Envases: el papel como alternativa al plástico flexible

Un nuevo informe de la Fundación Ellen MacArthur establece las condiciones bajo las cuales los envases de papel podrían ayudar a reducir la contaminación plástica en los océanos.
17/03/2026
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Envases: el papel como alternativa al plástico flexible.
Envases: el papel como alternativa al plástico flexible.

Cada año, miles de millones de envoltorios, sobres y bolsas llegan a los océanos del mundo. Los envases plásticos flexibles —esos pequeños recipientes omnipresentes que contienen desde shampoo hasta café, leche o snacks— son hoy el tipo de embalaje plástico de mayor crecimiento a nivel global y, en muchos países, la principal fuente de contaminación marina. Se estima que en los próximos 15 años unos 20 billones de estos artículos podrían ingresar al mar si no se toman medidas estructurales.

Frente a este escenario, la Fundación Ellen MacArthur —impulsora de la Red Global de Pactos Plásticos— publicó un informe que examina el potencial del papel como sustituto de estos envases flexibles. La conclusión es matizada: el papel podría ser parte de la solución, pero solo si se producen bajo criterios muy exigentes.

Un problema sistémico con raíces en los mercados emergentes

El informe subraya que el problema es especialmente agudo en países con sistemas de recolección y reciclaje limitados. En esos mercados, los envases flexibles representan el 80% de los plásticos que terminan en los océanos. Las naciones más afectadas incluyen India, Indonesia, Filipinas, Tailandia y Vietnam, donde la combinación de alta densidad poblacional, rápido crecimiento del consumo y débil infraestructura de gestión de residuos crea condiciones ideales para la fuga masiva de plásticos al entorno natural.

En ese contexto, las alternativas basadas en papel tienen una ventaja estratégica: pueden diseñarse para ser reciclables y, al mismo tiempo, biodegradables. Esto significa que, incluso si hoy terminan en el ambiente por falta de infraestructura, no generarán contaminación persistente como lo hace el plástico. Y cuando los sistemas de recolección mejoren, los envases bien diseñados podrán reincorporarse al ciclo productivo.

Seis criterios para no cambiar un problema por otro

El informe no es, sin embargo, una carta blanca para el papel. Respaldado por 44 empresas, organizaciones de la sociedad civil, inversionistas y académicos, establece seis criterios críticos que deben cumplirse para que los envases de papel flexibles sean una alternativa genuina y no simplemente un cambio de fachada:

  • Abastecimiento responsable de fibra, para no contribuir a la deforestación ni a la pérdida de biodiversidad.
  • Producción responsable que minimice las emisiones de carbono y el consumo de agua en toda la cadena de fabricación.
  • Viabilidad técnica, económica y de mercado: el envase debe cumplir con los requisitos del consumidor y ser competitivo en precio.
  • Reciclabilidad local, acompañada de esfuerzos concretos para ampliar la infraestructura de recolección en los mercados donde se distribuye.
  • Ausencia de químicos peligrosos y de capas o barreras plásticas que contaminen el papel y lo hagan imposible de reciclar o compostar.
  • Integración en estrategias de economía circular que sean socialmente inclusivas y que no dejen fuera a los trabajadores informales del reciclaje.

Innovación prometedora, pero aún lejos de la escala necesaria

A pesar del optimismo cauteloso del informe, sus autores reconocen que las soluciones basadas en papel aún no existen a la escala, el costo o el desempeño técnico que se necesitan. Sander Defruyt, líder de estrategia de plásticos de la Fundación Ellen MacArthur, fue explícito al respecto: no existe una solución única para la contaminación plástica y el papel no reemplaza la necesidad de reducir el uso total de envases flexibles, por ejemplo, mediante la expansión de modelos de reutilización.

Desde la academia, Gaurav Goel, profesor del Indian Institute of Technology Delhi, destacó que el informe representa un primer marco riguroso para transformar la promesa del papel en una realidad escalable. Según el académico, el camino exige combinar una elección cuidadosa de materiales con innovación radical y una colaboración profunda entre actores a lo largo de toda la cadena de valor.

El impulso de la industria: Unilever y la presión sobre los fabricantes

El llamado del informe no es solo para los gobiernos. Pablo Costa, Global Head of Packaging, Digital & Transformation de Unilever, señaló que la próxima generación de envases flexibles de papel es una prioridad estratégica para la compañía y para toda la industria. El ejecutivo enfatizó la necesidad de desarrollar soluciones que sean, al mismo tiempo, deseables para los consumidores, mejores para el medio ambiente y económicamente viables para las empresas.
El documento también enmarca esta iniciativa dentro de la Agenda de Plásticos 2030 para las Empresas de la Fundación, que identifica los envases flexibles de pequeño formato como una de las tres barreras sistémicas más urgentes a resolver. El mensaje de fondo es claro: la industria no puede seguir dependiendo del plástico de un solo uso sin asumir las consecuencias ambientales que eso implica.

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