ubicó fuera del rango objetivo de entre 4,5% y 5% que Beijing había fijado para todo 2026, el más bajo desde que el gobierno comenzó a publicar metas de crecimiento en 1991.

En términos desestacionalizados, el producto bruto avanzó apenas 0,9% respecto del primer trimestre, una desaceleración marcada frente al 1,3% previo y la expansión trimestral más débil en más de dos años. El resultado confirma una economía cada vez más desequilibrada: mientras las fábricas mantienen un ritmo firme de producción, impulsadas por la demanda externa, los hogares y las empresas siguen mostrando reticencia a gastar e invertir.

Exportaciones como sostén, consumo como lastre

El principal sostén del crecimiento volvió a ser el sector exportador. Los envíos al exterior treparon 27% interanual en junio y acumularon un alza de 17,6% en el primer semestre, traccionados por la fuerte demanda de productos vinculados a la inteligencia artificial, semiconductores, baterías de litio y vehículos eléctricos. En paralelo, las importaciones de crudo se redujeron 41,3% interanual, en un contexto de encarecimiento del petróleo derivado del conflicto entre Israel e Irán, aunque las compras totales al exterior crecieron 36% y alcanzaron un máximo en cinco años.

Del otro lado, la demanda doméstica continúa débil. Las ventas minoristas de junio subieron apenas 1%, la inversión en bienes de capital se deterioró y el mercado inmobiliario no logra estabilizarse: la inversión en el sector cayó 18% en el primer semestre y los precios de las viviendas nuevas volvieron a retroceder en junio, aunque a un ritmo levemente menor que en mayo. Economistas de Societe Generale señalaron que la fragilidad del consumo y la prolongada crisis inmobiliaria compensan los beneficios de las exportaciones y de una leve recuperación de la producción industrial hacia el cierre del trimestre.

Presión sobre Beijing de cara al segundo semestre

Para el primer semestre de 2026 en su conjunto, la economía china acumuló un crecimiento de 4,7% interanual, con un producto de alrededor de 69,57 billones de yuanes (unos 10,25 billones de dólares). La propia Oficina Nacional de Estadísticas reconoció que el país está «resistiendo presiones y operando dentro de un rango razonable», aunque admitió que persiste un desequilibrio «agudo» entre una oferta sólida y una demanda débil, en un contexto externo cada vez más complejo.

El dato se conoce a pocas semanas de la reunión del Politburó prevista para fines de julio, que definirá el rumbo de la política económica para lo que resta del año. El primer ministro Li Qiang reclamó una «comprensión integral y objetiva» de la coyuntura y pidió reforzar los ajustes contracíclicos. Los analistas anticipan un mayor peso del estímulo fiscal, dado que el margen del Banco Popular de China para bajar tasas de forma agresiva sigue acotado por presiones inflacionarias vinculadas al encarecimiento de la energía.

Un sondeo de Reuters proyecta un crecimiento de 4,6% para todo 2026, por debajo del 5% registrado en 2025, con una desaceleración adicional a 4,4% en 2027. El Fondo Monetario Internacional, en cambio, elevó recientemente su estimación para este año a 4,6%, aunque redujo su proyección para 2027 a 4,1%. Especialistas como Eswar Prasad, de la Universidad Cornell, sostienen que el modelo de crecimiento chino se volvió cada vez más asimétrico, apoyado en exportaciones de alta tecnología subsidiadas por el Estado mientras los hogares reducen su gasto ante la incertidumbre laboral y salarial y el prolongado ajuste inmobiliario.

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