El grupo danés Maersk introdujo una serie de ajustes en su red de servicios para América Latina y, en paralelo, trazó un diagnóstico de la situación operativa en los principales puertos y corredores terrestres de la región. El movimiento más relevante del paquete se concentra en el eje Intra-Américas: la incorporación de Freeport, en Texas, como nueva escala del servicio Gulf Ocean Express (GOEX), que amplía la oferta de la compañía entre la costa del Golfo de Estados Unidos y el istmo centroamericano.
El balance general que presenta la naviera es de estabilidad. Las conexiones con Asia, Europa y Norteamérica se mantienen sin alteraciones de fondo y la mayoría de las terminales opera con normalidad, aunque el informe identifica focos puntuales de tensión vinculados con las condiciones meteorológicas, la congestión de sitios de atraque y las limitaciones de profundidad en algunos accesos fluviales.
Freeport, nueva puerta del Golfo hacia Centroamérica
A partir del 21 de octubre, el GOEX pasará a enlazar semanalmente Houston, Nueva Orleans y Freeport con Puerto Barrios, en Guatemala; Puerto Cortés, en Honduras, y Manzanillo, en Panamá, con recaladas en ambos sentidos. La suma de Freeport le da a la línea una tercera alternativa de carga en Texas y Luisiana, en un corredor donde el comercio de bienes de consumo, insumos industriales y productos perecederos con Centroamérica gana peso en el marco de las estrategias de relocalización productiva.
La propuesta marítima se completa con transporte terrestre hacia y desde países sin escala directa en el servicio, como El Salvador y Nicaragua. De este modo, Maersk busca ofrecer una solución puerta a puerta para toda la subregión, apoyada en los puertos del Atlántico guatemalteco y hondureño como plataformas de distribución.
Asia y Europa: continuidad en las rutas troncales
En el tráfico entre Asia y la costa oeste de Sudamérica (WCSA), la compañía sostiene el esquema semanal puesto en marcha en agosto, que une Shanghái y Yokohama con Lázaro Cárdenas (México), Buenaventura (Colombia) y Balboa (Panamá). La configuración preserva la conexión directa entre el Lejano Oriente y tres nodos clave del Pacífico latinoamericano.
Hacia el Atlántico, la ruta entre el norte de Europa y la costa este de Sudamérica (ECSA) mantiene escalas directas en Itapoá y el acceso a Rio Grande mediante transbordo. En el tramo de regreso, el servicio vincula Santos, Paranaguá, Buenos Aires, Montevideo e Itapoá con los puertos del norte europeo, mientras que el servicio por el Mediterráneo conserva recaladas directas en Itajaí y amplía la cobertura sobre el sur de Brasil.
Para el corredor brasileño, la naviera puso el foco en la temporada de exportación de frutas del noreste, que sigue en ascenso, y recomendó a los cargadores anticipar sus reservas durante octubre para asegurar espacio. En el mismo período, el ECSA Shuttle operará con tres buques —Maersk Jaipur, Cape Sorel y Okee Mimi— y realizará tres escalas en Paranaguá y Santos. Los servicios UCLA y CONOSUR, por su parte, mantienen sin cambios sus enlaces con el Caribe, el Golfo de Estados Unidos y la WCSA.
Puertos: estabilidad general, con clima y calado como riesgos
En Centroamérica y el Caribe, el reporte describe una actividad estable y un rendimiento regular de las terminales. Puerto Barrios y Santo Tomás de Castilla, en Guatemala; Puerto Cortés, en Honduras, y Acajutla, en El Salvador, avanzan con mejoras de infraestructura y con una gestión más ordenada de las ventanas de atraque, apoyadas en trabajos de dragado y en ajustes en la navegación de acceso.
En la costa este sudamericana, la mayoría de los buques que llegaron dentro de su ventana programada esperó entre cero y seis horas para atracar. Santos e Itapoá fueron la excepción, con presiones transitorias por congestión de muelles, alta ocupación de patios y restricciones operativas. La compañía señaló al clima como el principal factor de riesgo regional, con episodios de niebla, vientos intensos y oleaje que complican las maniobras y alteran la programación de recaladas.
A ese cuadro se suman dos puntos bajo seguimiento: la bajante del río en Manaos, que endurece las restricciones de calado en el acceso amazónico, y Montevideo, donde las negociaciones laborales en curso mantienen en alerta a los operadores.
En la costa oeste, Guayaquil, Callao, Paita, Arica, Iquique, Valparaíso y San Antonio operan con normalidad, con atención puesta en la planificación, la administración de patios y la coordinación entre terminales.


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