Este mes la Amazonía dejó de ser solo un ecosistema para convertirse en un corredor estratégico. El primer piloto del Corredor Multimodal Amazónico permitió trasladar soja desde Brasil hasta el Perú, pasando por Iquitos y Yurimaguas, con destino final en Tarapoto. La operación, impulsada junto al Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (MINCETUR) y COPAM, culminó con la llegada de 28 toneladas de torta de soya al Terminal Portuario de Yurimaguas–Nueva Reforma.
Más allá del volumen transportado, lo que este embarque representa es la prueba en condiciones reales de un modelo logístico que muchos consideraban solo viable sobre el papel. El movimiento de esta carga valida en campo la viabilidad de un corredor logístico alternativo que integra rutas terrestres y fluviales entre ambos países, abriendo nuevas opciones para el intercambio comercial regional y la optimización de costos de transporte.
Una ruta pensada para los que quedaron fuera del mapa logístico
El estado brasileño de Roraima es un caso emblemático de las asimetrías logísticas que persisten en América del Sur. Alejado de los grandes puertos atlánticos, su producción agrícola debía recorrer distancias enormes por carretera antes de poder llegar a los mercados internacionales. Este corredor cambia esa ecuación. Brasil es uno de los principales exportadores mundiales de soya, sustentado en altos niveles de productividad, economías de escala y menores costos unitarios. En el norte brasileño —incluido Roraima— se registran precios cercanos a US$ 0,40 por kilogramo, lo que refuerza la competitividad del producto y el potencial de rutas logísticas amazónicas para canalizar flujos de carga.
La operación demostró que la combinación de transporte terrestre desde Brasil con navegación fluvial a través de la cuenca amazónica peruana no solo es posible, sino eficiente. El piloto permitió evaluar en condiciones reales los procesos fluviales, portuarios y logísticos, así como la coordinación entre las instituciones y empresas involucradas.
Infraestructura que acompaña la ambición
El éxito operativo del primer embarque no ocurrió en el vacío. Forma parte de una agenda de inversión más amplia que busca sostener y escalar el corredor. Entre las principales iniciativas destacan los nuevos terminales portuarios de Saramiriza y Sinchicuy, en Iquitos, con una inversión estimada de US$ 205 millones, así como la Hidrovía Amazónica 2.0, actualmente en preparación bajo la modalidad de Asociación Público–Privada (APP), orientada a asegurar la navegabilidad de la carga durante todo el año.
La constancia en las rutas fluviales es un factor crítico: las condiciones estacionales del río pueden alterar significativamente la planificación de la cadena de suministro, por lo que garantizar la navegabilidad permanente es una condición indispensable para que el corredor sea competitivo.
Como siguiente etapa, la consolidación del corredor requiere avanzar hacia un entorno digital integrado. En esa línea, MINCETUR ha encargado a PROINVERSIÓN liderar la implementación del Port Community System (PCS), herramienta clave para la interoperabilidad logística, la optimización de procesos y el fortalecimiento de la competitividad de la cadena logística nacional. Este componente tecnológico, frecuentemente ignorado en los análisis de infraestructura, puede ser decisivo para reducir tiempos de despacho y mejorar la trazabilidad de la carga.
El Pacífico como destino, Asia como mercado
Uno de los elementos que diferencia a este corredor de otras iniciativas regionales es su conexión con el océano Pacífico. El Eje Amazónico Norte se articula con la IIRSA Norte y el Terminal Portuario de Paita, generando una salida efectiva al océano Pacífico y ampliando las alternativas logísticas para la carga regional con destino a mercados internacionales.
implica que la soya brasileña, en lugar de recorrer miles de kilómetros hacia puertos atlánticos del sur para luego bordear el continente, puede ahora salir directamente al Pacífico y acceder con mayor competitividad a mercados asiáticos, especialmente China, que es el principal comprador mundial de soya.
Un cambio de percepción con consecuencias reales
Lo que está en juego no es solo una ruta más eficiente. La concreción de este primer transporte multimodal en la Amazonía binacional se interpreta como un paso clave para reducir los costos logísticos, fortalecer los mercados regionales y mejorar el acceso a bienes estratégicos para actividades productivas y comunidades amazónicas. La operación también resalta el papel de la integración logística en zonas de interior, que tradicionalmente dependían de rutas más largas y costosas para llegar al comercio exterior.
La Amazonía, durante décadas percibida como un obstáculo geográfico para el comercio, comienza a mostrarse como lo que siempre fue en potencia: una cuenca de conectividad sin paralelo en el continente. El primer cargamento de soya que cruzó sus ríos entre Brasil y Perú no fue solo un embarque de 28 toneladas. Fue la señal de que una nueva lógica logística para Sudamérica ya está en marcha.