Con una inversión de 35 millones de dólares y una capacidad ampliada a 33.000 toneladas, el frigorífico Olivo de Emergent Cold LatAm en Maipú se convierte en el mayor centro de almacenamiento automatizado de alimentos de América Latina. La inauguración de su ampliación marca un hito en la infraestructura logística de la región y consolida a Chile como uno de los mercados prioritarios de la compañía, junto con Brasil y México.
La instalación, ubicada en la zona central del país, está orientada a atender a empresas del retail, el food service y el canal tradicional. Su sistema de automatización permite gestionar grandes volúmenes de productos con alta precisión, reducir errores operacionales y minimizar la intervención humana en zonas de riesgo, lo que mejora los estándares de seguridad. Además, optimiza el uso del espacio físico disponible, eleva la capacidad de almacenamiento, reduce los costos energéticos y habilita un control de inventario en tiempo real.
«El desarrollo de infraestructura de frío es clave para acompañar el crecimiento de la industria alimentaria en el país», afirmó Alain Eichmann, director general de Emergent Cold LatAm para la región Andina. «La expansión de Olivo nos permite responder con mayor capacidad y agilidad a la demanda de nuestros clientes en la zona central.»
La apuesta de la compañía en Chile no se limita a esta ampliación. Emergent Cold LatAm tiene un plan de inversiones de 500 millones de dólares en el país y opera una red de nueve frigoríficos que se extiende desde Casablanca hasta Puerto Varas, con una capacidad total de 155.000 toneladas de alimentos congelados.
La empresa llegó a Chile en noviembre de 2021 mediante la adquisición de una de las principales compañías locales del sector y ha seguido creciendo a través de nuevas compras y el desarrollo de infraestructura propia, entre ellas la construcción de un frigorífico de gran escala en Talcahuano.
La sostenibilidad es otro eje central del proyecto. Aproximadamente un tercio del frigorífico Olivo cuenta con certificación EDGE Zero Carbon, lo que garantiza que el cien por ciento de la energía utilizada en esa sección proviene de fuentes renovables. La ampliación, por su parte, obtuvo la certificación EDGE Advanced, que exige reducciones de al menos cuarenta por ciento en el consumo de energía y agua, además de una disminución en el carbono incorporado en los materiales de construcción. La compañía proyecta extender la certificación EDGE Zero Carbon a la totalidad de la instalación en una etapa futura.

