El negocio mundial de la pera atraviesa una etapa de consolidación notable. Las exportaciones globales cerraron 2025 con un récord histórico de facturación: 2.951 millones de dólares, sobre un volumen cercano a los 2,7 millones de toneladas. El crecimiento fue del 2,9% en toneladas y del 3% en valor respecto del año anterior, según un informe de la consultora iQonsulting. Lo más llamativo del ciclo es que los precios internacionales alcanzaron su nivel más alto en una década, superando el dólar por kilo, en un contexto paradójico: el consumo de peras viene cayendo en Europa y permanece estancado en otros mercados relevantes.
La explicación de esta aparente contradicción no es sencilla. La oferta global atravesó tensiones climáticas que afectaron la producción en zonas clave, lo que contribuyó a sostener los valores. Al mismo tiempo, la demanda de mercados asiáticos mantuvo su dinamismo, traccionando los precios en alza. El resultado es una cadena global más ajustada, donde el poder de negociación se concentra en los países que logran colocar fruta en los destinos más exigentes y mejor pagos.
China encabeza el ránking exportador con el 26% del total, aunque con una lógica de volumen más que de valor: su precio FOB promedio ronda los 89 centavos de dólar por kilo, por debajo de la media internacional. A pesar de haber sufrido una caída en su producción por condiciones climáticas adversas, logró incrementar sus embarques hasta las 707.000 toneladas. Detrás aparecen Países Bajos, Argentina y Bélgica, cada uno con una participación del 12% del mercado global. El caso holandés es particular: entre el 30% y el 40% de sus exportaciones son reexportaciones de fruta originada en Chile, Argentina y Sudáfrica, que ingresan a Europa por el puerto de Rotterdam y se redistribuyen desde allí. Este rol logístico convierte a Europa en un nodo central del comercio mundial, tanto como consumidor como plataforma de distribución.
Argentina se mantiene como exportador neto de peso. En 2025, el valor FOB promedio de las exportaciones argentinas fue de 84 centavos de dólar por kilo, frente a un valor récord propio de 93 centavos registrado en 2018.El panorama internacional, en síntesis, es favorable: los precios suben, la demanda global se mantiene y el valor del negocio sigue creciendo. Pero la distribución de esos beneficios es desigual. Quienes acceden a los mercados premium capturan la mayor parte del valor agregado.

