Unión Europea y el nuevo mapa del comercio global sin Estados Unidos

Agenda comercial con Mercosur, India y el bloque del Pacífico, mientras busca liderar un orden multilateral que Washington abandonó.
21/03/2026
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Unión Europea y el nuevo mapa del comercio global
Unión Europea y el nuevo mapa del comercio global

Las guerras comerciales de la administración Trump, que persisten a pesar del veto de la Corte Suprema a sus aranceles de emergencia, están empujando a Europa hacia una reconfiguración histórica de sus alianzas económicas. Lo que antes parecía impensable —que la UE liderará un nuevo orden comercial global— hoy luce como una necesidad estratégica.

El acuerdo Turnberry, en la cuerda floja

El acuerdo Turnberry, firmado el verano pasado entre Washington y Bruselas con un arancel uniforme del 15% sobre la mayoría de los productos europeos, enfrenta un futuro incierto. La Corte Suprema rechazó los aranceles de emergencia que lo sustentaban —basados en la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA)— y el Parlamento Europeo optó por posponer su ratificación mientras Trump busca mecanismos alternativos para reimponerlos. El resultado es una parálisis que refuerza la desconfianza transatlántica.

Las amenazas arancelarias sobre Groenlandia y, más recientemente, sobre España en el contexto del conflicto con Irán, convencieron incluso a los atlantistas más fieles de que Europa necesita socios más previsibles.

La apuesta industrial: competir sin proteccionismo

Para ser un polo comercial creíble, la UE sabe que primero debe ser competitiva. La Comisión Europea está ejecutando una agenda de reformas inspirada en los informes de Mario Draghi y Enrico Letta, con simplificación regulatoria como eje. Su nueva Ley de Aceleración Industrial apunta a fortalecer la manufactura europea y acelerar la transición verde, aunque introduce exigencias de huella de carbono y trazabilidad en licitaciones públicas que algunos socios consideran barreras encubiertas.

La propuesta es menos proteccionista que sus versiones filtradas previas: los países con acuerdos de libre comercio vigentes con la UE —y los signatarios del Acuerdo de Contratación Pública de la OMC— podrán participar en licitaciones bajo condiciones de plena reciprocidad. El desafío es que esa reciprocidad, si se aplica de forma rígida, podría complicar las relaciones con países emergentes que aún están abriendo sus economías.

Una ofensiva diplomática sin precedentes

La UE lleva más de 40 acuerdos comerciales vigentes y está cerrando nuevos a un ritmo inédito. En los últimos meses firmó con Indonesia, concluyó una negociación de dos décadas con la India —eliminando o reduciendo aranceles superiores al 90% sobre exportaciones europeas— y activó el acuerdo con Mercosur para entrada en vigor provisional el 1° de mayo, pese a la oposición de Francia y a un cuestionamiento judicial en curso en el Parlamento Europeo.

En paralelo, avanza hacia acuerdos con Australia, Tailandia, Malasia y Filipinas; actualiza su tratado con México con ceremonia de firma prevista para fin de mayo; y acaba de cerrar un acuerdo con Suiza para facilitar el comercio bilateral. 

La gran alianza: UE + CPTPP

El movimiento más ambicioso es el acercamiento a los doce países del Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP), el bloque del Pacífico.

En diciembre pasado, el comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, se reunió con los doce países del CPTPP para lanzar un diálogo comercial conjunto y comprometerse con la reforma de la OMC. La agenda incluye facilitación del comercio digital, resiliencia de cadenas de suministro y armonización de reglas de origen. Mark Carney, primer ministro de Canadá y miembro del CPTPP, está buscando un rol protagónico en esta articulación.

Si la UE y el CPTPP alinean sus reglas —especialmente en bienes y servicios climáticos, precios al carbono y subsidios industriales—, podrían constituir el núcleo de un nuevo multilateralismo. Los países de Mercosur y Corea del Sur también podrían sumarse, según el esquema que Carney llama una «coalición de los dispuestos».

La condición: Europa no puede cerrarse

El liderazgo comercial europeo tiene un talón de Aquiles: la tentación proteccionista. La Ley de Aceleración Industrial, con sus exigencias de reciprocidad y sus complejos criterios de trazabilidad, puede alejar a los socios que Europa necesita atraer. Si las reglas se vuelven demasiado complicadas o discriminatorias, el proyecto de una nueva alianza global perderá credibilidad antes de consolidarse.

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