Guerra en Irán profundiza crisis en el transporte marítimo de contenedores

La escalada del conflicto consolida desvíos por el Cabo de Buena Esperanza y dispara primas de seguros
03/03/2026
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Guerra en Irán profundiza crisis en el mercado naviero
Guerra en Irán profundiza crisis en el mercado naviero

La intensificación de la guerra en Irán ha disparado los riesgos para el transporte marítimo en el Golfo Pérsico, el Estrecho de Ormuz y el Mar Rojo. Las grandes navieras respondieron con celeridad: Hapag-Lloyd priorizó la seguridad de tripulaciones y cargas, alertando sobre posibles retrasos o desvíos en rutas del Golfo Arábigo. CMA CGM ordenó refugio inmediato para sus buques en la zona, suspendió el paso por Suez y redirigió todo por el Cabo de Buena Esperanza. MSC paralizó reservas globales hacia Oriente Medio, mientras Maersk ajustó servicios como MECL y ME11 para evitar Suez tras un breve retorno.

El analista Lars Jensen califica esto como el arranque de «grandes operaciones de combate en Medio Oriente», pronosticando que la crisis del Mar Rojo —ya en su día 834— podría superar los 1.000 días sin resolución rápida. Aunque no hay ataques confirmados a buques comerciales, fuentes hutíes citadas por The Times of Israel insinúan una reanudación inminente.

Ruta del Cabo se impone como norma

La Marina de EE.UU. demarcó zonas de alto riesgo en Golfo Pérsico, Golfo de Omán, norte del Mar Arábigo y Ormuz, advirtiendo que no puede asegurar la navegación mercante. Jakob Larsen, de BIMCO, advierte que el conflicto multiplica riesgos en el Golfo Pérsico: primas de seguros se dispararán «varias veces», y buques ligados a EE.UU. o Israel enfrentarán exclusión de coberturas. Irán, añade, podría coaccionar el tránsito en Ormuz a corto plazo.

Xeneta prevé una «militarización creciente» que frena cualquier retorno masivo al Mar Rojo en 2026. Su analista Peter Sand indica que ataques hutíes —ahora probables— forzarán desvíos permanentes por el Cabo, absorbiendo 2,5 millones de TEU de capacidad global. Esto evita una caída abrupta de fletes, que se suavizarán pero mantendrán niveles elevados.

En el Golfo Pérsico, puertos como Jebel Ali carecen de alternativas viables si Ormuz se cierra. Las navieras omitirán escalas, optando por descargas en puertos vecinos y traslados terrestres, lo que generará disrupciones y congestión regional sin colapsar el sistema global como en el Mar Rojo.

Las navieras calibran riesgos por intención enemiga, capacidad de ataque, vulnerabilidad de buques y tolerancia corporativa. La respuesta inicial es preventiva: refugios, desvíos y suspensiones. Si las hostilidades persisten o los hutíes atacan, se prolongará la crisis logística desde 2023, con rutas extendidas, costos aseguradores altos e inestabilidad en tarifas.

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