México en la OMC: reglas de origen, tequila y la doble apuesta comercial de Sheinbaum

Mientras aguarda la revisión del TMEC, México desplegó en Camerún una agenda bilateral para diversificar socios, atraer inversiones y posicionarse como árbitro del cumplimiento comercial global.
03/04/2026
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México en la OMC: reglas de origen
México en la OMC: reglas de origen

La conferencia ministerial de la Organización Mundial del Comercio no suele ser el escenario más cómodo para México. El país sabe que más del 80% de sus exportaciones dependen del TMEC, y que cualquier distracción multilateral puede parecer un lujo. Pero en Yaundé, durante cuatro días de reuniones, el Gobierno de Claudia Sheinbaum eligió estar presente y activo.

El subsecretario de Comercio Exterior, Luis Rosendo Gutiérrez, fue la cara visible de esa presencia. En su reunión bilateral con la directora general de la OMC, Ngozi Okonjo-Iweala, propuso que México presida un nuevo comité de cumplimiento de reglas de origen, un mecanismo pensado para reducir las prácticas comerciales desleales que distorsionan los mercados. La iniciativa no es casual: las reglas de origen son también el corazón del debate que México deberá librar en julio, cuando se siente con Estados Unidos y Canadá para la revisión más profunda del tratado norteamericano desde su entrada en vigor.

La conferencia cerró con un resultado agridulce. Los 166 países reunidos en Camerún no lograron extender la moratoria de aranceles al comercio electrónico, un mecanismo que afecta a bienes y servicios producidos, distribuidos o comercializados por medios digitales. Estados Unidos buscaba una prórroga permanente; Brasil y Turquía se opusieron. México respaldó a Washington, junto a Paraguay y la Unión Europea, argumentando que la previsibilidad regulatoria es condición necesaria para atraer inversión. La misma lógica que aplicará en la negociación del TMEC.

Más allá de las plenarias, la delegación mexicana mantuvo más de 15 reuniones bilaterales con India, Japón, Reino Unido, Suiza, Corea, Francia y Alemania, entre otros. En cada una, el mensaje fue doble: México quiere exportar más, pero también quiere que sus socios produzcan en su territorio. Farmacéutica, semiconductores y manufacturas avanzadas encabezan la lista de sectores prioritarios, en línea con la estrategia del Plan México para atraer inversión extranjera de alto valor agregado.

Uno de los pedidos más concretos de la ronda fue la eliminación del arancel del 150% que India aplica a las exportaciones mexicanas de tequila, una barrera que ilustra tanto las oportunidades como los obstáculos que enfrenta la diversificación comercial del país. También se abordó la modernización de acuerdos con la Unión Europea, Suiza, Islandia, Japón y Corea.

La estrategia exterior del Gobierno de Sheinbaum corre, entonces, en dos carriles simultáneos. En el primero, la prioridad absoluta: llegar a julio con una posición sólida para renegociar el acuerdo que sostiene la economía exportadora del país. En el segundo, un trabajo de hormiga —bilateral, sectorial, paciente— para que cuando el TMEC esté renovado, México ya tenga avanzada la siguiente jugada.

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