El mercado global de gas natural licuado (GNL) está en el umbral de su mayor expansión en una década. Según proyecciones de la Agencia Internacional de Energía (IEA), entre 2025 y 2030 la capacidad mundial de exportación crecerá aproximadamente 300 bcm, lo que representa un incremento del 50% respecto al suministro actual. Esta oleada de inversiones, liderada por Estados Unidos y Catar —que concentran tres cuartas partes de los proyectos en construcción— marcará el fin de un período de crecimiento moderado y abrirá un ciclo caracterizado por la volatilidad, la competencia regional intensificada y ajustes estructurales en toda la cadena de valor.
Lo que distingue a esta nueva fase es su flexibilidad comercial. A diferencia de expansiones anteriores basadas en contratos de largo plazo con destinos fijos, el 75% de la nueva capacidad podrá comercializarse en mercados spot o mediante acuerdos con cláusulas de destino ampliadas. Este cambio fundamental alterará los mecanismos de formación de precios y obligará a compradores y vendedores a replantear sus estrategias. La IEA plantea la pregunta central: ¿en qué mercados, a qué precio y bajo qué condiciones se absorberá este creciente suministro?
Tres escenarios, tres futuros divergentes
El organismo internacional diseñó tres escenarios prospectivos hasta 2035, cada uno con implicaciones radicalmente diferentes para exportadores, importadores e infraestructura.
En el Escenario de Políticas Actuales (CPS), la demanda global aumenta 260 bcm entre 2024 y 2030, suficiente para equilibrar la oferta entrante. China, Europa y Japón absorben la mitad de este crecimiento, mientras que economías emergentes asiáticas enfrentan restricciones debido a precios elevados. Los valores se mantienen cerca de los costos marginales de largo plazo, incluyendo licuefacción, transporte y regasificación, lo que garantiza rentabilidad moderada pero estable para los proyectos en desarrollo.
El Escenario de Políticas Establecidas (STEPS) presenta un panorama más desafiante. La demanda crece apenas 200 bcm hacia 2030, inferior a la expansión de la oferta, generando un excedente cercano a 65 bcm ese año. La penetración acelerada de energías renovables, la electrificación industrial y ganancias en eficiencia energética desplazan consumo de GNL en mercados maduros, especialmente Europa y China. Este desbalance presionaría los precios a la baja y obligaría a productores menos competitivos a reducir operaciones. El excedente se absorbe gradualmente hacia 2035, pero no sin tensiones de mercado.
El Escenario de Cero Emisiones Netas (NZE) dibuja una ruptura completa. El colapso del consumo global de gas reduce drásticamente la necesidad de nueva capacidad. Si los proyectos actuales se completan, las tasas de utilización caerían al 75% en 2030 y al 50% en 2035, forzando cierres de plantas o su reconversión para procesar combustibles alternativos como amoníaco verde o metanol.
Europa: menos consumo, más dependencia del GNL
La paradoja europea es notable. Aunque el consumo total de gas disminuirá en las próximas décadas, la dependencia del GNL aumentará significativamente. El declive de la producción interna y la reducción sostenida de importaciones por gasoducto desde Rusia crean un vacío que solo el GNL puede llenar. En el CPS, el consumo europeo cae 35 bcm hacia 2035, pero las importaciones de GNL aumentan 80 bcm. En el STEPS, el descenso es más pronunciado (75 bcm de consumo), con un incremento menor de importaciones (35 bcm).
La IEA subraya que el GNL se consolida como pilar de seguridad energética europea, especialmente para almacenamiento estacional y respaldo del sistema eléctrico en períodos de baja generación renovable. Esta dinámica convierte a Europa en un mercado premium, dispuesto a pagar precios más altos en momentos críticos, lo que afectará patrones de flujo globales.
Asia: diferentes velocidades, misma tendencia
En Japón y Corea del Sur, la dependencia del GNL permanece elevada, aunque con matices. Japón enfrenta una encrucijada nuclear: cada gigavatio de capacidad atómica reactivada reduce la demanda de GNL entre 1 y 1,5 bcm anuales. Las proyecciones ubican sus importaciones en torno a 100 bcm hacia 2035 en el CPS, con una ligera disminución en el STEPS. Corea del Sur mantiene volúmenes estables en el CPS, con reducciones marginales en el STEPS impulsadas por el avance de renovables.
China, por su parte, se consolida como el gran motor de crecimiento. Su demanda aumentará significativamente en ambos escenarios principales, aunque con limitaciones en el STEPS debido a políticas de eficiencia energética y transición acelerada hacia electricidad limpia.
El sector marítimo y las terminales portuarias enfrentarán transformaciones sustanciales. El aumento de volúmenes, la flexibilidad contractual y el cambio constante en patrones de flujo exigirán:
- Reconfiguración de rutas: Los flujos dejarán de ser predecibles y lineales, moviéndose dinámicamente según oportunidades de arbitraje entre regiones.
- Inversión en infraestructura flexible: Las terminales deberán adaptarse para recibir diferentes tipos de buques y volúmenes variables, con capacidad de almacenamiento ampliada.
- Servicios logísticos más sofisticados: La gestión de cargas spot y contratos de corto plazo requerirá sistemas de información avanzados y mayor agilidad operativa.
- Preparación para combustibles alternativos: Terminales con visión de largo plazo comenzarán a adaptar sus instalaciones para eventual procesamiento de amoníaco o hidrógeno líquido.
La próxima década del GNL no será de simple crecimiento lineal, sino de redefinición estructural.