Bolivia busca su salida digital al Pacífico a través del cable Humboldt

Un memorándum firmado con Chile abre la etapa de estudios para un corredor de fibra óptica que conectaría al país altiplánico con el primer cable submarino directo entre Sudamérica y Asia-Oceanía.
Bolivia gestiona enlace de fibra óptica para su conectividad internacional
Bolivia gestiona enlace de fibra óptica para su conectividad internacional

Los gobiernos de Bolivia y Chile suscribieron un memorándum de entendimiento para desarrollar el Corredor Bioceánico de Fibra Óptica Chile-Bolivia. La iniciativa apunta a que Bolivia, sin litoral marítimo, obtenga acceso directo a los cables submarinos del Pacífico y, en particular, al sistema Humboldt, impulsado por Google y la estatal chilena Desarrollo País.

El acuerdo fue firmado en el Palacio Quemado por los cancilleres Héctor Huanca y Francisco Pérez Mackenna, en el marco de la visita de Estado del presidente José Antonio Kast a La Paz, la primera de un mandatario chileno a la capital boliviana en 71 años. El documento, rubricado junto al presidente Rodrigo Paz, inicia una fase de estudios técnicos y no compromete por ahora obras, operadores ni financiamiento.

Un cable para unir Sudamérica con Asia y Oceanía

El Humboldt es un proyecto público-privado concebido como el primer enlace de fibra óptica directo entre Sudamérica y la región Asia-Pacífico. Según los datos difundidos por el gobierno chileno al anunciar la alianza en enero de 2024, tendrá una extensión de 14.800 kilómetros, una capacidad de 144 terabits por segundo y una vida útil de 25 años. Unirá la Región de Valparaíso con Sídney, con escala en la Polinesia Francesa.

El Estado chileno comprometió un aporte inicial de 55 millones de dólares. La comercialización de la capacidad mayorista estará a cargo de la sociedad conjunta Humboldt Connect, mientras que Google reservará el resto para sus propias necesidades. La estación de amarre se ubicará en Santo Domingo, en la costa de Valparaíso, cuya instalación fue aprobada por unanimidad en junio por la Comisión Regional de Uso del Borde Costero. Aunque las proyecciones iniciales apuntaban a fines de 2026, estimaciones más recientes ubican su entrada en operación hacia 2028.

Bolivia como puente digital entre océanos

La lógica del acuerdo es geográfica. Al carecer de salida al mar, Bolivia depende de terceros países para su conectividad internacional. El Ministerio de Obras Públicas boliviano señaló que el objetivo es acceder de manera directa a los cables del Pacífico mediante un trazado que llegaría desde Asia a la costa chilena, cruzaría ese país y el territorio boliviano, y continuaría hacia Brasil. Esa ruta permitiría evitar los desvíos actuales y reducir distancias y costos de transmisión de datos.

En la próxima etapa, ambos gobiernos deberán analizar los trazados posibles, los permisos fronterizos y las fuentes de financiamiento multilateral, con una eventual participación de Brasil y Paraguay. La idea de integrar a otros países sudamericanos al Humboldt tiene antecedentes: en 2021, Argentina se sumó al proyecto a través de Arsat, junto con Brasil, y entonces se planteó la posibilidad de incorporar más adelante a Paraguay, Bolivia y Uruguay. Chile formalizó finalmente en 2023 su alianza con Google como socio estratégico.

La competencia con la propuesta china

El Humboldt no es la única iniciativa para conectar a Chile con Asia por el Pacífico. A comienzos de 2026, la estatal China Mobile promovió el Chile-China Express, un cable de unos 20.000 kilómetros entre Valparaíso y Hong Kong con un costo estimado de 500 millones de dólares. El Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones chileno otorgó la autorización inicial el 27 de enero y la revocó dos días después, invocando errores técnicos.

El 20 de febrero, el Departamento de Estado de Estados Unidos revocó las visas diplomáticas de tres funcionarios chilenos, entre ellos el entonces ministro Juan Carlos Muñoz, al considerar que habían comprometido infraestructura crítica de telecomunicaciones. El expresidente Gabriel Boric reconoció luego que ordenó revertir la aprobación tras advertencias de Washington. El antecedente no es aislado: en 2019, Chile ya había descartado un cable hacia Shanghái impulsado por Huawei, también bajo presión estadounidense.

Una agenda bilateral más amplia

El corredor digital integró un paquete de cinco acuerdos. Entre ellos figuran los términos de referencia para modernizar el Acuerdo de Complementación Económica 22 (ACE-22), vigente desde 1993, un convenio de cooperación en exploración minera y geología, y avances hacia una futura interconexión eléctrica. 

En materia energética, se destacó la reversión del oleoducto Sica Sica-Arica, que reforzará la seguridad de abastecimiento de combustibles para Bolivia, y se acordó un mecanismo de coordinación policial y de inteligencia en seguridad y migración. Kast reconoció la existencia de diferencias históricas, pero planteó avanzar en forma gradual hacia el restablecimiento de relaciones al más alto nivel diplomático.

Con este paso, Bolivia se alinea con la ruta que Chile eligió en lugar del Chile-China Express. El gobierno de Kast sostuvo inicialmente que el cable de Google volvía innecesario el proyecto chino, aunque luego indicó que la propuesta de China Mobile seguía en evaluación. El debate continúa abierto: mientras algunos especialistas advierten que el Humboldt mantendría el tráfico de datos sudamericano hacia Asia-Pacífico bajo la órbita de los vínculos de inteligencia entre Estados Unidos y Australia, otros sostienen que disponer de una segunda ruta hacia Asia seguiría siendo estratégico para Chile.

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