La escalada de tensiones que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán sigue generando incertidumbre en el mercado de contenedores. Los mayores riesgos de seguridad en el estrecho de Ormuz llevaron a algunas líneas navieras a suspender reservas relacionadas con el Golfo y a desviar buques hacia rutas alternativas.
A esto se suma que los planes para retomar los itinerarios por el Mar Rojo y el Canal de Suez continúan postergándose, lo que mantiene numerosos servicios navegando por la ruta más larga del Cabo de Buena Esperanza.
En este contexto, la consultora Drewry señala que para el período comprendido entre las semanas 11 y 15 —del 9 de marzo al 12 de abril— se han anunciado 55 cancelaciones de itinerarios (blank sailings) sobre un total aproximado de 705 zarpes programados, lo que equivale a una tasa de cancelación del 8%.
Sin embargo, el impacto operativo sigue siendo acotado: el 92% de los itinerarios previstos se espera que se realicen según lo programado.
Las cancelaciones se concentran principalmente en la ruta Transpacífico en sentido este, que representa el 53% de los blank sailings anunciados. Le sigue el Transatlántico en sentido oeste con el 27%, y los servicios entre Asia y Europa/Mediterráneo con el 20% restante.
En cuanto al desempeño por alianza operativa, Drewry destaca a Gemini Cooperation, que registra una tasa global de cancelación de apenas 3% y no presenta cancelaciones en las principales rutas este-oeste.
En el frente de tarifas, el índice World Container Index (WCI) de Drewry registró un aumento semanal del 3%, alcanzando los 1.958 dólares por FEU. Las tarifas en el Transpacífico subieron un 8%, mientras que en el Transatlántico cayeron un 2% y en las rutas Asia-Europa/Mediterráneo se mantuvieron relativamente estables.
Según la consultora, aunque las tarifas se mantienen por ahora en niveles moderados, factores como la congestión portuaria, los desvíos de rutas y los ajustes operativos podrían reducir gradualmente la capacidad efectiva disponible si los buques y los contenedores vacíos continúan ocupados en itinerarios más largos.
Para los propietarios de carga, el impacto inmediato podría ser limitado. No obstante, si las disrupciones se prolongan, el escenario podría traducirse en mayores tiempos de tránsito, capacidad más ajustada y una mayor volatilidad en las tarifas de flete en las principales rutas marítimas este-oeste.

