La industria cerecera chilena cerró la temporada 2025-2026 con números que, vistos en superficie, lucen históricos: más de 693 millones de kilos exportados y casi 3.500 millones de dólares en divisas ingresadas al país. Sin embargo, detrás de esos volúmenes récord se esconde una señal de alerta que los responsables de logística y comercialización no pueden ignorar: el precio FOB promedio se ubicó en apenas 5,01 dólares por kilo, un indicador que, cruzado con los costos crecientes de la cadena de frío, revela una compresión severa de los márgenes netos.
El problema no fue la producción ni la demanda global. El problema fue la concentración. La hiperdependencia de un solo mercado de destino —China— expuso una vulnerabilidad estructural que acumula temporadas de advertencias sin respuesta. Cuando ese mercado se satura, no hay plan B.
China absorbe el 90%: dominio que se convierte en fragilidad
Durante la temporada analizada, China absorbió el 89,72% del valor total exportado en cerezas, equivalente a 3.128 millones de dólares. El porcentaje no es nuevo, pero su impacto en esta campaña fue particularmente lesivo. Las semanas de mayor arribo coincidieron con una congestión de contenedores en los puertos asiáticos y una ralentización en los procesos de liberación aduanera, lo que derivó en pérdida de calidad de la fruta y en liquidaciones forzadas por debajo del umbral de rentabilidad.
La lógica es simple y brutal: cuando el 90% del negocio depende de un único mercado y ese mercado se congestiona, no hay margen de maniobra. Los precios se desploman, la fruta se deprecia y los exportadores deben elegir entre vender a pérdida o absorber el costo del descarte. Ninguna de las dos opciones es sostenible en el tiempo.
Principales mercados de destino — Campaña 2025-2026
| Rank | País de destino | US$ FOB | Participación |
| 1 | China | US$ 3.128.062.061 | 89,72% |
| 2 | Estados Unidos | US$ 118.888.432 | 3,41% |
| 3 | Taiwán | US$ 44.590.298 | 1,28% |
| 4 | Corea del Sur | US$ 44.381.244 | 1,27% |
Fuente: Datos procesados con plataforma D-Comex de Datasur. Campaña 2025-2026.
Taiwán, Corea del Sur y Vietnam representan en conjunto apenas el 3% del volumen exportado. Estados Unidos, segundo destino en importancia, concentra el 3,41% del valor. Se trata de mercados de alto poder adquisitivo, con consumidores que valoran la calidad y están dispuestos a pagar precios premium —precisamente el diferencial que Chile pierde cuando vende al por mayor en un mercado saturado.
La diversificación de mercados dejó de ser un objetivo estratégico de mediano plazo para convertirse en un imperativo de liquidez inmediata. El marco arancelario del Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP) ofrece ventanas de acceso privilegiado a plazas asiáticas fuera del radar tradicional, pero aprovecharlas requiere inteligencia comercial específica: identificar importadores, auditar volúmenes y mapear la demanda con datos transaccionales reales, no con estimaciones sectoriales.
Logística reefer: el diferencial que define la rentabilidad
En un producto tan sensible como la cereza —con ventanas de vida útil que se cuentan en días y no en semanas—, la logística no es un costo más: es el factor que determina si el negocio es viable o no. Los grandes exportadores que lograron sostener sus márgenes esta temporada lo hicieron, en gran medida, garantizando posiciones en los servicios de transporte directo a puertos asiáticos con tránsitos de 21 días y contenedores de atmósfera controlada.
Garcés Fruit (Soc. San Francisco Lo Garcés Ltda.) lideró el ranking exportador con 375,4 millones de dólares y una participación de mercado del 10,77%, seguida por Copefrut y Dole Chile. El denominador común de estos operadores fue la sincronización milimétrica entre la cosecha en campo, la disponibilidad de equipos reefer y la programación de zarpes. Una falla en cualquiera de esos eslabones se traduce directamente en pérdida de calidad y caída del precio de liquidación.
La subpartida arancelaria 08092919 concentró el 99,81% del volumen exportado, lo que refleja la escasa diversificación varietal del sector. Esa uniformidad, si bien facilita la estandarización de protocolos fitosanitarios —tarea en la que ha trabajado Frutas de Chile—, también amplifica el impacto de cualquier disrupción logística sobre la totalidad de la oferta.
La temporada 2025-2026 no fue un accidente: fue la expresión más clara hasta la fecha de un modelo exportador que creció en volumen sin crecer en resiliencia. El sector cerecero chileno tiene la capacidad productiva para ser un actor global de primer nivel, pero esa capacidad se dilapida cuando se depende de un único mercado, se negocia sin inteligencia de datos y se gestiona la logística de forma reactiva en lugar de anticipatoria.
La pregunta que deben hacerse los gerentes comerciales y directores de logística de cara a la temporada 2026-2027 no es cuánto van a exportar, sino a quién, por qué vía y con qué información.

