Mientras el comercio global redefine sus rutas y las empresas buscan alternativas al modelo tradicional de manufactura asiática, Puerto Rico emerge con fuerza renovada como el hub logístico estratégico del Caribe. Con 1,4 millones de contenedores TEU moviéndose anualmente a través de sus puertos y más de 525 millones de libras de carga aérea procesadas, la isla demuestra que su privilegiada ubicación geográfica es solo una parte de la ecuación del éxito.
El Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín ostenta el título del aeropuerto de carga más activo del Caribe, una distinción que cobra mayor relevancia cuando se analiza la composición de esa carga: el 85% del valor corresponde a productos farmacéuticos y biotecnológicos. No es casualidad. Puerto Rico manufactura ocho de los diez medicamentos más vendidos en Estados Unidos, con más de 50 plantas farmacéuticas que requieren una logística ultra-especializada con cadena de frío impecable y cumplimiento estricto de normativas FDA.
Los puertos de San Juan, Ponce y Mayagüez conectan directamente con más de 20 rutas marítimas internacionales, posicionando a Puerto Rico como el tercer puerto más activo del Caribe. Esta infraestructura portuaria no solo sirve a la isla, que depende en un 85% de alimentos importados, sino que se ha convertido en punto estratégico de redistribución para toda la región caribeña y centroamericana.
La ventaja competitiva de Puerto Rico trasciende la geografía. Su estatus como territorio estadounidense ofrece a los inversionistas un marco legal y regulatorio familiar, sin las complejidades aduaneras que implica operar en jurisdicciones extranjeras. Las Foreign-Trade Zones de la isla constituyen uno de los sistemas de zonas francas más grandes de Estados Unidos, permitiendo diferimiento o eliminación total de aranceles para operaciones de manufactura, almacenamiento y distribución.
El marco de incentivos fiscales bajo la Ley 60 representa otro diferenciador clave. Las empresas que establecen operaciones logísticas, de manufactura o servicios pueden acceder a tasas preferenciales y exenciones en distribuciones de dividendos, creando un ecosistema altamente favorable para la inversión de largo plazo.
El fenómeno del nearshoring está potenciando exponencialmente estas ventajas. Empresas que durante décadas operaron desde Asia están relocalizando operaciones hacia ubicaciones más cercanas al mercado estadounidense, y Puerto Rico ofrece la combinación perfecta: proximidad geográfica, infraestructura desarrollada, fuerza laboral calificada y certidumbre jurídica.
Las oportunidades de inversión en 2025 son particularmente atractivas en cinco áreas. Primero, la infraestructura logística moderna, especialmente almacenes especializados con certificación FDA para productos farmacéuticos y de alta tecnología. Segundo, servicios de distribución regional que capitalicen la posición de Puerto Rico como puente entre mercados. Tercero, logística de cadena de frío, crítica tanto para el sector farmacéutico como para el alimentario en expansión. Cuarto, tecnología y digitalización, con sistemas de gestión de almacenes, rastreo satelital y automatización. Quinto, servicios de fulfillment para el creciente comercio electrónico regional.
La manufactura avanzada en dispositivos médicos, equipos electrónicos y productos de alta tecnología complementa el ecosistema logístico, generando demanda constante de servicios especializados y creando sinergias que fortalecen la propuesta de valor de la isla.
Las proyecciones para los próximos años son optimistas. La inversión continua en infraestructura portuaria y aeroportuaria, sumada al crecimiento del comercio electrónico y la consolidación de Puerto Rico como centro de redistribución caribeño, señalan una trayectoria de expansión sostenida para el sector.
Puerto Rico no compite solo con una ubicación privilegiada o incentivos fiscales aislados. Su propuesta es integral: combina jurisdicción estadounidense, infraestructura de primer nivel, conectividad marítima y aérea excepcional, marco regulatorio favorable y capacidad comprobada en sectores de alta complejidad. En un mundo donde las cadenas de suministro buscan resiliencia, proximidad y eficiencia, la isla caribeña ofrece las tres en un solo destino estratégico.