La Federación Americana de Oficinas Agrícolas (Farm Bureau) instó al presidente Donald Trump a suspender los derechos compensatorios aplicados a fertilizantes importados y a adoptar otras medidas urgentes para contener el alza de precios y proteger las cadenas de suministro, en el contexto de las interrupciones energéticas y el cierre efectivo del Estrecho de Ormuz.
En una carta dirigida al mandatario, el presidente de la organización, Zippy Duvall, advirtió que los precios de insumos clave —entre ellos fertilizantes y combustibles— han escalado de manera acelerada desde que el cierre del Estrecho de Ormuz se volvió operativo tras las acciones militares conjuntas de Estados Unidos e Israel en la región. Esta vía marítima es decisiva para el comercio global de energía y materias primas, y su obstrucción repercute directamente sobre los costos agrícolas.
Impacto sobre el sector agropecuario
Los productores agrícolas estadounidenses dependen en gran medida de fertilizantes nitrogenados cuya manufactura requiere gas natural, un recurso cuyo precio se ha disparado a raíz de las tensiones en el Golfo Pérsico. La combinación de aranceles preexistentes y la escasez derivada de la crisis en Ormuz genera una presión doble sobre los márgenes operativos de los agricultores, en un momento en que deben tomar decisiones críticas sobre la siembra de primavera.
Duvall solicitó específicamente que la administración suspenda los derechos compensatorios sobre importaciones de urea, fosfatos y potasio provenientes de países afectados por las restricciones, y que el Departamento de Comercio expida exenciones de emergencia para facilitar el abastecimiento alternativo. Asimismo, pidió coordinar con aliados estratégicos para diversificar las fuentes de aprovisionamiento y reducir la dependencia de rutas comprometidas por el conflicto.
El rol estratégico del Estrecho de Ormuz
El Estrecho de Ormuz constituye uno de los puntos de paso marítimo más importantes del planeta: por él transita cerca del 20% del comercio global de petróleo y una proporción significativa del gas natural licuado (GNL). Su interrupción, aunque parcial, tiene efectos en cascada sobre los mercados de energía, los precios de los productos petroquímicos —incluidos los insumos para fabricar fertilizantes— y los fletes internacionales.
Analistas del sector advierten que, si las disrupciones persisten durante la temporada de siembra, los agricultores de la región del Midwest podrían enfrentar aumentos de costos de entre un 15% y un 30% respecto al ciclo anterior, lo que afectaría la rentabilidad de cultivos como el maíz y la soja, pilares de la balanza comercial agrícola de Estados Unidos.
Precedentes y respuestas posibles
No es la primera vez que el sector agrícola solicita suspensiones arancelarias en situaciones de emergencia. Durante la pandemia de COVID-19, la administración Trump concedió exenciones temporales a determinadas importaciones industriales con el fin de aliviar las cadenas de suministro. En esa línea, la Farm Bureau sugiere que una acción ejecutiva análoga podría instrumentarse con relativa rapidez mediante una orden presidencial o una directiva al Representante Comercial de Estados Unidos (USTR).
Desde la Casa Blanca no se han emitido comentarios oficiales en respuesta a la carta, aunque fuentes del sector señalan que la administración está evaluando un paquete más amplio de medidas de estabilización de precios que podría incluir la liberación de reservas estratégicas de combustible y la revisión de algunos aranceles sobre insumos agrícolas. La presión del sector rural —un bloque políticamente sensible para el Partido Republicano— puede acelerar los tiempos de respuesta.
La situación se mantiene en evolución. Se espera que el Congreso convoque audiencias de emergencia con representantes del sector agrícola y funcionarios del Departamento de Agricultura en las próximas semanas.

