América Latina no solo es cara para volar: es la región con mayor carga fiscal aeronáutica del mundo. Así lo confirman datos de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), que sitúan el promedio de impuestos y tasas al pasajero equivalente al 29% del valor promedio del boleto. Le sigue Europa con el 25%, Asia Pacífico y África con el 17%, y Norteamérica con el 15%.
La cifra no es un dato aislado. Es el reflejo de una tendencia que se agrava año tras año y que, según la IATA, está frenando el desarrollo de la conectividad en toda la región.
Durante el evento Wings of Change Americas, Peter Cerdá, vicepresidente regional de la IATA, advirtió que solo en 2025 se registraron 159 proyectos de ley en las Américas con efecto directo sobre la industria aérea. De ese total, 113 fueron calificados como perjudiciales para el sector.
Uno de los casos más ilustrativos es el del aeropuerto Jorge Chávez de Lima, donde este año entró en vigor la Tarifa Única de Uso Aeroportuario (TUUA) para pasajeros en tránsito internacional, fijada en 11,86 dólares. Desde su implementación, ocho rutas internacionales fueron canceladas y trasladadas a otros puntos de la región. Además, Lima registró una pérdida de 1,8 millones de asientos en vuelos domésticos e internacionales, lo que se tradujo en una caída de 85 millones de dólares en gasto turístico. Desde la administración del aeropuerto, sin embargo, se ha argumentado que la tarifa no es el único factor que determina la apertura o continuidad de rutas, y que varias aerolíneas globales han incrementado frecuencias en los últimos meses.
Brasil es otro escenario preocupante. La reforma tributaria en curso podría golpear la demanda aérea hasta en un 30%, según proyecciones de la IATA. El costo promedio de un vuelo doméstico pasaría de 130 a 160 dólares, mientras que los vuelos internacionales escalarían de 740 a 935 dólares. Los efectos se harían sentir a lo largo de 2026.
El fenómeno no se detiene en Lima o Brasilia. En Panamá, una iniciativa legislativa busca imponer una tasa de 10 dólares a los pasajeros en conexión. En Guatemala, hay una propuesta para gravar los boletos aéreos con un dólar destinado a subsidiar la industria cinematográfica. Cerdá fue directo al respecto: la aviación no puede convertirse en un fondo de financiamiento para necesidades ajenas al sector. «Hay necesidades de Estado, hay necesidades en los municipios, pero nosotros no podemos ser el subsidio de otras necesidades», señaló.
Frente a este panorama, Fabio Rabbani, director regional de la Oficina Sudamericana de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), llamó a establecer mesas de diálogo que involucren a la industria, gobiernos y poderes legislativos, con el objetivo de revisar los marcos regulatorios y simplificar los procesos que hoy encarecen y complican la operación aérea en la región. Su mensaje fue claro: las medidas son útiles solo cuando se toman a tiempo, y ese momento es ahora.

