Estados Unidos y Guatemala sellaron un acuerdo comercial que elimina completamente los aranceles estadounidenses sobre cientos de productos guatemaltecos y establece un tope del 10% para el resto de las importaciones desde el país centroamericano. Se trata del segundo pacto que la administración Trump firma con un país del hemisferio occidental en apenas dos días, consolidando una estrategia de acuerdos bilaterales basados en reciprocidad arancelaria.
El Representante de Comercio de Estados Unidos, Jamieson Greer, y la ministra de Economía de Guatemala, Adriana Gabriela García, formalizaron el acuerdo que había sido anunciado preliminarmente en noviembre de 2025. En aquella ocasión, la Casa Blanca reveló marcos de negociación similares con Guatemala, Argentina, Ecuador y El Salvador. Estados Unidos también finalizó esta semana el acuerdo con El Salvador, convirtiendo a Guatemala en el segundo país en concretar formalmente este tipo de pacto.
Eliminación de aranceles para productos clave
El acuerdo establece la eliminación total del arancel recíproco del 10% que afectaba a las exportaciones guatemaltecas que no pueden ser producidas suficientemente en Estados Unidos. Esta categoría incluye productos textiles y de confección que cumplan con las reglas de origen estipuladas en el Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos (DR-CAFTA).
La medida representa un alivio significativo para el sector exportador guatemalteco, que en 2024 envió mercancías por valor de aproximadamente 4.600 millones de dólares al mercado estadounidense. Estados Unidos constituye el principal socio comercial de Guatemala, absorbiendo cerca del 35% de sus exportaciones totales.
Impulso al sector textil regional
El Consejo Nacional de Organizaciones Textiles (NCTO) de Estados Unidos, que representa toda la cadena de suministro textil estadounidense desde fibras hasta productos terminados, celebró el anuncio como un paso importante para fortalecer la industria textil hemisférica.
«El acuerdo comercial recíproco con Guatemala marca un avance importante hacia el fortalecimiento de la cadena de suministro textil estadounidense», declaró Kim Glas, presidenta del NCTO. La organización destacó especialmente la eliminación de aranceles recíprocos y el trato preferencial para productos textiles y de confección que califiquen bajo el DR-CAFTA.
Este componente textil es estratégicamente relevante, ya que casi todos los productos textiles y de confección que cumplen con las reglas de origen del acuerdo ya se comercializaban libres de aranceles y cuotas, promoviendo oportunidades para la manufactura regional de fibras, hilos, telas y prendas de vestir.
Compromisos agrícolas y regulatorios
En materia agrícola, Guatemala se comprometió a prevenir barreras comerciales para los productos estadounidenses en su mercado y a mantener marcos regulatorios basados en ciencia y evaluación de riesgos. El país centroamericano también acordó no restringir el acceso al mercado debido al uso de ciertos términos en productos lácteos y cárnicos.
Estos compromisos resultan especialmente relevantes considerando que, bajo el DR-CAFTA, cerca de 5.263 de un total de 6.307 códigos arancelarios para productos industriales y de consumo estadounidenses ya ingresaban a Guatemala libres de aranceles antes de este nuevo acuerdo. Los 1.044 aranceles restantes estaban programados para eliminarse gradualmente durante 2026.
Estrategia hemisférica de reciprocidad
El acuerdo con Guatemala se inscribe en una estrategia más amplia de la administración Trump de asegurar acuerdos comerciales «recíprocos» con socios clave del hemisferio occidental. Estos pactos buscan fortalecer las cadenas de suministro regionales y reducir dependencias comerciales con otras regiones, particularmente con China.
La Casa Blanca indicó que planea finalizar en las próximas semanas los acuerdos marco alcanzados en noviembre con Argentina y Ecuador. Estos seguirían el patrón establecido con El Salvador y Guatemala, aunque con particularidades adaptadas a las realidades comerciales de cada país.
Para Guatemala, el acuerdo representa un alivio inmediato ante las tensiones arancelarias que habían generado preocupación en el sector exportador guatemalteco. El presidente Bernardo Arévalo de León había expresado previamente la intención de su gobierno de buscar una solución negociada, evitando una guerra arancelaria que perjudicaría a ambas economías.
«Buscamos una negociación en la que ambos países encuentren mecanismos para reducir, mitigar o modificar el alcance de estas medidas», había declarado Arévalo de León en días previos, enfatizando un enfoque cooperativo más que confrontacional.